{"id":807,"date":"2025-08-25T23:02:31","date_gmt":"2025-08-25T23:02:31","guid":{"rendered":"https:\/\/observadoreconomico.com\/?p=807"},"modified":"2025-08-25T23:10:11","modified_gmt":"2025-08-25T23:10:11","slug":"el-desarrollo-agricola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/historia-economica\/el-desarrollo-agricola\/","title":{"rendered":"El desarrollo agr\u00edcola"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>Tendencias generales<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Francia no conoci\u00f3 como Inglaterra la &#8220;revoluci\u00f3n de los cercados\u201d (enclosures) y no se benefici\u00f3 de un alza importante de la productividad agr\u00edcola desde el siglo XVI. Henri S\u00e9 afirma en su <em>Histoire<\/em> <em>\u00e9conomique<\/em> <em>de<\/em> <em>la<\/em> <em>France<\/em> que el lento desarrollo de la agricultura &#8220;fue sobre todo debido a los escasos recursos de los campesinos que, en Francia, eran los \u00fanicos inversores en el campo y sobre los cuales recaen los impuestos del r\u00e9gimen se\u00f1orial y del fisco real\u201d.? La insuficiencia de los medios de transporte, las serias dificultades de circulaci\u00f3n de los productos de provincia y la reglamentaci\u00f3n de los cultivos eran otras tantas causas de bloqueo del desarrollo agr\u00edcola. Exist\u00edan \u00f3rdenes que forzaban a los campesinos a &#8220;labrar, sembrar sus tierras por hojas y estaciones ordinarias, a saber, un tercio de trigo, un tercio de cebada o avena, y un tercio en barbecho\u201d. Cada regi\u00f3n procuraba subvenir a sus necesidades mediante el policultivo, con lo cual resultaba imposible cualquier especializaci\u00f3n. Todo ello resultaba poco favorable a la productividad, y no ser\u00eda hasta la segunda mitad del siglo xix cuando la agricultura francesa se desarrollar\u00eda escapando progresivamente al arca\u00edsmo de sus m\u00e9todos de producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La Revoluci\u00f3n de 1789, sin modificar excesivamente la estructura de la propiedad agraria, reforz\u00f3 la peque\u00f1a y mediana propiedad, gracias a la venta de los bienes nacionales. La gran propiedad ha coexistido en Francia junto con la peque\u00f1a propiedad, pero las estad\u00edsticas fallan cuando se trata de apreciar la distribuci\u00f3n de la propiedad agraria. Bajo la Restauraci\u00f3n, un proyecto de ley del 10 de febrero de 1826 intent\u00f3 restablecer el derecho de primogenitura, pero gan\u00f3 la oposici\u00f3n y continu\u00f3 el reparto de tierras por herencia. La propiedad agr\u00edcola sufr\u00eda ya desde esta \u00e9poca de una parcelaci\u00f3n desfavorable al progreso t\u00e9cnico y, por otra parte, los grandes propietarios no mostraron el mismo inter\u00e9s hacia los m\u00e9todos de producci\u00f3n que sus hom\u00f3logos brit\u00e1nicos. \u201cEl caballero campesino, que ya era la excepci\u00f3n bajo el Antiguo R\u00e9gimen, tampoco volvi\u00f3 a aparecer cuando la vida en la Corte dej\u00f3 de ser el fin supremo de la nobleza. Es que el noble que dirig\u00eda personalmente su propia econom\u00eda, el hobereau, era casi desconocido en Francia&#8230; La gran propiedad agraria jam\u00e1s consider\u00f3 como un deber propio el fomentar el progreso de la agricultura. La nobleza prefiri\u00f3 ceder sus propiedades en el campo, no en forma de grandes extensiones capaces de obtener un elevado rendimiento, como en Inglaterra, sino de peque\u00f1os pedazos de tierra, incluso en zonas latifundistas. Como sus posesiones eran a menudo insuficientes, los campesinos celebraban poder ampliarlas en concepto de arrendamiento&#8230;Este es el precio que tuvo que pagar la Revoluci\u00f3n por haberse limitado a reformas sociales dejando sin soluci\u00f3n el problema t\u00e9cnico de la concentraci\u00f3n parcelaria\u201d.8<\/p>\n\n\n\n<p>El retraso del progreso agr\u00edcola franc\u00e9s, con respecto a la experiencia inglesa, no fue favorable al proceso de industrializaci\u00f3n. Al permanecer esencialmente agr\u00edcola durante la primera mitad del siglo xix, la econom\u00eda francesa se vio frenada en su ritmo de industrializaci\u00f3n. \u201cA principios del siglo xx, Francia contin\u00faa siendo esencialmente un pa\u00eds de campesinos. Solamente existen grandes concentraciones industriales.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/freepik__assistant__38989-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-809\" srcset=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/freepik__assistant__38989-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/freepik__assistant__38989-300x200.jpg 300w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/freepik__assistant__38989-768x512.jpg 768w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/freepik__assistant__38989.jpg 1500w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Historia de los hechos econ\u00f3micos contempor\u00e1neos&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>en el Norte y en algunos islotes distribuidos irregularmente. Como tan apropiadas las en las que al menos el 50% de la poblaci\u00f3n activa masculina est\u00e1 ocupada en la agricultura, representan todav\u00eda la mayor\u00eda&#8217;. Esto es lo que confiere a Francia un car\u00e1cter original: en una \u00e9poca en la que el comercio y la industria ocupan, en todas las grandes potencias, un papel tan claramente predominante, Francia contin\u00faa siendo esencialmente un pa\u00eds agr\u00edcola, en el que los campesinos propietarios juegan un papel importante La poblaci\u00f3n rural representaba en 1846 el 75,6% de la poblaci\u00f3n total en 1866 el 69,5 % y en 1906 el 57,9 %. El fen\u00f3meno de la urbanizaci\u00f3n, que se puede se\u00f1alar por diferencia, tuvo pues lugar en Francia como en los dem\u00e1s pa\u00edses europeos. Pero con menor intensidad. La importancia relativa de la poblaci\u00f3n agr\u00edcola disminuy\u00f3 mucho menos r\u00e1pidamente en Francia que en Inglaterra. Se estima que, en 1700, la poblaci\u00f3n que viv\u00eda de la agricultura (que no constituye la totalidad de la poblaci\u00f3n rural\u201d) representa del 80 al 85% de la poblaci\u00f3n total; a principios del siglo xix era del 75%, y hacia 1880 del 65%. Evidentemente, estas cifras son poco precisas y nos informan sobre la estructura de la poblaci\u00f3n total pero no sobre la poblaci\u00f3n activa. S\u00f3lo a partir de 1851 nos permiten los censos seguir la evoluci\u00f3n de la poblaci\u00f3n activa que nos ense\u00f1a mucho m\u00e1s sobre la estructura econ\u00f3mica del pa\u00eds. En 1851, el 64% de la poblaci\u00f3n activa estaba empleada en el sector primario (agricultura, explotaciones forestales, pesca) frente a s\u00f3lo un 45% en 1896. La agricultura proporcionaba el 40% del producto nacional a principios del siglo xix, el 36% hacia mediados del siglo y el 27 % hacia 19001 Se\u00f1alemos el retraso de la productividad agr\u00edcola con respecto al sector industrial comparando los porcentajes de la poblaci\u00f3n activa empleada en la agricultura y la parte del producto nacional procedente de la agricultura. La distancia entre Francia e Inglaterra en cuanto a rapidez de industrializaci\u00f3n es bastante elocuente: hacia 1800, el 35% de la poblaci\u00f3n activa inglesa estaba empleada en la agricultura y obten\u00eda el 32% de la renta nacional; en 1851, ambos porcentajes cayeron respectivamente al 21,7 % y al 20,3 %; en 1901 se encontraban en el 8,7 % y el 6,4%.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Las etapas del crecimiento agr\u00edcola<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Para precisar las fases principales del crecimiento del producto de la agricultura nos vamos a apoyar en los trabajos de J. C. Toutain. La encuesta estad\u00edstica-a pesar de sus m\u00e1rgenes de error-nos ofrece una informaci\u00f3n mucho m\u00e1s adecuada sobre la evoluci\u00f3n de los progresos reales de la producci\u00f3n que la descripci\u00f3n cualitativa.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde mediados del siglo xvm hasta la primera guerra mundial podemos distinguir cuatro grandes per\u00edodos caracterizados por ritmos de crecimiento diferentes:<\/p>\n\n\n\n<p>a) de 1750-1760 a 1815, se inicia el crecimiento y pierde fuerza;<\/p>\n\n\n\n<p>b) de 1815-1824 a 1855-1864, crecimiento r\u00e1pido;<\/p>\n\n\n\n<p>c) de 1865-1874 a 1885-1894, crecimiento lento;<\/p>\n\n\n\n<p>d) 1895-1914, crecimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta divisi\u00f3n es necesariamente imprecisa, y las fechas indicadas no deben ser identificadas con puntos de inflexi\u00f3n de la tendencia, comparables a los de un ciclo. La mayor\u00eda de los autores estiman que el comienzo del desarrollo agr\u00edcola se sit\u00faa hacia mediados del siglo XVII. Es s\u00f3lo a partir de 1750 cuando la agricultura francesa revisar\u00e1, lentamente, unos m\u00e9todos de trabajo que no hab\u00edan variado desde la Edad Media. No es casualidad que en esta \u00e9poca nos encontremos con Quesnay y la escuela fisiogr\u00e1fica que predicaba las virtudes del desarrollo agr\u00edcola. El Tableau \u00e9conomique publicado en 1758 constituy\u00f3 un gran \u00e9xito, y Mirabeau fue un eficaz propagandista de la obra de Quesnay. La teor\u00eda del \u201cproducto neto\u201d constitu\u00eda el fundamento anal\u00edtico de las ense\u00f1anzas de los fisi\u00f3cratas, para quienes la riqueza proced\u00eda de la agricultura. Turgot liber\u00f3 el comercio interior de granos, lo que tuvo unos efectos favorables para la producci\u00f3n y los precios. Citamos a Tocqueville, quien en L&#8217;Ancien R\u00e9gime et la R\u00e9volution escribe: &#8220;Alrededor de unos treinta o cuarenta a\u00f1os antes del estallido de la Revoluci\u00f3n, el espect\u00e1culo empieza a cambiar&#8230; Cada a\u00f1o este movimiento se extiende y se acelera; por fin, toda la naci\u00f3n se mueve y parece renacer&#8230; A medida que estos cambios inciden sobre las mentes de los gobernados y de los gobernantes, la prosperidad p\u00fablica se desarrolla a un ritmo hasta entonces desconocido. Todos los signos lo anuncian: la poblaci\u00f3n aumenta, las riquezas se multiplican a un ritmo a\u00fan m\u00e1s r\u00e1pido\u201d. La influencia inglesa se deja sentir, y en Francia se adoptan los m\u00e9todos que previamente hab\u00edan sido empleados en Gran Breta\u00f1a suprimen los campos en barbecho y se sustituyen por el cultivo de forrajes artificiales. Los derechos de libre pasto y de libre recorrido; se mejoran los m\u00e9todos de cr\u00eda de ganado; se aumenta la superficie cultivable roturando tierras y secando las marismas, Pero este avance se agotar\u00e1 en v\u00edsperas de la Revoluci\u00f3n. A pesar del crecimiento de la producci\u00f3n agr\u00edcola, las situaciones de la inmensa masa de campesinos pobres no hab\u00edan mejorado. La corriente de ideas nuevas solamente hab\u00eda alcanzado una peque\u00f1a \u00e9lite y el absentismo de los propietarios era general. La tasa de crecimiento medio anual que hab\u00eda alcanzado el 1,35% entre 1760 y 1780 se redujo hasta principios del siglo xix (v\u00e9ase cuadro VIII). Sin embargo, entre 1750 y 1812, el producto final de la agricultura aument\u00f3 a un ritmo m\u00e1s elevado que la poblaci\u00f3n total. El peor per\u00edodo se sit\u00faa entre el final del Imperio y 1824: la poblaci\u00f3n crece d\u00e9bilmente mientras que el crecimiento de la producci\u00f3n agr\u00edcola es pr\u00e1cticamente nulo. La productividad disminuye durante este mismo per\u00edodo (v\u00e9anse cuadros VII y VIII).<\/p>\n\n\n\n<p>El per\u00edodo 1815-1864 viene marcado por un crecimiento r\u00e1pido de la producci\u00f3n y de la productividad. Los principales factores son los siguientes: utilizaci\u00f3n de un utillaje m\u00e1s perfeccionado; empleo de abonos y preparaci\u00f3n del suelo; aumento de la superficie de tierras de cultivo; desarrollo de los medios de transporte que facilitan los intercambios de provincia a provincia y disminuyen el coste de los abonos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El per\u00edodo 1865-1895 viene marcado por una reducci\u00f3n sensible del ritmo de crecimiento de la producci\u00f3n y de la productividad. Entre las posibles causas de estas dificultades hay que situar en un lugar preeminente las guerras del Segundo Imperio. Hay que se\u00f1alar tambi\u00e9n un doble movimiento de los precios: alza de 1852 a 1875; baja de 1875 a 1896. \u00bfTuvo la legislaci\u00f3n librecambista de 1861 una importancia decisiva en esta \u201ccrisis\u201d? Es dif\u00edcil precisar. Evidentemente, la competencia de los pa\u00edses de ultramar fue m\u00e1s viva. \u00bfPero puede decirse que el r\u00e9gimen proteccionista, restablecido por M\u00e9line en 1892, pusiese fin a la crisis? Si bien contribuy\u00f3 a paliar las dificultades del momento, no fue un factor de desarrollo a largo plazo. La productividad agr\u00edcola aumentar\u00eda sensiblemente junto con la producci\u00f3n a finales del siglo xi y hasta la primera guerra mundial.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><!-- wp:heading --><\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>Tendencias generales<\/em><\/strong><\/h2>\n<p><!-- \/wp:heading --><\/p>\n<p><!-- wp:paragraph --><\/p>\n<p>Francia no conoci\u00f3 como Inglaterra la &#8220;revoluci\u00f3n de los cercados\u201d (enclosures) y no se benefici\u00f3 de u&#8230;<\/p>","protected":false},"author":3,"featured_media":808,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1266],"tags":[660,1263,227],"class_list":["post-807","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-economica","tag-agricultura","tag-desarrollo","tag-productividad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/807","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=807"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/807\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":818,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/807\/revisions\/818"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/808"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=807"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=807"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=807"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}