El desconocimiento de los mecanismos económicos es en gran parte responsable de esta política que contribuyó a orientar, hacia un sector comercial improductivo y ya sobrecargado, una parte de la población activa, atraída, si no por el mercado negro, al menos por la perspectiva de beneficios ilimitados. En diciembre de 1945 se restableció el derecho de instalación de nuevos fondos de comercio con lo que ya nada se oponía al triunfo de los tenderos. Con ello se retrasó muchísimo el saneamiento, mediante la concentración, de los circuitos de distribución y se acentuó la escasez de mano de obra industrial.
Al final de la guerra el gobierno emprende una reordenación de precios y salarios que habían sido bloqueados por un decreto de noviembre de 1939. Durante la ocupación, el bloqueo de los salarios fue mucho más riguroso que el bloqueo de precios. Los efectos del mercado negro y delas alzas autorizadas de los precios oficiales significaron una considerable disminución del poder de compra de los asalariados. Por ello la mayoría de las empresas soportan sin dificultad los aumentos de salarios decididos. Tras la Liberación, por los comisarios regionales de la República. Ciertas empresas pagan incluso por encima del salario establecido, sin declararlo. Esta primera ola de ajustes de los salarios que comporta unos aumentos del 30 al 50% según las regiones y los sectores, no suscita inmediatamente aumentos de los precios. Las tesorerías de las empresas, alimentadas por el ahorro forzoso de los años de guerra, soportan sin dificultad un crecimiento de los costes. Pero ya no ocurre lo mismo a principios de 1946 cuando una serie de órdenes ministeriales deciden una verdadera “reordenación” de los salarios, es decir, nuevos aumentos comprendidos entre el 30 y el 35%. Entre marzo de 1945 y marzo de 1946, el índice de los precios industriales al por mayor se multiplica por dos; se triplica entre marzo de 1945 y octubre de 1946. Los expertos del I. N. S. E. E. estiman que durante este periodo se pone en movimiento el proceso inflacionista. El índice de conjunto de los precios al por mayor pasa de 267 en mayo de 1944 a 1.977 en noviembre de 1948.
El 4 de julio de 1946 tiene lugar la “Conferencia nacional de Precios y Salarios” que se reúne en el Palais Royal. Están representados los sindicatos patronales y obreros. El 29 de julio de 1946 el gobierno acepta un aumento general de los salarios del 25% y la igualdad efectiva de los salarios masculinos y femeninos. Queda claro que las industrias tienen que soportar esta alza sin aumentar los precios salvo en algunas ramas de fuerte concentración de mano de obra. El crecimiento de la producción justifica esta posición del gobierno pero, sin embargo, se autorizan nuevos aumentos de precios tras el estudio de los expedientes que habían quedado pendientes antes de la Conferencia del Palais Royal: esto dio lugar a las “colas de alzas” del otoño de 1946.enero de 1947 y una nueva baja del 5% el 1 de marzo de 1947.Esta une a finales del año 1947 se reaviva el proceso inflacionista, agravado por las el gobierno Ramadier concede a los asalariados primas a la producción y aumenta el precio de los servicios públicos. Mientras que el alza de los precios industriales al por mayor fue del 22% entre el mes de agosto de 1946 y el mes de octubre de 1947 (índice 733 a 1796) alcanza el 95% entre el mes de agosto de 1947 y el mes de octubre de 1948.2 Las reivindicaciones salariales se multiplican y los sindicatos lanzan numerosas huelgas. El 6 de septiembre de 1948 el ministerio Schuman concede una prima única de 2.500 F a todos los asalariados, seguida al poco tiempo por un aumento uniforme del 7% decidido por el ministerio Queuille en octubre de 1948, mientras que el impuesto cedular sobre los salarios se sustituye por un pago de los patronos. A pesar de la prima de transporte decidida en favor de los asalariados parisinos, el descontento social-resultado de un aumento del coste de la vida- continúa manifestándose en forma de numerosas huelgas, la más grave y la más larga de las cuales estalla en las minas de hulla el 4 de octubre de 1948. Sólo a finales de 1948 irán cediendo los conflictos sociales con la reabsorción momentánea de las tensiones inflacionistas. En 1949 desaparecen los últimos vestigios del dirigismo heredado de la guerra. A comienzos de 1950 ya no existe ningún racionamiento, y la ley de febrero de 1950 decide la vuelta a la libertad de los convenios en el campo de los salarios al mismo tiempo que crea el “salario mínimo interprofesional garantizado” (S. M. I. G.). La inflación reaparecerá con la guerra de Corea en 1950-1951.
