{"id":1310,"date":"2026-03-18T06:57:00","date_gmt":"2026-03-18T06:57:00","guid":{"rendered":"https:\/\/observadoreconomico.com\/?p=1310"},"modified":"2026-03-18T14:04:17","modified_gmt":"2026-03-18T14:04:17","slug":"politicas-de-economia-de-mercado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/analisis-economico\/politicas-de-economia-de-mercado\/","title":{"rendered":"Pol\u00edticas de econom\u00eda de mercado"},"content":{"rendered":"<p>La implantaci\u00f3n de una pol\u00edtica de este tipo no es f\u00e1cil en una econom\u00eda de mercado incluso existiendo una verdadera voluntad pol\u00edtica de realizarla. Debemos tambi\u00e9n tener en cuenta las dificultades con las que se enfrenta actualmente el plan franc\u00e9s, cuyos objetivos a menudo deben abandonarse en favor de la pol\u00edtica de estabilizaci\u00f3n y de ciertos imperativos de la competencia extranjera y de la integraci\u00f3n europea. Cuando el capitalismo anda relativamente bien y los riesgos de crisis graves se alejan, el gobierno y los economistas tienen tendencia a olvidar los beneficios de una investigaci\u00f3n permanente de los medios de saneamiento y de control de la econom\u00eda nacional. La idea de estabilidad monetaria acaba por pasar por delante de la idea, mucho m\u00e1s compleja es cierto, de crecimiento con vistas a un mayor progreso. Este conflicto no es nuevo y la tentaci\u00f3n de repetir peri\u00f3dicamente la experiencia Poincar est\u00e1 lejos de desaparecer. Reconozcamos que las contradicciones entre el crecimiento y el equilibrio no son nuevas puesto que tienen su punto de partida en los mecanismos econ\u00f3micos m\u00e1s fundamentales. La evoluci\u00f3n coyuntural desde 1950 nos da unos vivos ejemplos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El crecimiento y la inflaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>En cuanto se aborda la historia del crecimiento y de la evoluci\u00f3n coyuntural de Francia desde 1950, hay que se\u00f1alar dos hechos evidentes: por una parte, la revoluci\u00f3n \u201cecon\u00f3mica\u201d empez\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s de la guerra, para continuar, en un crecimiento continuo, hasta la actualidad; por otra parte, la mayor dificultad consisti\u00f3 en la inflaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El ritmo de crecimiento<\/h2>\n\n\n\n<p>Hemos se\u00f1alado, desde el comienzo de este cap\u00edtulo y en el precedente. El \u00e9xito del crecimiento econ\u00f3mico de Francia desde 1950. Un examen de las cifras del cuadro IX revela la amplitud de los movimientos anuales del producto nacional interior y de la producci\u00f3n industrial. En 1950-1951, la guerra de Corea reanim\u00f3 vivamente la actividad econ\u00f3mica en el mundo entero a ra\u00edz de los esfuerzos de rearme y del aumento de las compras de materias primas. En 1951, la producci\u00f3n industrial aument\u00f3 en un 12,5%, tasa jam\u00e1s igualada despu\u00e9s de esta fecha. Es normal que las tasas de 1947 y 1948 fueron todav\u00eda mayores que la de 1951, ya que se part\u00eda de un nivel muy bajo. El mismo fen\u00f3meno se produjo en Alemania con una tasa espectacular del 48% en 1949. Sin embargo, estas tasas no son significativas, ya que solamente son posibles en per\u00edodos de reconstrucci\u00f3n cuando se arranca una econom\u00eda hundida y parcialmente paralizada por la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1952 y 1953, la primera recesi\u00f3n reduce sensiblemente las tasas de crecimiento y la producci\u00f3n industrial casi se estanca con un aumento del 1,1% en 1952 y del 1% en 1953. La curva permanece pues ligeramente ascendente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"439\" src=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/IzgTmLdWDUrNxBSLcnGiZwDpn8sp_Vd7XzYRX4UTcFagGQFFcbk6F29hAlNdnyXcbR8Pa-Dd6UacWgMlZGF_HOpAJ2bv0XbfH10nmSx1U30-1024x439.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1312\" srcset=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/IzgTmLdWDUrNxBSLcnGiZwDpn8sp_Vd7XzYRX4UTcFagGQFFcbk6F29hAlNdnyXcbR8Pa-Dd6UacWgMlZGF_HOpAJ2bv0XbfH10nmSx1U30-1024x439.jpg 1024w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/IzgTmLdWDUrNxBSLcnGiZwDpn8sp_Vd7XzYRX4UTcFagGQFFcbk6F29hAlNdnyXcbR8Pa-Dd6UacWgMlZGF_HOpAJ2bv0XbfH10nmSx1U30-300x129.jpg 300w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/IzgTmLdWDUrNxBSLcnGiZwDpn8sp_Vd7XzYRX4UTcFagGQFFcbk6F29hAlNdnyXcbR8Pa-Dd6UacWgMlZGF_HOpAJ2bv0XbfH10nmSx1U30-768x329.jpg 768w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/IzgTmLdWDUrNxBSLcnGiZwDpn8sp_Vd7XzYRX4UTcFagGQFFcbk6F29hAlNdnyXcbR8Pa-Dd6UacWgMlZGF_HOpAJ2bv0XbfH10nmSx1U30-1536x658.jpg 1536w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/IzgTmLdWDUrNxBSLcnGiZwDpn8sp_Vd7XzYRX4UTcFagGQFFcbk6F29hAlNdnyXcbR8Pa-Dd6UacWgMlZGF_HOpAJ2bv0XbfH10nmSx1U30-2048x878.jpg 2048w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/IzgTmLdWDUrNxBSLcnGiZwDpn8sp_Vd7XzYRX4UTcFagGQFFcbk6F29hAlNdnyXcbR8Pa-Dd6UacWgMlZGF_HOpAJ2bv0XbfH10nmSx1U30-18x8.jpg 18w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Entramos a continuaci\u00f3n en una larga etapa de prosperidad que va a durar cuatro a\u00f1os, de 1954 a 1957. La recuperaci\u00f3n empez\u00f3 a manifestarse a finales de 1953 y se vio facilitada por las medidas de ayuda a la exportaci\u00f3n, el aumento de los salarios horarios y la mejora de las rentas agr\u00edcolas a ra\u00edz de las buenas cosechas de 1953. Nunca la producci\u00f3n industrial francesa hab\u00eda aumentado tan r\u00e1pidamente durante un per\u00edodo tan largo. A lo largo de los cuatro a\u00f1os considerados la tasa media de crecimiento anual fue del orden del 10%. Las tasas alemanas son inferiores a las francesas de 1956 y 1957.Todos los sectores industriales participaron del auge de los a\u00f1os 1954-1957 pero en distintos grados. Entre los m\u00e1s favorecidos encontramos las industrias qu\u00edmicas, del autom\u00f3vil, del aluminio, aeron\u00e1utica, de la construcci\u00f3n y el\u00e9ctrica. La producci\u00f3n de turismos que era de 370.000 unidades en 1952 alcanz\u00f3 las 648.500 en 1956.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1958-1959 se entra en una nueva recesi\u00f3n que, a nivel global, no es m\u00e1s que una desaceleraci\u00f3n de la expansi\u00f3n. El a\u00f1o 1960 hace dar un nuevo salto adelante al producto interior bruto (8%) y a la producci\u00f3n industrial (11,4%). A partir de esta fecha, el crecimiento prosigue, pero con un ligero asentamiento en el aumento de la producci\u00f3n industrial. El mismo fen\u00f3meno se manifiesta en Alemania y en otros pa\u00edses industriales. \u00c9stos son los resultados globales de la historia econ\u00f3mica de Francia desde 1950. No parece que, en ning\u00fan momento, haya existido soluci\u00f3n de continuidad. Pero este r\u00e1pido repaso no nos dice nada sobre las causas profundas de los movimientos coyunturales y, en particular, sobre los mecanismos y las consecuencias de la inflaci\u00f3n que ahora nos falta examinar. El segundo plan 1954-1957 no tuvo los mismos objetivos que el primero puesto que se hab\u00eda culminado la reconstrucci\u00f3n. \u00c9l horizonte temporal es en adelante de cuatro a\u00f1os, y el desarrollo de la contabilidad nacional permite tratar con m\u00e1s exactitud los problemas de coherencia. Se busca ante todo \u201carmonizar el crecimiento\u201d, es decir, obtener una expansi\u00f3n m\u00e1xima compatible con el equilibrio interior y exterior.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><!-- wp:paragraph --><\/p>\n<p>La implantaci\u00f3n de una pol\u00edtica de este tipo no es f\u00e1cil en una econom\u00eda de mercado incluso existiendo una verdadera voluntad pol\u00edtica de realizarla. 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