{"id":1199,"date":"2026-02-11T07:00:00","date_gmt":"2026-02-11T07:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/observadoreconomico.com\/?p=1199"},"modified":"2026-02-09T13:50:28","modified_gmt":"2026-02-09T13:50:28","slug":"competencia-en-los-prestamos-exteriores-a-corto-plazo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/uncategorized\/competencia-en-los-prestamos-exteriores-a-corto-plazo\/","title":{"rendered":"Competencia en los pr\u00e9stamos exteriores a corto plazo"},"content":{"rendered":"<p>La<em> Federal Reserve<\/em> <em>Act, <\/em>que fund\u00f3 en 1913 el sistema bancario central de los Estados Unidos, concedi\u00f3, por primera vez, a los bancos nacionales el derecho de realizar operaciones de aceptaci\u00f3n. En 1917, el total de las aceptaciones en d\u00f3lares, nacidas de la financiaci\u00f3n del comercio internacional, se elevaba a unos 600 millones de d\u00f3lares. En 1920 y 192 I el Congreso vot\u00f3 varios textos legislativos con el fin de fomentar <em>estas<\/em> operaciones internacionales de aceptaci\u00f3n. Se crearon tres acceptance <em>corporations. <\/em>Con el fin de hacer frente a la competencia inglesa, que de nueve se hab\u00eda hecho muy viva a partir de 1920, los banqueros de Nueva York ofrecieron &#8220;unas condiciones m\u00e1s ventajosas e intentaron aumentar el volumen de sus operaciones con Alemania y Europa central a costa de relajar las reglas habituales de la prudencia bancaria. Los bancos y las sociedades de la City relajaron tambi\u00e9n sus exigencias habituales en las operaciones de pr\u00e9stamo con el fin de no perder terreno frente a Nueva York. Nos encontramos, pues, ante una situaci\u00f3n de cuasi duopolio en el mercado financiero internacional. Nueva York impon\u00eda as\u00ed su t\u00e1ctica actuando en cierta manera como un <em>price<\/em> leader. En estas condiciones aument\u00f3 la oferta de capitales a corto plazo, lo que podr\u00eda explicar que se hincharon los pr\u00e9stamos concedidos a Alemania, a Austria y a ciertos pa\u00edses de Europa central. De este modo, los capitales extranjeros a corto plazo invertidos en Alemania pasaron de 4,1 millones de R.M. en diciembre de 1926 a un m\u00e1ximo de 11,7 millones de R.M. en diciembre de 1929.9 Se\u00f1alemos por \u00faltimo que los bancos comerciales brit\u00e1nicos se lanzaron por primera vez a las operaciones de aceptaci\u00f3n a partir de 1919. Por ello las<em> aceptase <\/em>houses de la Cti y tuvieron que hacer frente a la vez a una competencia interior y exterior. Esta estructura de mercado completamente nueva con respecto a la situaci\u00f3n de antes de la guerra no hizo sino aumentar la deuda a corto plazo de los polos monetarios, es decir aumentar la liquidez internacional en un momento en que su movilidad era muy grande. Esto llev\u00f3 a un excesivo endeudamiento cuyas consecuencias tuvo que pagar Gran Breta\u00f1a en septiembre de 1931. Este endeudamiento no fue, pues, la consecuencia del <em>Gold Exchange<\/em> <em>Standard<\/em> como afirman los defensores del patr\u00f3n oro &#8220;puro y simple&#8221;. Solamente una estrecha cooperaci\u00f3n entre los centros de oro y la ratificaci\u00f3n de un verdadero convenio internacional, como se preve\u00eda en las resoluciones de G\u00e9nova, habr\u00edan podido eliminar los riesgos de inestabilidad, consecuencia de los movimientos especulativos de capitales.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Competencia en los pr\u00e9stamos exteriores a largo plazo<\/h2>\n\n\n\n<p>En el terreno de las operaciones de bolsa y de la inversi\u00f3n a largo plazo, la guerra significaba un duro golpe para Londres a la vez que favorec\u00eda a Nueva York. En los a\u00f1os veinte volvemos a encontrar el mismo tipo de competencia entre los dos polos monetarios en el mercado de capitales a corto plazo y en el mercado de capitales a largo plazo. Hasta antes de la guerra, el stock exchange de Londres hac\u00eda m\u00e1s transacciones con valores americanos que la Bolsa de Nueva York. Despu\u00e9s de 1915, Nueva York era el \u00fanico centro que ofrec\u00eda una completa libertad mientras que la Bolsa de Londres era estrechamente controlada. Por primera vez, prestatarios brit\u00e1nicos tuvieron que dirigirse a Nueva York. A partir de 1921, levantadas todas las restricciones londinenses, se puso fin a la situaci\u00f3n de excepci\u00f3n debida a la guerra. En 1914, la deuda exterior a largo plazo se elevaba a 3.700 millones de d\u00f3lares mientras que en 1919 por el mismo concepto neto se se\u00f1alaba un saldo acreedor de unos 3.000 millones de d\u00f3lares. El gobierno americano intervino en el asunto adoptando el papel de consejero oficial de los bancos de Nueva York. El Ministerio de Asuntos Exteriores deb\u00eda dar su opini\u00f3n favorable o desfavorable sobre todas las peticiones extranjeras de pr\u00e9stamo. El d\u00f3lar se convert\u00eda en un medio de acci\u00f3n de la diplomacia americana, pero hay que admitir que esta pol\u00edtica no tuvo demasiado \u00e9xito: los capitales a largo plazo masivamente prestados a Alemania y a algunos otros pa\u00edses de Europa central no lo fueron con m\u00e1s discernimiento que los cr\u00e9ditos de aceptaci\u00f3n a corto plazo. En una obra dedicada a La diplomacia del d\u00f3lar, un autor americano pudo escribir a este respecto:<\/p>\n\n\n\n<p>Solamente las condiciones cuarta y quinta pudieron ser aplicadas sin demasiadas dificultades. De todos modos, en el caso de Francia cuyo gobierno se hab\u00eda negado a pagar ciertas deudas de guerra, se pudo salvar la prohibici\u00f3n gracias a los pr\u00e9stamos en d\u00f3lares obtenidos a trav\u00e9s de Z\u00farich, \u00c1msterdam y Canad\u00e1. Por \u00faltimo, la prohibici\u00f3n fue derogada en 1929.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><!-- wp:paragraph --><\/p>\n<p>La<em> Federal Reserve<\/em> <em>Act, <\/em>que fund\u00f3 en 1913 el sistema bancario central de los Estados Unidos, concedi\u00f3, por primera vez, a los bancos nacionales el derecho de realizar operaciones de aceptaci\u00f3n. En 1917, el t&#8230;<\/p>","protected":false},"author":3,"featured_media":1200,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[1350,1347,1351],"class_list":["post-1199","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-competencia","tag-plazo","tag-prestamos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1199","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1199"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1199\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1205,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1199\/revisions\/1205"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1200"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1199"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1199"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1199"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}