{"id":1174,"date":"2026-02-04T07:37:00","date_gmt":"2026-02-04T07:37:00","guid":{"rendered":"https:\/\/observadoreconomico.com\/?p=1174"},"modified":"2026-02-01T23:40:25","modified_gmt":"2026-02-01T23:40:25","slug":"las-reglas-del-juego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/historia-economica\/las-reglas-del-juego\/","title":{"rendered":"Las reglas del juego"},"content":{"rendered":"<p>Pero la pol\u00edtica monetaria deb\u00eda reforzar los efectos de estos mecanismos de ajuste autom\u00e1tico de los pagos exteriores y no dificultarlos. Los poseedores de existencias financiadas mediante empr\u00e9stitos, de una parte, ve\u00edan crecer la carga de los intereses y las dificultades de renovaci\u00f3n de los empr\u00e9stitos. De ah\u00ed resultaba una disminuci\u00f3n del nivel general de precios en el mercado interior que frenaba las importaciones y estimulaba las exportaciones, enderezando la balanza exterior desfavorable que constitu\u00eda la principal causa de dificultad&#8221;. Inversamente, el banco central deb\u00eda reducir el tipo de descuento y facilitar las condiciones de acceso al cr\u00e9dito cuando se produc\u00eda una afluencia de oro a consecuencia de un excedente en los pagos exteriores. El objetivo prioritario era, pues, el equilibrio exterior que se restablece autom\u00e1ticamente a costa de presiones inflacionistas y deflacionistas que ten\u00eda que soportar la econom\u00eda nacional. Es cierto, sin embargo, que siempre se consider\u00f3 que la flexibilidad de los mecanismos era suficiente para que los precios y los costes pudiesen adaptarse r\u00e1pidamente al alza o a la baja, y que no fuese el nivel de renta y de empleo el que encajasen, solo, los golpes llegados del exterior. El siglo xix conoci\u00f3, gracias al patr\u00f3n oro, una notable estabilidad de los tipos de cambio y un desarrollo econ\u00f3mico que no se vio obstaculizado por insuperables desequilibrios en los intercambios internacionales. \u00c9sta es al menos la tesis de los defensores del patr\u00f3n oro.<\/p>\n\n\n\n<p>Los autores del informe Cunliffe concluyen:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Volvemos a encontrar los acentos del mismo optimismo en la pluma de<em> <\/em>Jacques<em> <\/em>Rueff<em> <\/em>en<em> <\/em>su<em> D\u00e9fense et illustration de l&#8217;\u00e9talon:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;&#8230;quisiera solamente que comprendiesen que es esencialmente por una variaci\u00f3n del poder de compra interno que se provocan los fen\u00f3menos que tienden a mantener en equilibrio la balanza de pagos. Cuando no hay manera de comprar la producci\u00f3n nacional a los precios del momento, es forzoso que los precios bajen y es la baja de estos precios lo que provoca la exportaci\u00f3n o dificulta la importaci\u00f3n. Sin embargo, las variaciones del poder de compra, en el sistema del patr\u00f3n oro, son esencialmente la consecuencia de las transferencias de oro; pero con toda certeza, no producir\u00e1n su efecto normal m\u00e1s que si las transferencias de oro tienen efectivamente lugar y que si su influencia no es sistem\u00e1ticamente anulada por movimientos de signo contrario en el volumen global del cr\u00e9dito. Lo que hay que tener en cuenta es que el sistema, cuando se le deja actuar, no puede ser m\u00e1s que enteramente eficaz ya que la influencia que tiende a restablecer el equilibrio no dejar\u00e1 de desarrollarse m\u00e1s que cuando el equilibrio se haya efectivamente restablecido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn realidad, el patr\u00f3n oro es ya una reliquia del tiempo de los b\u00e1rbaros. Todos, desde el gobernador del Banco de Inglaterra hasta el m\u00e1s peque\u00f1o de nosotros, tenemos un inter\u00e9s primordial en asegurar la estabilidad de los negocios, de los precios y del empleo y es poco probable, cuando tengamos que escoger, que sacrifiquemos deliberadamente estos objetivos al dogma usado que anta\u00f1o fue definido a \u00a3 3,17 s. 10\/2 de la onza\u201d. Criticando a los defensores de la vuelta al oro. Pero dejemos aqu\u00ed las armas del panfletista ya que, entre la fe pura y el agnosticismo, hay lugar para un an\u00e1lisis de los hechos. \u00bfQu\u00e9 puede decirse del funcionamiento del patr\u00f3n oro en el siglo xix? \u00bfEl patr\u00f3n oro fue este maravilloso mecanismo generador del equilibrio general, o, por el contrario, jug\u00f3 solamente un papel m\u00e1s modesto en la historia de la industrializaci\u00f3n de los pa\u00edses capitalistas?<\/p>\n\n\n\n<p>Si el oro hubiese jugado el papel primordial que tan a menudo se le daba a los pa\u00edses capitalistas en el siglo xix se hubiese paralizado. El oro se cambia tanto en interiores como internacionales, y ello en beneficio de la actividad econ\u00f3mica. Ya que, en \u00faltimo extremo, \u00bfcu\u00e1les fueron los medios de pago en un mundo en r\u00e1pido crecimiento? De haber sido necesario limitarse exclusivamente al uso del metal amarillo, la cantidad de dinero hubiese sido en poco tiempo insuficiente y dif\u00edcil de manejar. En el interior de los pa\u00edses el cr\u00e9dito bancario los dep\u00f3sitos sustituy\u00f3 al oro mediante el empleo del cheque, mientras que, a nivel mundial, la libra adquiri\u00f3 el rango de moneda internacional mucho antes de que se hablase de gold <em>exchange<\/em> <em>standard<\/em> en la Conferencia de G\u00e9nova, en 1922.<\/p>\n\n\n\n<p>Los defensores del patr\u00f3n oro admiten impl\u00edcitamente que el metal amarillo era la principal forma de dinero; al menos nunca se ha visto a ninguno de ellos realizar una investigaci\u00f3n estad\u00edstica sobre el volumen y la estructura de la cantidad de dinero en circulaci\u00f3n en tal o tal pa\u00eds o sobre el volumen y la estructura de la liquidez internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Supongamos que a partir de 1844 los bancos ingleses no hubiesen podido aumentar el volumen del cr\u00e9dito y en consecuencia de los dep\u00f3sitos movilizables mediante cheque; la cantidad de dinero, estrechamente ligada al encaje oro y a sus fluctuaciones, habr\u00eda sido insuficiente para financiar una econom\u00eda en pleno desarrollo. Si el oro hubiese sido la \u00fanica y verdadera forma de dinero, los progresos de la industrializaci\u00f3n se hubiesen visto frenados. Fue gracias al uso del cheque y al aumento del dinero bancario que se pudo vencer la dificultad. Seg\u00fan las estimaciones de Robert Triffin, el dinero bancario, es decir, el volumen de dep\u00f3sitos a la vista y a plazo no representaba, a comienzos del siglo xix, m\u00e1s que un tercio de la cantidad total de dinero en circulaci\u00f3n en los principales pa\u00edses del mundo. El metal plata era por aquellas fechas mucho m\u00e1s importante que el oro en cuanto a su empleo como dinero, pero esta situaci\u00f3n se invirti\u00f3 en la segunda mitad del siglo. En 1913, el volumen de billetes y naci\u00f3n en el mundo y el oro el 10%. Esta evoluci\u00f3n no refleja de ning\u00fan modo la preeminencia del oro y su papel fundamental en los mecanismos de ajuste.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><!-- wp:paragraph --><\/p>\n<p>Pero la pol\u00edtica monetaria deb\u00eda reforzar los efectos de estos mecanismos de ajuste autom\u00e1tico de los pagos exteriores y no dificultarlos. 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