{"id":1128,"date":"2025-12-31T07:20:00","date_gmt":"2025-12-31T07:20:00","guid":{"rendered":"https:\/\/observadoreconomico.com\/?p=1128"},"modified":"2025-12-29T04:34:05","modified_gmt":"2025-12-29T04:34:05","slug":"el-gold-exchange-standard-y-la-experiencia-monetaria-del-periodo-en-entreguerras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/historia-economica\/el-gold-exchange-standard-y-la-experiencia-monetaria-del-periodo-en-entreguerras\/","title":{"rendered":"El Gold Exchange Standard y la experiencia monetaria del per\u00edodo en entreguerras"},"content":{"rendered":"<p>En v\u00edsperas de la primera guerra mundial, los Estados Unidos se hallan impacientes por sacudirse la tutela inglesa en las operaciones financieras internacionales. A pesar de su potencia econ\u00f3mica, los Estados Unidos carecen de la posibilidad de oponerse a la preeminencia brit\u00e1nica basada en gran parte en la estructura particular de la City de Londres. Nueva York no es m\u00e1s que un centro financiero nacional, y los banqueros americanos todav\u00eda no se han lanzado a la financiaci\u00f3n del comercio internacional. Los capitales americanos empiezan a invertir en el extranjero, pero el d\u00f3lar no es aceptado como moneda de reserva, es decir, que todav\u00eda no ha recibido la consagraci\u00f3n como \u201cmoneda internacional&#8221;. La primera guerra mundial va a precipitar los acontecimientos: no har\u00e1 otra cosa sino acelerar una evoluci\u00f3n cuyas bases estaban echadas. Basta con remitirnos a los trabajos de la \u201cComisi\u00f3n monetaria nacional\u201d, que ya hemos citado, para darnos cuenta de la impaciencia de los banqueros americanos por entrar en competencia con Londres. La historia del per\u00edodo de entreguerras, especialmente de 1919 a 1930, estar\u00e1 caracterizada por el conflicto entre Londres y Nueva York. Entre 1926 y 1931, Francia a\u00f1adir\u00e1 sobre este tablero un importante pe\u00f3n. Durante este per\u00edodo, el franco no juega el papel de moneda internacional de la misma manera que la libra o el d\u00f3lar. Sin embargo, Par\u00eds es un importante centro financiero y el franco se convertir\u00e1 en una divisa muy deseada entre la estabilizaci\u00f3n de 1926 y la devaluaci\u00f3n de la libra en 1931.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de 1919, pues, Gran Breta\u00f1a pierde su monopolio financiero y al mismo tiempo la centralizaci\u00f3n financiera internacional desaparece. Con ello, los especuladores quedan libres de elegir entre varias divisas clave y los desplazamientos de la confianza implican desplazamientos de los capitales. Creemos que el primer autor que aport\u00f3 una importante contribuci\u00f3n al estudio de las consecuencias de esta descentralizaci\u00f3n financiera del mundo despu\u00e9s de 1919 fue W. A. Brown Jr.<\/p>\n\n\n\n<p>les y sus posibles consecuencias sobre el funcionamiento del nuevo patr\u00f3n oro, es decir, el gold<em> exchange standard<\/em> (patr\u00f3n de cambios oro) que Gran Breta\u00f1a propone en la Conferencia de G\u00e9nova en 1922. En el momento del fracaso del sistema, el informe Macmillan expone tard\u00edamente un pertinente an\u00e1lisis. Recordando la situaci\u00f3n existente en el siglo xix, el informe precisa:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8230;incluso en esta \u00e9poca, el mecanismo autom\u00e1tico del patr\u00f3n oro depend\u00eda m\u00e1s o menos del Banco de Inglaterra y funcionaba de manera satisfactoria debido \u00fanicamente a la supremac\u00eda de Londres, que era entonces el centro financiero m\u00e1s poderoso del mundo&#8230; Los dem\u00e1s pa\u00edses deb\u00edan adaptarse a las medidas adoptadas en Londres y decidir las suyas en consecuencia. Pero la situaci\u00f3n de posguerra es radicalmente diferente. En primer lugar, Nueva York se ha convertido en un centro financiero extraordinariamente poderoso, que ejerce sobre los recursos mundiales en oro una atracci\u00f3n tan fuerte como la de Londres. En segundo lugar, los vol\u00famenes de liquidez en poder de extranjeros en estos dos centros son mucho m\u00e1s importantes que antes de la guerra&#8230; por estas razones resulta necesario adoptar unos medios m\u00e1s importantes de gesti\u00f3n y de direcci\u00f3n monetaria\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La pugna entre Francia y sus aliados no arregl\u00f3 nada. Para comprender la actitud del Banco de Francia con respecto al Banco de Inglaterra de 1928 a 1931, hay que tener presente el problema de las deudas de guerra. Francia no admiti\u00f3 la actitud angloamericana sobre la cuesti\u00f3n de las reparaciones y el gobernador del Banco de Francia supo recordar a su colega ingl\u00e9s que no ten\u00eda m\u00e1s que repatriar los haberes brit\u00e1nicos en Alemania y en Europa central si quer\u00eda aumentar las reservas de oro del Reino Unido.<\/p>\n\n\n\n<p>Estudiaremos en primer lugar el nacimiento y los principios del<em> <\/em>Gold <em>Exchange Standard<\/em> para exponer a continuaci\u00f3n las condiciones de su funcionamiento y de su fracaso. Esto nos llevar\u00e1 a examinar detalladamente la competencia entre Londres y Nueva York, de una parte, y entre Par\u00eds y Londres, de otra. A continuaci\u00f3n, veremos que la ausencia de cooperaci\u00f3n internacional y el fracaso de la Conferencia mundial de Londres en 1933 no pod\u00edan sino aumentar las dificultades nacidas con la depresi\u00f3n de 1929-1933. \u00danicamente Gran Breta\u00f1a, al haber abandonado el oro, consigui\u00f3 salvaguardar el papel internacional de la libra en el interior de su zona.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las condiciones de la vuelta al oro<\/h2>\n\n\n\n<p>En general se cita la Conferencia de G\u00e9nova cuando se quiere indicar el origen del sistema monetario internacional del per\u00edodo de entreguerras. Sin embargo, en 1920, tuvo lugar en Bruselas una conferencia de expertos que prepar\u00f3 el camino de la que tuvo lugar dos a\u00f1os m\u00e1s tarde en G\u00e9nova. Las recomendaciones de los delegados de las 39 naciones reunidas en Bruselas se\u00f1alaban a la vez la urgencia y los peligros de una &#8220;vuelta a la normalidad&#8221;, es decir, al patr\u00f3n oro. Se dec\u00eda, en efecto:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/64-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1130\" srcset=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/64-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/64-300x200.jpg 300w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/64-768x512.jpg 768w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/64-18x12.jpg 18w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/64.jpg 1500w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>&#8220;La vuelta efectiva al patr\u00f3n oro o su establecimiento requerir\u00eda en numerosos casos una importante deflaci\u00f3n y es seguro que una deflaci\u00f3n de este tipo, si se intentaba, tendr\u00eda que efectuarse progresivamente y con una gran prudencia&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay otra recomendaci\u00f3n que merece una menci\u00f3n especial: propon\u00eda la creaci\u00f3n de una organizaci\u00f3n internacional del cr\u00e9dito, de una parte, y de<em> <\/em>una<em> clearing house,<\/em> de<em> <\/em>otra.<em> <\/em>\u201cDeber\u00eda<em> <\/em>fundarse<em> un organismo internacional que estuviese a disposici\u00f3n de los Estados deseosos de recurrir al<\/em> <em>cr\u00e9dito con el fin de pagar sus importaciones esenciales.<\/em> Los<em> <\/em>Estados<em> <\/em>deber\u00edan depositar los activos ofrecidos en garant\u00eda del pr\u00e9stamo y acordar con el organismo internacional las condiciones de gesti\u00f3n de estos activos.<\/p>\n\n\n\n<p>En este mismo art\u00edculo de <em>The Economist,<\/em> se trata de Alemania y de los Estados Unidos en unos t\u00e9rminos que no es in\u00fatil reproducir cuando se conoce cu\u00e1l fue la pol\u00edtica de pr\u00e9stamos exteriores de los Estados Unidos de 1920 a 1930:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Ni los Estados Unidos ni Alemania estuvieron representados por delegados de importancia, pero mientras que la impresi\u00f3n dejada por los alemanes fue buena, en conjunto, el jefe de la delegaci\u00f3n americana fue un poco lejos al declarar brutalmente que los americanos no consideraban a Europa como un deudor solvente y seguro, y al subrayar la diferencia entre los Estados europeos separados por barreras aduaneras y rivalidades pol\u00edticas, y los miembros de los Estados Unidos que viv\u00edan en la amistad y el librecambio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n en este caso actuaban los precursores. Necesidad de una vuelta al oro y algunas visiones prospectivas a muy largo plazo, \u00e9ste fue el n\u00facleo del mensaje de la Conferencia de 1920.En los seis meses siguientes las monedas de Polonia y de Austria se hundieron, y el marco alem\u00e1n se hallaba en camino de la cat\u00e1strofe. Fue en parte para enfrentarse a estos problemas que se reuni\u00f3 la Conferencia de G\u00e9nova en 1922.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><!-- wp:paragraph --><\/p>\n<p>En v\u00edsperas de la primera guerra mundial, los Estados Unidos se hallan impacientes por sacudirse la tutela inglesa en las operaciones financieras internacionales. A pesar de su potencia econ\u00f3mica, los Estados Unidos carecen d&#8230;<\/p>","protected":false},"author":3,"featured_media":1129,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1266],"tags":[1335,1334,1336],"class_list":["post-1128","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-economica","tag-entreguerras","tag-experiencia","tag-operaciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1128","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1128"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1128\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1134,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1128\/revisions\/1134"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1129"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1128"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1128"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1128"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}