{"id":1471,"date":"2026-05-06T06:20:00","date_gmt":"2026-05-06T06:20:00","guid":{"rendered":"https:\/\/observadoreconomico.com\/?p=1471"},"modified":"2026-05-06T03:25:24","modified_gmt":"2026-05-06T03:25:24","slug":"la-balanza-de-bienes-y-servicios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/economia-global-y-geopolitica\/la-balanza-de-bienes-y-servicios\/","title":{"rendered":"La balanza de bienes y servicios\u00a0"},"content":{"rendered":"<p>La balanza de bienes y servicios ha estado fluctuando desde 1947 y ha sido particularmente sensible a sucesos tales como la guerra de Corea y la expedici\u00f3n de Suez. La guerra de Corea redujo el excedente de la balanza de pagos corrientes de m\u00e1s de 5.000 millones de d\u00f3lares en 1948 y 1949 a 1.300 millones en 1950. La expansi\u00f3n de la demanda europea en 1951(siempre bajo la influencia de la misma guerra) es favorable a las exportaciones americanas, elev\u00e1ndose el saldo a 3.300 millones. La recesi\u00f3n europea de 1952 redujo este excedente a 1.800 millones. A partir de 1954, este mismo excedente aumenta hasta 1957 fecha en la que alcanza los 5.200 millones de d\u00f3lares. A pesar del aumento de los gastos militares en el extranjero, el d\u00e9ficit global, que se elevaba a 2.200 millones de d\u00f3lares en 1953, fue sustituido por un excedente de 500 millones en 1957. Las causas de esta mejora radica en las compras de petr\u00f3leo americano, a consecuencia del bloqueo del canal de Suez, y a las compras europeas de bienes de equipo durante este per\u00edodo, caracterizado por un verdadero <em>boom<\/em> inversor en Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto a estos factores de mejora de los pagos exteriores hay que se\u00f1alar el considerable crecimiento de las salidas de capitales privados a largo plazo. Entre 1951 y 1955, el saldo neto de estas salidas de capitales no alcanz\u00f3 nunca los 1.000 millones de d\u00f3lares. En 1955 este saldo se eleva a 700 millones de d\u00f3lares, pero al a\u00f1o siguiente pasa a los 2.000 millones de d\u00f3lares; en 1958 a 2.900 millones, y en 1958 a 2.600. La recesi\u00f3n de 1958 acarre\u00f3 una fuerte disminuci\u00f3n de las exportaciones americanas de bienes y servicios, con lo que el excedente de la balanza de bienes y servicios pas\u00f3 de 5.200 millones de d\u00f3lares en 1957 a 1.200 millones en 1958 para transformarse finalmente en un d\u00e9ficit de 400 millones de d\u00f3lares en 1959.Al mismo tiempo, el saldo global, que era excepcionalmente positivo (+500 millones de d\u00f3lares) en 1957 pas\u00f3 a ser grandemente deficitario a partir de 1958. Entre 1957 y 1958 el empeoramiento de este saldo global se elev\u00f3 a 4.000 millones de d\u00f3lares.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1959, la huelga de los obreros americanos de la siderurgia conduce a un aumento considerable de las importaciones de acero, con lo que el saldo de la balanza de bienes y servicios pasa a ser, este a\u00f1o, deficitario (-400 millones de d\u00f3lares). La reducci\u00f3n de 1.000 millones de d\u00f3lares del d\u00e9ficit neto de las inversiones exteriores privadas fren\u00f3 el crecimiento del d\u00e9ficit global, que a pesar de todo fue de 3.700 millones de d\u00f3lares. En 1961 y 1962, la mejora de la balanza de pagos fue muy sensible gracias al considerable excedente de las transacciones de bienes y servicios (5.000 millones de d\u00f3lares en 1961 y 4.300 millones de d\u00f3lares en 1962) y a pesar del crecimiento de las inversiones en el extranjero y de la ayuda exterior. La principal responsabilidad del d\u00e9ficit de la balanza de pagos americana recae sobre las inversiones de capitales privados en el extranjero que aumentaron en una media anual de 1.700 millones de d\u00f3lares entre el per\u00edodo 1958-1960 y el per\u00edodo 1953-1955. Esta comparaci\u00f3n de dos per\u00edodos, que abarca el mismo tipo de movimiento coyuntural (una recesi\u00f3n y una expansi\u00f3n) tiene la ventaja de eliminar ciertos factores accidentales y, adem\u00e1s, el efecto de la crisis de Suez en 1956.<\/p>\n\n\n\n<p>De todos modos, este an\u00e1lisis puede inducir a error. El reciente estudio de la <em>Brookings Institution<\/em> sobre la balanza de pagos de los Estados Unidos se\u00f1ala la existencia de ciertos efectos de retorno de las inversiones extranjeras y de la ayuda gubernamental sobre el comercio exterior de los Estados Unidos. Estos efectos de retorno <em>(feedback)<\/em> se deben a que una parte de los capitales americanos invertidos en el extranjero sirven para financiar importaciones procedentes de los Estados Unidos. Desgraciadamente, no es f\u00e1cil medir esta incidencia favorable sobre la balanza de pagos. Este c\u00e1lculo es todav\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil cuando se trata de medir la incidencia global sobre las importaciones mundiales de la oferta de divisas americanas. Un aumento de la demanda americana de materias primas puede conducir a un alza de precios de estos productos y, por tanto, a un aumento de los ingresos en divisas de los pa\u00edses vendedores. Sabemos que estos pa\u00edses son generalmente no industrializados y que su capacidad de importaci\u00f3n depende directamente de la demanda de productos primarios. Por consiguiente, un gasto suplementario de los Estados Unidos que sirva para financiar importaciones de materias primas puede conducir, con un cierto desfase, a un aumento de las exportaciones de este pa\u00eds. El mismo tipo de razonamiento puede aplicarse a los efectos de la ayuda exterior concedida por el gobierno americano con fines econ\u00f3micos o militares. Se\u00f1alemos, por \u00faltimo, que las rentas de las inversiones exteriores aumentan con la masa de capitales invertidos. De 1953 a 1955 estas rentas netas aumentaron, por t\u00e9rmino medio, anualmente, en 1.700 millones de d\u00f3lares mientras que de 1958 a 1960 esta media fue de 2.200 millones de d\u00f3lares. Por el contrario, existen seguramente efectos de retorno negativo tanto para los Estados Unidos como para otros pa\u00edses: en la medida en que los productos exportados han sido fabricados con productos importados, el aumento de las exportaciones lleva consigo un aumento de las importaciones. Tampoco aqu\u00ed resulta f\u00e1cil medir esta incidencia. Sin embargo, es importante estudiar este tipo de interacciones con el fin de buscar los medios m\u00e1s eficaces de reducir el d\u00e9ficit global de los Estados Unidos.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><!-- wp:paragraph --><\/p>\n<p>La balanza de bienes y servicios ha estado fluctuando desde 1947 y ha sido particularmente sensible a sucesos tales como la guerra de Corea y la expedici\u00f3n de Suez. 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