{"id":1089,"date":"2025-12-17T06:48:00","date_gmt":"2025-12-17T06:48:00","guid":{"rendered":"https:\/\/observadoreconomico.com\/?p=1089"},"modified":"2025-12-15T18:58:40","modified_gmt":"2025-12-15T18:58:40","slug":"las-causas-del-crac-de-1929","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/historia-economica\/las-causas-del-crac-de-1929\/","title":{"rendered":"Las causas del crac de 1929"},"content":{"rendered":"<p>La especulaci\u00f3n sin relaci\u00f3n con la actividad econ\u00f3mica, es decir, con el nivel de la producci\u00f3n y de los beneficios, lleva en s\u00ed misma su propia p\u00e9rdida. La experiencia en este campo es constante. Pero entonces hay que preguntarse sobre las causas de esta especulaci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 fue tan larga y tan \u201cloca\u201d? Ciertos autores estiman que la especulaci\u00f3n de los a\u00f1os 1927-1929 fue el resultado de una inflaci\u00f3n monetaria provocada por la pol\u00edtica de dinero barato y por la facilidad de los cr\u00e9ditos del sistema de la reserva federal.<\/p>\n\n\n\n<p>La<em> Federal <\/em>Reserve, respondiendo favorablemente a esta solicitud, baja su tipo de descuento y, mediante operaciones de <em>open<\/em> <em>market,<\/em> compra un volumen considerable de t\u00edtulos del Estado con el fin de hacer bajar el tipo de inter\u00e9s (el alza de las cotizaciones provocada por el aumento de la demanda hace bajar la tasa de rendimiento o tipo de inter\u00e9s real de los valores de renta fija). En 1927, durante el segundo semestre. Junto a las importantes operaciones de aceptaci\u00f3n, fue la operaci\u00f3n m\u00e1s considerable y la m\u00e1s audaz que el sistema de la Reserva Federal haya emprendido jam\u00e1s y, en mi opini\u00f3n, tuvo como consecuencia uno de los errores m\u00e1s costosos que haya cometido cualquier organizaci\u00f3n bancaria en los \u00faltimos setenta y cinco a\u00f1os\u201d. Lord Robbins, que cita este p\u00e1rrafo y critica vivamente la pol\u00edtica monetaria americana en el mismo sentido que A.C. Miller, concluye:\u201cEsta pol\u00edtica se vio coronada por el \u00e9xito. Se impidi\u00f3 la amenazante recesi\u00f3n. La situaci\u00f3n de Londres mejor\u00f3. La producci\u00f3n y la Bolsa concluyeron un nuevo acuerdo con la vida. Pero todo indica que a partir de esta \u00e9poca la situaci\u00f3n escap\u00f3 a todo control.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En 1928, las autoridades americanas estaban absolutamente asustadas. Pero las fuerzas que hab\u00edan desatado hab\u00edan adquirido demasiado empuje para que pudiesen frenarlas. Fue en vano que se dieran avisos confidenciales; en vano se elevaron los tipos de descuento. La velocidad de circulaci\u00f3n del dinero, las previsiones delirantes de los especuladores y de los fundadores de sociedades lo arrastraban todo. Los hombres m\u00e1s razonables de la naci\u00f3n esperaban con resignaci\u00f3n el inevitable desastre\u201d. Fueron, en \u00faltimo an\u00e1lisis, la meditada colaboraci\u00f3n entre los dirigentes de los bancos centrales y la \u201creflexi\u00f3n&#8221; deliberada de las autoridades de la Reserva Federal las que engendraron la fase m\u00e1s nefasta de esta prodigiosa transformaci\u00f3n. \u00c9sta es la explicaci\u00f3n monetarista de la crisis de octubre de 1929, explicaci\u00f3n que J. K. Galbraith rechaza con iron\u00eda afirmando que no es m\u00e1s \u201cque un homenaje rendido a una preferencia recurrente, en las cuestiones econ\u00f3micas, por un formidable sinsenti.do&#8221;. Galbraith es demasiado duro, y se impone una cr\u00edtica m\u00e1s matizada. El error de lord Robbins no es el de subrayar las evidentes consecuencias inflacionistas de una pol\u00edtica monetaria \u00e1gil, sino el de hacer de esta pol\u00edtica la causa \u00fanica del desastre. Del mismo modo que no existe una explicaci\u00f3n monista de la depresi\u00f3n, tampoco existe una explicaci\u00f3n monista del crac, aunque las causas de este \u00faltimo sean probablemente menos numerosas que las causas de la recesi\u00f3n econ\u00f3mica ocurrida entre 1929 y 1932. Admitamos, pues, que la pol\u00edtica monetaria haya facilitado o incluso cebadola especulaci\u00f3n; pero no es seguro que en ausencia de otros factores esta especulaci\u00f3n hubiese sido tan fuerte. Es bien sabido, despu\u00e9s de Keynes, que no basta con ofrecer cr\u00e9dito en abundancia y barato para que existan autom\u00e1ticamente demandantes. Las dem\u00e1s causas (y la lista seguramente no es exhaustiva) del movimiento especulativo se deben a factores estructurales y a factores psicosociol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n<p>La estructura bancaria americana extraordinariamente fragmentada ha sido, desde comienzos del siglo xix, un punto flaco de la econom\u00eda americana. Tendremos ocasi\u00f3n de se\u00f1alar en la parte de la historia monetaria que la organizaci\u00f3n del mercado monetario americano era muy favorable a la financiaci\u00f3n de la especulaci\u00f3n que pod\u00eda alimentarse con pr\u00e9stamos a muy corto plazo. El tipo de inter\u00e9s depend\u00eda de la especulaci\u00f3n en bolsa y por esta raz\u00f3n en un per\u00edodo de <em>boom<\/em> pod\u00eda elevarse hasta el 12 y el 15% sin frenar la demanda. El alza de las cotizaciones y el alza de los tipos de inter\u00e9s podr\u00edan relacionarse en un mecanismo acumulativo y explosivo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El desarrollo de los<em> <\/em>investment<em> trusts<\/em> y de las<em> holdings companies<\/em> ha hecho subir las cotizaciones. Por otra parte, se efectuaron a gran escala de acuerdo sobre este particular. El primero cita algunos grandes nombres sus declaraciones y sus maniobras el boom especulativo. Ya no por falta de los businessmen m\u00e1s conocidos echaron su autoridad en 10 balanza para fomentar la especulaci\u00f3n al alza. Lord Robbins que no escrib\u00eda con perspectiva del tiempo, es m\u00e1s discreto que Galbraith en cuanto a Ios nombres, pero m\u00e1s preciso en cuanto a los comportamientos de los grandes especuladores, metidas a costa de un p\u00fablico que se hab\u00eda convertido en el m\u00e1s f\u00e1cil de enga\u00f1ar tan imponente estructura de las transacciones de la alta finanza contribu\u00edan a crear un esta.do de esp\u00edritu que no ten\u00eda en cuenta la posibilidad de timo o de error grave&#8221;. Hay que recurrir pues, en definitiva, a los factores psicosociol\u00f3gicos que caracterizan el comportamiento del p\u00fablico americano; teniendo acceso a las fuentes de cr\u00e9dito, alentado por la escenificaci\u00f3n interesada de los grandes capitalistas.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><!-- wp:paragraph --><\/p>\n<p>La especulaci\u00f3n sin relaci\u00f3n con la actividad econ\u00f3mica, es decir, con el nivel de la producci\u00f3n y de los beneficios, lleva en s\u00ed misma su propia p\u00e9rdida. La experiencia en este campo es constante. 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