En los miembros de la zona se firmaron una serie de acuerdos destinados a fomentar los intercambios: desembocaron en el sistema de la “preferencia imperial” y en una serie de acuerdos comerciales de objetivos más limitados. Únicamente los países miembros de la Commonwealth, de la que formaba parte el Canadá, firmaron los acuerdos de Ottawa, estos países conceden recíprocamente ventajas aduaneras en forma de reducción, incluso de criminación, de los aranceles. Los demás países miembros de la zona de la libra se hallaban, por tanto, discriminados al no gozar de las ventajas de la “preferencia imperial”. El gobierno británico que comprendía los riesgos de esta situación estableció una serie de acuerdos bilaterales con estos pusieran 1932 y 1933, se firmaron acuerdos bilaterales con Noruega, Suecia, Dinamarca y Argentina. En el caso danés se fijaron unos contingentes. Los daneses debían proporcionar el 62% de las importaciones británicas de jamón y tocino (ham and bacon) cuando proporcionaban alrededor del 67%antes de 1932. También se fijaron contingentes para los huevos y la mantequilla. A cambio, Dinamarca se había comprometido a importar, sin derechos aduaneros, carbón, coque, hierro y acero de Gran Bretaña. Además, el gobierno danés había tenido que prometer una reducción de los aranceles para determinados productos y comprometerse a no aumentar los aranceles para otros productos.
Por lo que se refiere a la Argentina, el acuerdo era también muy significativo: el gobierno argentino, que había introducido el control de cambios, se había comprometido a permitir la transferencia de dividendos pagaderos en libras hasta alcanzar el montante de sus exportaciones hacia el Reino Unido. A raíz de estos acuerdos bilaterales, surgieron algunas protestas por parte de los dominios, afirmando que habían sido violados los acuerdos de Ottawa.
La política de los préstamos condicionados
La política de préstamos exteriores vino a completar y a reforzar el asumir el control estricto de la emisión de títulos extranjeros en el mercado de Londres. Los títulos de los dominios no se consideraban como extranjeros y escapaban por tanto al control. Pero en este apartado. Como en el de la preferencia individual, los países de la zona de la libra no miembros de la Commonwealth se encontraban en una situación desfavorable. Por ello el Treasury concedió con holgura a estos países las autorizaciones de préstamos que podían solicitar. Lo hizo tanto más fácilmente cuanto que se trataba siempre de préstamos condicionados que ayudaban las exportaciones británicas. El 19 de abril de 1933, el Canciller del Exchequer autorizó al gobierno danés un préstamo de un millón de libras para la construcción de un puente. El acero necesario para ello debía ser comprado en Gran Bretaña. Esta autorización fue concedida cinco días antes de la firma del acuerdo comercial anglo danés cuyos rasgos principales hemos indicado más arriba.

Los préstamos concedidos por Londres a partir de 1931 tenían en general dos finalidades: sostener la industria británica y ayudar a los países prestatarios a mantener un tipo de cambio estable en relación con la libra para evitar que estos países se viesen obligados a abandonar la zona de la libra. Es bastante significativo observar cuáles fueron las consecuencias de esta política en el caso concreto de Canadá. Aunque la moneda de este dominio no estuvo jamás vinculada a la libra, parece como si, a partir de 1931, el Canadá se hubiese aproximado a Londres a causa de las ventajas considerables que podía obtener, de una parte, de la preferencia imperial y, de otra, de los préstamos de Gran Bretaña. Antes de 1931, Ottawa tomaba prestado sobre todo en Nueva York; a partir de 1932 se comprueba un vuelco completo en esta tendencia en beneficio de Londres. En 1933, Canadá obtenía en Londres el primer empréstito público después de 19 años. Es cierto que en esta época el Reino Unido absorbía más del 40%de las exportaciones canadienses y, para el Canadá era preferible tomar prestados fondos en el país al que vendía más fácilmente en esta época de depresión económica.
De todos los países de la Commonwealth fue el Canadá el que más Canadá aumentó en un 60% sus exportaciones hacia el Reino Unido, mientras que las importaciones procedentes de este país sólo un 25%. Por el contrario, sus importaciones procedentes de los Estados Unidos disminuyeron en un 13% y sus exportaciones en un 5%. Añadamos que las exportaciones canadienses hacia los demás países de la Commonwealth aumentaron en un 50% de 1931 a 1937 mientras que las importaciones canadienses procedentes de estos países aumentaron solamente en un 8%. Los industriales ingleses incluso llegaron a protestar contra esta competencia inesperada. Sin embargo, este estado de cosas que, en último extremo, era consecuencia de las iniciativas de Londres, demostraba que Canadá se había alejado algo del dólar para acercarse a la libra. ¿No era esto precisamente lo que deseaban las autoridades monetarias británicas? Señalemos finalmente que el gobierno británico alentó la creación de bancos centrales en los Dominios (India, Australia, África del Sur).
El Banco de Inglaterra proporcionó en cada caso los consejos y los expertos, visto lo cual no es sorprendente que se hubiese convertido en el super banco central de estos jóvenes bancos centrales. Con esta política consiguió además reforzar la cohesión monetaria de los países de la Commonwealth que constituían el núcleo más sólido de la zona de la libra. Fuera de esta zona privilegiada en cuanto a la cooperación y al nivel de actividad económica, la mayoría de los demás países, deseosos, a pesar de todo, de escapar a la depresión, recurrieron a la devaluación o al control de los cambios cuando no fue a ambos a la vez.
