{"id":1265,"date":"2026-03-04T06:41:00","date_gmt":"2026-03-04T06:41:00","guid":{"rendered":"https:\/\/observadoreconomico.com\/?p=1265"},"modified":"2026-03-04T13:57:00","modified_gmt":"2026-03-04T13:57:00","slug":"la-preferencia-imperial-y-los-acuerdos-comerciales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/historia-economica\/la-preferencia-imperial-y-los-acuerdos-comerciales\/","title":{"rendered":"La preferencia imperial y los acuerdos comerciales"},"content":{"rendered":"<p>En los miembros de la zona se firmaron una serie de acuerdos destinados a fomentar los intercambios: desembocaron en el sistema de la &#8220;preferencia imperial&#8221; y en una serie de acuerdos comerciales de objetivos m\u00e1s limitados. \u00danicamente los pa\u00edses miembros de la Commonwealth, de la que formaba parte el Canad\u00e1, firmaron los acuerdos de Ottawa, estos pa\u00edses conceden rec\u00edprocamente ventajas aduaneras en forma de reducci\u00f3n, incluso de criminaci\u00f3n, de los aranceles. Los dem\u00e1s pa\u00edses miembros de la zona de la libra se hallaban, por tanto, discriminados al no gozar de las ventajas de la &#8220;preferencia imperial&#8221;. El gobierno brit\u00e1nico que comprend\u00eda los riesgos de esta situaci\u00f3n estableci\u00f3 una serie de acuerdos bilaterales con estos pusieran 1932 y 1933, se firmaron acuerdos bilaterales con Noruega, Suecia, Dinamarca y Argentina. En el caso dan\u00e9s se fijaron unos contingentes. Los daneses deb\u00edan proporcionar el 62% de las importaciones brit\u00e1nicas de jam\u00f3n y tocino (ham <em>and<\/em> bacon) cuando proporcionaban alrededor del 67%antes de 1932. Tambi\u00e9n se fijaron contingentes para los huevos y la mantequilla. A cambio, Dinamarca se hab\u00eda comprometido a importar, sin derechos aduaneros, carb\u00f3n, coque, hierro y acero de Gran Breta\u00f1a. Adem\u00e1s, el gobierno dan\u00e9s hab\u00eda tenido que prometer una reducci\u00f3n de los aranceles para determinados productos y comprometerse a no aumentar los aranceles para otros productos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo que se refiere a la Argentina, el acuerdo era tambi\u00e9n muy significativo: el gobierno argentino, que hab\u00eda introducido el control de cambios, se hab\u00eda comprometido a permitir la transferencia de dividendos pagaderos en libras hasta alcanzar el montante de sus exportaciones hacia el Reino Unido. A ra\u00edz de estos acuerdos bilaterales, surgieron algunas protestas por parte de los dominios, afirmando que hab\u00edan sido violados los acuerdos de Ottawa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La pol\u00edtica de los pr\u00e9stamos condicionados&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p>La pol\u00edtica de pr\u00e9stamos exteriores vino a completar y a reforzar el asumir el control estricto de la emisi\u00f3n de t\u00edtulos extranjeros en el mercado de Londres. Los t\u00edtulos de los dominios no se consideraban como extranjeros y escapaban por tanto al control. Pero en este apartado. Como en el de la preferencia individual, los pa\u00edses de la zona de la libra no miembros de la Commonwealth se encontraban en una situaci\u00f3n desfavorable. Por ello el <em>Treasury<\/em> concedi\u00f3 con holgura a estos pa\u00edses las autorizaciones de pr\u00e9stamos que pod\u00edan solicitar. Lo hizo tanto m\u00e1s f\u00e1cilmente cuanto que se trataba siempre de pr\u00e9stamos condicionados que ayudaban las exportaciones brit\u00e1nicas. El 19 de abril de 1933, el Canciller del Exchequer autoriz\u00f3 al gobierno dan\u00e9s un pr\u00e9stamo de un mill\u00f3n de libras para la construcci\u00f3n de un puente. El acero necesario para ello deb\u00eda ser comprado en Gran Breta\u00f1a. Esta autorizaci\u00f3n fue concedida cinco d\u00edas antes de la firma del acuerdo comercial anglo dan\u00e9s cuyos rasgos principales hemos indicado m\u00e1s arriba.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/1696-1-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1267\" srcset=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/1696-1-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/1696-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/1696-1-768x512.jpg 768w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/1696-1-18x12.jpg 18w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/1696-1.jpg 1500w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Los pr\u00e9stamos concedidos por Londres a partir de 1931 ten\u00edan en general dos finalidades: sostener la industria brit\u00e1nica y ayudar a los pa\u00edses prestatarios a mantener un tipo de cambio estable en relaci\u00f3n con la libra para evitar que estos pa\u00edses se viesen obligados a abandonar la zona de la libra. Es bastante significativo observar cu\u00e1les fueron las consecuencias de esta pol\u00edtica en el caso concreto de Canad\u00e1. Aunque la moneda de este dominio no estuvo jam\u00e1s vinculada a la libra, parece como si, a partir de 1931, el Canad\u00e1 se hubiese aproximado a Londres a causa de las ventajas considerables que pod\u00eda obtener, de una parte, de la preferencia imperial y, de otra, de los pr\u00e9stamos de Gran Breta\u00f1a. Antes de 1931, Ottawa tomaba prestado sobre todo en Nueva York; a partir de 1932 se comprueba un vuelco completo en esta tendencia en beneficio de Londres. En 1933, Canad\u00e1 obten\u00eda en Londres el primer empr\u00e9stito p\u00fablico despu\u00e9s de 19 a\u00f1os. Es cierto que en esta \u00e9poca el Reino Unido absorb\u00eda m\u00e1s del 40%de las exportaciones canadienses y, para el Canad\u00e1 era preferible tomar prestados fondos en el pa\u00eds al que vend\u00eda m\u00e1s f\u00e1cilmente en esta \u00e9poca de depresi\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>De todos los pa\u00edses de la Commonwealth fue el Canad\u00e1 el que m\u00e1s Canad\u00e1 aument\u00f3 en un 60% sus exportaciones hacia el Reino Unido, mientras que las importaciones procedentes de este pa\u00eds s\u00f3lo un 25%. Por el contrario, sus importaciones procedentes de los Estados Unidos disminuyeron en un 13% y sus exportaciones en un 5%. A\u00f1adamos que las exportaciones canadienses hacia los dem\u00e1s pa\u00edses de la Commonwealth aumentaron en un 50% de 1931 a 1937 mientras que las importaciones canadienses procedentes de estos pa\u00edses aumentaron solamente en un 8%. Los industriales ingleses incluso llegaron a protestar contra esta competencia inesperada. Sin embargo, este estado de cosas que, en \u00faltimo extremo, era consecuencia de las iniciativas de Londres, demostraba que Canad\u00e1 se hab\u00eda alejado algo del d\u00f3lar para acercarse a la libra. \u00bfNo era esto precisamente lo que deseaban las autoridades monetarias brit\u00e1nicas? Se\u00f1alemos finalmente que el gobierno brit\u00e1nico alent\u00f3 la creaci\u00f3n de bancos centrales en los Dominios (India, Australia, \u00c1frica del Sur).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El Banco de Inglaterra proporcion\u00f3 en cada caso los consejos y los expertos, visto lo cual no es sorprendente que se hubiese convertido en el super banco central de estos j\u00f3venes bancos centrales. Con esta pol\u00edtica consigui\u00f3 adem\u00e1s reforzar la cohesi\u00f3n monetaria de los pa\u00edses de la Commonwealth que constitu\u00edan el n\u00facleo m\u00e1s s\u00f3lido de la zona de la libra. Fuera de esta zona privilegiada en cuanto a la cooperaci\u00f3n y al nivel de actividad econ\u00f3mica, la mayor\u00eda de los dem\u00e1s pa\u00edses, deseosos, a pesar de todo, de escapar a la depresi\u00f3n, recurrieron a la devaluaci\u00f3n o al control de los cambios cuando no fue a ambos a la vez.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><!-- wp:paragraph --><\/p>\n<p>En los miembros de la zona se firmaron una serie de acuerdos destinados a fomentar los intercambios: desembocaron en el sistema de la &#8220;preferencia imperial&#8221; y en una serie de acuerdos comerciales de objetivos m\u00e1s limitados. \u00da&#8230;<\/p>","protected":false},"author":3,"featured_media":1266,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1266],"tags":[253,1362,1363],"class_list":["post-1265","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-economica","tag-acuerdos","tag-imperial","tag-intercambios"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1265","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1265"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1265\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1271,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1265\/revisions\/1271"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1266"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1265"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1265"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1265"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}