{"id":1004,"date":"2025-11-17T07:26:00","date_gmt":"2025-11-17T07:26:00","guid":{"rendered":"https:\/\/observadoreconomico.com\/?p=1004"},"modified":"2025-11-18T19:42:29","modified_gmt":"2025-11-18T19:42:29","slug":"la-crisis-de-1929-y-la-gran-depresion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/historia-economica\/la-crisis-de-1929-y-la-gran-depresion\/","title":{"rendered":"La crisis de 1929 y la Gran Depresi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>La fisionom\u00eda de la crisis de 1929 es bien conocida, pero el an\u00e1lisis de las causas es a\u00fan objeto de controversias. Hay que recurrir a las explicaciones de tipo estructural y tener en cuenta la evoluci\u00f3n que hemos expuesto al comienzo del cap\u00edtulo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El<em> crac de la bolsa de Nueva York en octubre de 1929<\/em><\/h2>\n\n\n\n<p>La crisis de 1929 es esencialmente americana: pone fin, brutalmente, a uno de los booms especulativos m\u00e1s extraordinarios que haya conocido la Bolsa de Nueva York. El \u00edndice de las cotizaciones pasa de 100 en 1926 a 216 en septiembre de 1929. No son los dividendos los que atraen a los compradores de las acciones, sino, principalmente, las perspectivas de un aumento de capital. Se entra r\u00e1pidamente en un proceso acumulativo en el que el alza llama al alza, y la experiencia prueba que es dif\u00edcil frenar progresivamente esta tendencia. El frenazo toma generalmente una apariencia catastr\u00f3fica: esto es lo que ocurri\u00f3 en octubre de 1929.Hasta principios de 1928 el alza de las cotizaciones no es excesiva pozo de 1928 cuando se entra en el<em> boom<\/em> puramente especulativo. La ley de la oferta y la demanda rige la Bolsa, pero J. K. Galbraith estima que la influencia de algunas grandes empresas fue determinante. Las declaraciones optimistas de hombres de negocios bien escogidos van a inflamar al alza la corriente especulativa. Los grandes jefes de la industria americana, ya se trate de la radio, del autom\u00f3vil o del acero afirman p\u00fablicamente su esperanza en el futuro de la actividad econ\u00f3mica y por tanto de los beneficios. Tales opiniones no dejan a nadie insensible, sobre todo en el contexto psicol\u00f3gico de los Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>El 12 de junio de 1928 se produce un primer retroceso en la Bolsa: este d\u00eda 5.052.790 acciones cambian de manos. Se registran disminuciones de 23 enteros. Pero el alza vuelve a continuar a partir del mes de julio y la campa\u00f1a para las elecciones presidenciales se apoya sobre promesas de prosperidad: los republicanos afirman que la elecci\u00f3n del candidato dem\u00f3crata se\u00f1alar\u00eda \u201cel advenimiento de una depresi\u00f3n en 1929\u201d. En sus <em>Memorias<\/em> el presidente Hoover ha estigmatizado en estos t\u00e9rminos la especulaci\u00f3n: \u201cExisten cr\u00edmenes, escribe, peores que el asesinato por los que los hombres merecer\u00edan ser injuriados y castigados\u201d. Se piden cr\u00e9ditos a los bancos para comprar t\u00edtulos de bolsa y ante esta demanda creciente los bancos de Nueva York prestan a muy poco plazo al 12% cuando obtienen pr\u00e9stamos del<em> Federal<\/em> <em>Reserve<\/em> al 5%. En la estructura financiera americana el volumen de estos pr\u00e9stamos es un buen \u00edndice de la especulaci\u00f3n. En tiempo normal el total de estos pr\u00e9stamos a muy corto plazo <em>(call <\/em>loans) gira entre 1.000 y 1.500 millones de d\u00f3lares. \u00c9ste era su volumen en 1923-1924.A finales de 1927 el total de estos pr\u00e9stamos alcanza los 3.500 millones de d\u00f3lares; el 1. \u00b0 de junio de 1928 los 5.000 millones.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/109411490_b906dcbc-01a3-43ac-b243-1b398a3c7aea-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1006\" srcset=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/109411490_b906dcbc-01a3-43ac-b243-1b398a3c7aea-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/109411490_b906dcbc-01a3-43ac-b243-1b398a3c7aea-300x169.jpg 300w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/109411490_b906dcbc-01a3-43ac-b243-1b398a3c7aea-768x432.jpg 768w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/109411490_b906dcbc-01a3-43ac-b243-1b398a3c7aea-18x10.jpg 18w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/109411490_b906dcbc-01a3-43ac-b243-1b398a3c7aea.jpg 1500w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>A pesar de su brutalidad, el desastre de la Bolsa de Nueva York lleg\u00f3 por etapas, ya que desde principios de octubre de 1929 se manifestaron signos precursores de la baja. De todos modos, habr\u00e1 que esperar hasta el jueves 24 de octubre para ver estallar el p\u00e1nico con una oferta de venta de 12.894.650 acciones y una demanda casi nula. Los precios se hunden. Intervienen los bancos para parar la ca\u00edda y consiguen restablecer moment\u00e1neamente la confianza. Al final del jueves negro, el descenso de las cotizaciones var\u00eda entre 12 y 25 enteros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El lunes 28 de octubre comienza el desastre sin que sea posible frenar la ca\u00edda de las cotizaciones: se ofrecen en venta 9.250.000 acciones. El \u00edndice de las cotizaciones de las acciones industriales publicado por el Times baja 49 enteros. Los banqueros intervienen con buenas palabras, pero no compran m\u00e1s. El martes 29 de octubre es el \u201cd\u00eda m\u00e1s desastroso&#8221; que haya conocido jam\u00e1s la Bolsa de Nueva York.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La famosa Sociedad Econ\u00f3mica de Harvard, que hab\u00eda predicho una recesi\u00f3n desde comienzos de 1929, mostr\u00f3 m\u00e1s optimismo a ra\u00edz del crac de octubre. El 2 de noviembre afirma que \u201cla actual recesi\u00f3n de la Bolsa y de los negocios no es un signo precursor de una depresi\u00f3n&#8221;. El 10 de noviembre, un nuevo comunicado declara que una \u201cdepresi\u00f3n tan seria como la de 1920-1921 parece improbable&#8221;. El 21 de diciembre de 1929, la misma sabia entidad estima que \u201cla recuperaci\u00f3n tendr\u00e1 lugar en primavera y se consolidar\u00e1 a\u00fan m\u00e1s en todo\u201d; el 1.\u00b0 de marzo de 1930:\u201cLa actividad industrial, si se juzga seg\u00fan las depresiones anteriores, se halla ahora, y de manera definitiva, por el camino de la recuperaci\u00f3n&#8221;. La sociedad continu\u00f3, de esta manera, sin descanso a cometer error tras error hasta el comunicado final del 31 de octubre de 1931: \u201cLa estabilizaci\u00f3n es netamente posible al nivel actual de la depresi\u00f3n&#8221;. Tras lo cual, la Sociedad fue disuelta.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La fisionom\u00eda de la crisis de 1929 es bien conocida, pero el an\u00e1lisis de las causas es a\u00fan objeto de &#8230;<\/p>","protected":false},"author":3,"featured_media":1005,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1266],"tags":[1248,1309,1082],"class_list":["post-1004","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-economica","tag-crisis","tag-gran-depresion","tag-nueva-york"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1004","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1004"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1004\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1007,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1004\/revisions\/1007"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1005"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1004"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1004"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1004"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}