{"id":1160,"date":"2026-01-30T07:50:00","date_gmt":"2026-01-30T07:50:00","guid":{"rendered":"https:\/\/observadoreconomico.com\/?p=1160"},"modified":"2026-01-26T13:18:52","modified_gmt":"2026-01-26T13:18:52","slug":"influencia-desfavorable-sobre-los-paises-deudores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/historia-economica\/influencia-desfavorable-sobre-los-paises-deudores\/","title":{"rendered":"Influencia desfavorable sobre los pa\u00edses deudores"},"content":{"rendered":"<p>Paralelamente a esta acci\u00f3n favorable a los prestatarios y a los prestamistas pod\u00edan nacer, de per\u00edodo en per\u00edodo, unas situaciones siempre favorables a los prestamistas, pero dif\u00edciles para los pa\u00edses deudores. Estas situaciones se caracterizan generalmente por la aparici\u00f3n de crisis, de p\u00e1nicos y de recesiones que ven\u00edan acompa\u00f1adas por una disminuci\u00f3n de los flujos de capitales internacionales, e incluso por la retirada de capital ya invertido cualquiera que hubiese sido el pa\u00eds responsable de la crisis causante de la desconfianza de los inversores. En el momento en que los pa\u00edses menos equipados ten\u00edan mayor necesidad de obtener cr\u00e9ditos, los pa\u00edses acreedores retiran sus participaciones (capitales) y se negaban a prestar otros. De nuevo nos encontramos con que el equilibrio de los pa\u00edses industrializados se salvaba a costa de un desequilibrio m\u00e1s profundo y m\u00e1s duradero de los pa\u00edses deudores. Las relaciones entre el Reino Unido y los Estados Unidos durante el siglo xix nos ofrecen m\u00faltiples ejemplos de esta asimetr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuadro IV expresa la evoluci\u00f3n de las inversiones exteriores en los Estados Unidos, a partir de 1899; sin embargo, para el conjunto del siglo XIX hay que contentarse con estimaciones de distinto origen y aproximadas. Los capitales brit\u00e1nicos representaban el 75% del capital extranjero invertido en los Estados Unidos en 1899. Esta proporci\u00f3n disminuy\u00f3 ligeramente de 1900 a 1910 a ra\u00edz de un crecimiento m\u00e1s r\u00e1pido de las inversiones alemanas, holandesas y francesas. A partir de 1860 el crecimiento fue particularmente r\u00e1pido, absorbido en gran parte por el desarrollo de los ferrocarriles. La aportaci\u00f3n de capitales europeos sufri\u00f3 unas fluctuaciones particulares: podemos se\u00f1alar la existencia, en determinados per\u00edodos, de retiradas de capitales que no pudieron dejar de comprometer el equilibrio del pa\u00eds que posee la deuda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Gran Breta\u00f1a, que fue siempre el principal acreedor, hac\u00eda pesar sobre el pa\u00eds deudor, en t\u00e9rminos de desequilibrio, el precio de su propio mecanismo regulador. Nos hallamos decididamente muy lejos de la teor\u00eda del patr\u00f3n oro.<\/p>\n\n\n\n<p>Las primeras inversiones de Gran Breta\u00f1a en los Estados Unidos se realizaron en forma de compra de acciones de sociedades privadas y de deuda del Estado (del gobierno federal, de los Estados y de los municipios). El primer flujo importante de capitales, que nace alrededor de 1830, se extendi\u00f3 probablemente hasta el comienzo de la depresi\u00f3n de 1837-1839. Debido a esta circunstancia se suspendieron los pagos de los intereses de la deuda exterior en algunos Estados americanos y el flujo de capitales europeos se fren\u00f3. Por otra parte, a partir de los a\u00f1os 1840, el desarrollo de los ferrocarriles en Gran Breta\u00f1a absorbi\u00f3 una gran parte del ahorro disponible. Hubo que esperar hasta 1850 para que la expansi\u00f3n de los ferrocarriles en los Estados Unidos atrajese de nuevo el capital extranjero, cuyo volumen total alcanz\u00f3 en 1860 los 400 millones de d\u00f3lares. Una nueva retirada de capitales iba a producirse como consecuencia del Banco de Inglaterra elev\u00f3 su tipo de descuento hasta el 10% y los capitalistas ingleses repatriaron una parte importante de sus capitales, colocando en una dif\u00edcil postura a los deudores americanos y de otros pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1873 fue Nueva York la que sufri\u00f3 un grave p\u00e1nico como consecuencia del cual se repatriaron a Europa 400 millones de d\u00f3lares. El mismo proceso se inici\u00f3 en 1884 aunque en menor escala.<\/p>\n\n\n\n<p>De todos modos, el desarrollo econ\u00f3mico de los Estados Unidos permit\u00eda a este pa\u00eds protegerse mejor de las influencias procedentes del exterior, y, a partir de esta fecha, los Estados Unidos iban a convertirse a su vez en pa\u00eds acreedor. La primera guerra mundial aceler\u00f3 esta evoluci\u00f3n convirtiendo a los Estados Unidos en el primer pa\u00eds acreedor del mundo y en la econom\u00eda dominante del siglo xx. Es entonces cuando el patr\u00f3n oro del siglo xix desaparece moment\u00e1neamente. Se intentar\u00e1 reanimarlo al finalizar la primera guerra mundial, en una gran confusi\u00f3n mental, en la que los m\u00e1s palpables conflictos de intereses iban a mezclarse con los errores de an\u00e1lisis que hemos procurado destacar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"898\" src=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/1320706_185-1-1024x898.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1162\" srcset=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/1320706_185-1-1024x898.jpg 1024w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/1320706_185-1-300x263.jpg 300w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/1320706_185-1-768x674.jpg 768w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/1320706_185-1-14x12.jpg 14w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/1320706_185-1.jpg 1500w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La influencia favorable<\/h2>\n\n\n\n<p>Las inversiones internacionales de capitales, representando movimientos a largo plazo, jugaron tambi\u00e9n un papel de primer orden en los mecanismos de ajuste de los pagos exteriores. Los pa\u00edses nuevos, tales como los Estados Unidos, Canad\u00e1, Australia, Argentina, etc., pod\u00edan financiar el d\u00e9ficit continuo de su balanza de pagos corrientes gracias a los capitales que recib\u00edan de los pa\u00edses m\u00e1s industrializados del oeste de Europa a cuya cabeza se hallaba Inglaterra. En v\u00edsperas de la primera guerra mundial, el volumen total de las inversiones exteriores de los principales pa\u00edses europeos acreedores se elevaba a 40.500 millones de d\u00f3lares, mientras que los Estados Unidos solamente hab\u00edan invertido, en esta \u00e9poca, 3.500 millones de d\u00f3lares en el resto del mundo. Por estas fechas, los Estados Unidos eran todav\u00eda deudores netos, ya que hab\u00edan recibido del resto del mundo m\u00e1s de 7.000 millones de d\u00f3lares de capitales. Los tres principales pa\u00edses acreedores eran el Reino Unido, cuyo capital invertido en el extranjero alcanzaba la suma de 18.000 millones de d\u00f3lares, Francia con 9.000 millones de d\u00f3lares y Alemania con 5.800 millones de d\u00f3lares. Durante el siglo xix, el Reino Unido posey\u00f3 siempre una balanza comercial (mercanc\u00edas) deficitaria y una balanza corriente excedentaria (mercanc\u00edas m\u00e1s transacciones \u201cinvisibles\u201d). La media anual de este excedente pas\u00f3 de 35 millones de d\u00f3lares en el per\u00edodo 1816-1855 a 870 millones de d\u00f3lares entre 1906 y 1913. Durante el mismo per\u00edodo las inversiones exteriores brit\u00e1nicas siguieron igual tendencia creciente: la media anual que era de 30 millones de d\u00f3lares entre 1816 y 1855. super\u00f3 los 850 millones de d\u00f3lares entre 1906 y 1913, para alcanzar los 1.000 millones de d\u00f3lares entre 1910 y 1914.26<\/p>\n\n\n\n<p>No se ve muy claro en estas condiciones que fueron m\u00e1s o menos las de los grandes pa\u00edses acreedores -c\u00f3mo habr\u00edan podido jugar los mecanismos de ajuste de precios y costes. En el caso ingl\u00e9s, el d\u00e9ficit de las transacciones de mercanc\u00edas (balanza comercial) no dej\u00f3 de crecer entre 1815 y 1913, superando la media anual de los 700 millones de d\u00f3lares entre 1901 y 1913. Este d\u00e9ficit era regularmente compensado por los ingresos procedentes de las exportaciones de servicios (seguros, banca, transportes mar\u00edtimos) y del producto de las inversiones exteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos movimientos internacionales de capitales contribuyen, muy directamente, al sostenimiento del equilibrio exterior a largo plazo. De todos modos, dejaban de tener relaci\u00f3n con las fluctuaciones econ\u00f3micas, y si generalmente ejerc\u00edan una acci\u00f3n reequilibradora sobre los pa\u00edses prestamistas no siempre ocurr\u00eda lo mismo con los pa\u00edses prestatarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Los pa\u00edses prestamistas utilizan, de a\u00f1o en a\u00f1o, el excedente de sus pagos corrientes para invertir en el exterior. Los d\u00e9ficits cr\u00f3nicos de los pa\u00edses deudores quedaban, pues, compensados, y no era necesario reducir las importaciones. Estos pa\u00edses nuevos no se ve\u00edan, por tanto, obligados a pagar sus d\u00e9ficits netos en oro y a frenar el ritmo de su actividad econ\u00f3mica interna para restablecer el equilibrio exterior. La din\u00e1mica de las inversiones internacionales pudo impedir que la noci\u00f3n de equilibrio se redujese a unas dimensiones estrechamente contables.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><!-- wp:paragraph --><\/p>\n<p>Paralelamente a esta acci\u00f3n favorable a los prestatarios y a los prestamistas pod\u00edan nacer, de per\u00edodo en per\u00edodo, unas situaciones siempre favorables a los prestamistas, pero dif\u00edciles para los pa\u00edses deudores. 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