Planes franceses, segundo plan

Se subraya la necesidad de aumentar la productividad de las empresas, de mejorar la formación profesional y de organizar los mercados. Se fijaron unos objetivos globales: el producto nacional debía crecer en un 25% y la producción industrial en un 30%. Estos objetivos fueron superados: el producto nacional aumentó en un 30% entre 1952 y 1957 y la producción industrial en un 46%. La producción agrícola quedó rezagada debido a las malas cosechas del año 1956: aumentó solamente en un 77% cuando el plan preveía un crecimiento del 20%. Los objetivos de inversión fueron superados por término medio en un 10% pero el desarrollo de las industrias de bienes de equipo fue menos rápido que el de las industrias de bienes de consumo. Las dificultades con las que se tropezó durante el segundo plan se deben sobre todo a la inflación y al grave desequilibrio de los pagos exteriores en 1956 y 1957.El rápido crecimiento se obtuvo, en parte, a costa de graves tensiones inflacionistas. Por diversas razones concernientes a la política económica de saneamiento y a la coyuntura internacional, los años 1958-1959 vienen marcados por la recesión y la vuelta al equilibrio. El III plan (1958-1961) se preparó pues en plena inflación y en vísperas de una recesión. El texto de este III Plan publicado en marzo de 1959 define en estos términos los resultados del período 1954-1957:

La lectura de las estadísticas confirma lo que revelan al observador menos atento nuestra construcción: los niveles de producción previstos han sido en general no solamente alcanzados, sino sensiblemente superados. 

Esta situación excepcional hará perder al III Plan alrededor de un año con respecto a los objetivos nacionales. Ésta es la razón de que se preparase un plan supletorio en 1960 con el fin de volver a definir los objetivos de los años 1960 y 1961. El cuadro VIII presenta las previsiones y las realizaciones del III Plan. El crecimiento del producto interior bruto tuvo lugar conforme con las previsiones del plan supletorio pero las importaciones aumentaron más rápidamente de lo previsto. Aunque las exportaciones no progresas en tan rápidamente como había parecido deseable, la balanza de pagos resultó ampliamente excedentaria a partir de 1959 y las reservas de oro y de divisas pasaron de 645 millones de dólares en 1957 a cerca de 3.000 millones de dólares a finales de 1961.La producción industrial alcanzó el índice 131 en 1961 cuando el objetivo del Plan era de 133, la producción agrícola de acuerdo con las previsiones alcanzó el índice 120 mientras que la producción de los servicios se situaba 7 unidades por debajo de lo previsto, o sea en 125,5 en vez de 132,8.Con el IV Plan que abarca el período 1962-1965, el título se transforma subrayando de este modo el desplazamiento de algunos objetivos esenciales. Se tienen en cuenta, en primer lugar, los tres grandes factores de transformación de la economía francesa: 1.°El ascenso de una juventud más numerosa que alcanzará la edad laboral durante el IV Plan; 2.° La aplicación de las normas del Mercado Común y la supresión de todas las restricciones cuantitativas al comercio exterior que abre definitivamente la economía francesa a la competencia internacional; 3.° La transformación fundamental de las relaciones de Francia con los Estados africanos de habla francesa, o dicho de otro modo, la “descolonización”.

Se proponen, pues, al esfuerzo del país, dos grandes categorías de objetivos. En primer lugar, la expansión y el desarrollo económico, y luego, una “mejor utilización de los frutos de la expansión”. El desarrollo se orienta finalmente “hacia fines nacionales y fines individuales”. Se prevé un crecimiento del 24% del producto interior bruto (5,5% anual) entre 1962 y 1965, teniendo en cuenta las dificultades del equilibrio interior y exterior. Es más importante que nunca dar a la economía francesa los medios para hacer frente con éxito a la competencia internacional sin olvidar la ayuda a los países pobres que fueron colonias francesas. La segunda elección se propone el empleo deseable de los frutos de la expansión. En contra de lo que podría pensarse no se trata de una política de rentas de “una distribución de los frutos de la expansión”. Francois Perroux señala esta laguna cuando escribe en su Quatrième Plan francais: “La idea de los planificadores se refiere exclusivamente a la orientación texto del IV Plan que trata de esta opción: La sociedad de consumo, que anticipan ciertos aspectos de la vida americana duda valdría más planeaciones más fuma progresiva, que se anuncia, al servicio de una idea menos parcial del hombre. En particular, el movimiento de urbanización, sostenido por la modernización de la agricultura y el desarrollo de los servicios, debe conseguir un mejor equilibrio de las concentraciones humanas. ¿Debe aprovecharse la ocasión para realizar una gran obra duradera en el seno de la cual los hombres vivan mejor”? Por consiguiente, deberían haberse considerado dos tipos de acción. el apoyo a las regiones menos favorecidas de la nación y una política de rentas. Habrá que esperar al V Plan para ver adoptado explícitamente eL principio de esta doble opción. 

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