La política de cooperación internacional

Las políticas económicas nacionales jugaron un importante papel en el crecimiento y el desarrollo. La crisis de 1929 y los imperativos de la economía de guerra obligaron a los gobiernos a intervenir cada vez más en la actividad económica. No hacemos alusión al “dirigismo” que la mayoría de los beligerantes tuvieron que poner en práctica durante la guerra con el fin de asignar al sector militar los recursos indispensables al esfuerzo bélico. Consideramos el conjunto de los medios de acción de la política económica contemporánea cuya importancia ha terminado por modificar los datos tradicionales de un capitalismo que se dio por denominar “liberal”. Esta acción del Estado radica primeramente en la importancia del sector público y luego en la diversidad de los medios de intervención.

Los gastos públicos de Francia representaban el 9% del producto nacional bruto en 1913, el 21 % en 1938 y el 23,5% en 1962. De 1926 a 1929, el presupuesto estimado en francos constantes se multiplicó por 4,5 y la renta nacional por 1,7.5 Ningún país escapó a esta evolución y el gobierno tuvo la posibilidad de actuar directamente sobre la demanda global a través de sus gastos de consumo y de inversión. Los avances de la ciencia económica, tanto en lo que se refiere al conocimiento de los mecanismos fundamentales como a los instrumentos de medida, es una preciosa ayuda para los responsables de la política económica. Los estudios prospectivos y la contabilidad nacional permiten a los gobiernos que lo deseen una mejor orientación de la coyuntura. Sin embargo, no es posible concluir que los países occidentales que han intentado planificar su desarrollo a corto y a medio plazo hayan obtenido los mejores resultados. El liberalismo, con el que se ha querido caracterizar a Alemania occidental, no ha excluido los apoyos del Estado al sector presentado únicamente con los medios de acción global de la política monetaria y fiscal. ¿En cuanto a Gran Bretaña, que se clasifica entre los últimos lugares en la carrera por el crecimiento, ges quizá la ausencia de una política económica selectiva la que explica este retraso? La respuesta debe ser en parte afirmativa, pero hay que añadir el efecto de las políticas deflacionistas tendentes a salvaguardar la estabilidad de los tipos de cambio y, por tanto, el papel internacional de la libra. En conjunto, el problema esencial de los años 1945-1958 fue el de la inflación. Todos los gobiernos tuvieron la preocupación por mantener el pleno empleo y la expansión aun a riesgo de crear tensiones inflacionistas causantes de alzas de precios y de un desequilibrio de los pagos exteriores. Al margen de la Alemania federal, la mayoría de los restantes países, entre los cuales contamos a Francia y a Gran Bretaña, sufrieron graves déficits exteriores a raíz del período de expansión inflacionista: esto fue lo que ocurrió en 1951 y en 1956-1957. 

La incompatibilidad entre el crecimiento interior y el equilibrio exterior es un viejo problema que no ha perdido nada de su actualidad. Es particularmente agudo en épocas de pleno empleo de los recursos cuando la demanda global es excesiva en relación con la capacidad de producción. El aumento de los precios conduce a aumentos de salarios tanto más rápidos cuanto mayor sea la escasez de mano de obra. Los costes de producción aumentan y los fabricantes repercuten estos aumentos de los costes sobre sus precios de venta. Esto es tanto más fácil cuanto que la demanda supera a la oferta en los mercados que se hallan en una situación inflacionista. Este aumento de los precios conduce a nuevas reivindicaciones salariales que, una vez satisfechas, repercute inmediatamente sobre los costes. Se entra, de este modo, en una “espiral inflacionista” donde el efecto de los excesos de demanda y de los costes se aúnan para presionar sobre los precios.

Las exportaciones de los países que sufren un alza de precios más rápida se hallan en una situación desfavorable mientras que las importaciones se ven alentadas no sólo porque los precios extranjeros son relativamente menos elevados sino también porque la oferta interior es insuficiente, de período en período, para satisfacer la totalidad de la demanda. En los años 1955-1956 los plazos de entrega demasiado largos eran un factor desfavorable en los mercados exteriores. Por esta razón los gobiernos frenaron a menudo la demanda interior con el fin de liberar recursos para la exportación. Pero es importante subrayar que la expansión inflacionista significa la plena utilización de los recursos de la economía nacional. EI ritmo de crecimiento es siempre más rápido en fases de inflación que en períodos de equilibrio: uno de los principales objetivos de la política económica es el de asegurar una tasa de crecimiento máximo compatible con una relativa estabilidad de los precios y con el equilibrio exterior. Estas tendencias inflacionistas persistentes tienden a demostrar que la demanda global ha sido a menudo excesiva con respecto a las capacidades de producción y que, por esto mismo, ha sido una causa principal de crecimiento rápido. 

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