{"id":827,"date":"2025-08-29T08:06:00","date_gmt":"2025-08-29T08:06:00","guid":{"rendered":"https:\/\/observadoreconomico.com\/?p=827"},"modified":"2025-08-26T03:01:03","modified_gmt":"2025-08-26T03:01:03","slug":"la-industria-siderurgica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/historia-economica\/la-industria-siderurgica\/","title":{"rendered":"La industria sider\u00fargica"},"content":{"rendered":"<p>El desarrollo de la industria del hierro estuvo influido en gran medida por las t\u00e9cnicas importadas de Gran Breta\u00f1a. Volveremos a encontrar en este sector la participaci\u00f3n conjunta del Estado franc\u00e9s y de los t\u00e9cnicos brit\u00e1nicos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el siglo XVIII, Francia llevaba un gran retraso en la producci\u00f3n de hierro con respecto a Inglaterra y a Alemania. La industria se beneficiaba de una fuerte protecci\u00f3n aduanera y solamente se utilizaba el mineral de hierro de Lorena que era de calidad mediocre. Adem\u00e1s, ni siquiera exist\u00eda competencia interior debido a la ausencia de medios de transporte. Cada productor ten\u00eda un monopolio en la zona geogr\u00e1fica en la que estaba radicada su empresa.<\/p>\n\n\n\n<p>R\u00e9aumur hab\u00eda sido, sin embargo, un precursor en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica concerniente a la metalurgia. En 1722 y 1762 hab\u00eda publicado unos tratados sobre el hierro forjado y el hierro fundido. El gobierno deseaba desarrollar la producci\u00f3n de armamentos y John Holker quer\u00eda producir el equipo necesario para la industria textil. El subdesarrollo de la siderurgia francesa constitu\u00eda, pues, un verdadero estrangulamiento que hab\u00eda que suprimir. John Holker ayud\u00f3 a un metal\u00fargico ingl\u00e9s, Michael Alcock, a construir una fundici\u00f3n en Charit\u00e9-sur-Loire en 1757. Alcock recibi\u00f3 2.400libras del gobierno franc\u00e9s para contratar obreros cualificados ingleses. De 1760 a 1786, Alcock fund\u00f3 varias empresas metal\u00fargicas y mec\u00e1nicas, una de ellas en Roanne en 1767.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1764 el gobierno franc\u00e9s envi\u00f3 a Inglaterra a un joven ingeniero de Li\u00f3n,Gabriel Jars, con el fin de que pudiese estudiar los m\u00e9todos de producci\u00f3n del hierro y del acero. Realiz\u00f3 las primeras experiencias de producci\u00f3n de hierro con coque en Saint-\u00c9tienne, e intent\u00f3 convencer a los maestros fundidores a adoptar este procedimiento. Muri\u00f3 prematuramente el 20 de agosto de 1769. Los de Wendel, establecidos en Hayange, Lorena, se beneficiaron de las ense\u00f1anzas de Jars y continuaron las experiencias inspir\u00e1ndose en t\u00e9cnicas alemanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las importantes contribuciones brit\u00e1nicas al desarrollo de la siderurgia francesa fue la de William Wilkinson, quien emigr\u00f3 a Francia en 1777 y recibi\u00f3 un salario anual de 12.000 libras del gobierno franc\u00e9s para organizar una fundici\u00f3n de ca\u00f1ones en la isla de Indret, en el Loira, cerca de Nantes. Pero la producci\u00f3n era escasa y el gobierno envi\u00f3 a Indret a Ignace de Wendel quien consider\u00f3 el procedimiento de la refundici\u00f3n ineficaz y oneroso. Propuso la construcci\u00f3n de altos hornos que posibilitaron la obtenci\u00f3n de hierro a partir del coque. Wendel y Wilkinson, de com\u00fan acuerdo, escogieron Le Creusot. De esta manera iba a ser realizada la primera concentraci\u00f3n carb\u00f3n-mina de hierro. Los altos hornos de Le Creusot fueron construidos con fondos privados y la ayuda financiera del gobierno de Luis XVI. Los trabajos, comenzados en 1782, se terminaron en 1785. La primera salida de arrabio tuvo lugar el 11 de diciembre de 1785. Hasta 1818, Le Creusot fue la \u00fanica empresa sider\u00fargica francesa que utiliz\u00f3 carb\u00f3n para la fundici\u00f3n. Los progresos no fueron realmente sensibles hasta despu\u00e9s de 1840. Pero, tal como indican las cifras del cuadro XI, Francia se mantuvo muy por detr\u00e1s de Gran Breta\u00f1a. Mientras que en 1806 el 97% de la producci\u00f3n de fundici\u00f3n inglesa era fabricada con coque, por este procedimiento se obten\u00eda menos del 2% de la fundici\u00f3n francesa. Hubo que esperar hasta mediados del siglo xix para que este porcentaje se elevar\u00e1 al 50% y fue s\u00f3lo a partir de 186% .1870 cuando sobrepas\u00f3 el 90%. Tambi\u00e9n se utiliz\u00f3 en Francia la m\u00e1quina de vapor de James Watt, en la \u00e9poca de la fundaci\u00f3n de Le Creusot. Unos a\u00f1os antes, en 1778, los hermanos P\u00e9rier compraron a Boulton y Watt dos bombas de vapor que fueron instaladas en Chaillot en agosto de 1781. Posteriormente, los propios P\u00e9rier fabricaron este tipo de m\u00e1quina, pero fue Ignacio de Wendel quien import\u00f3 la primera m\u00e1quina de vapor rotativa para su empresa en Le Creusot en 1784. El ejemplo no fue seguido con demasiado calor por los industriales franceses: en 1810, la industria francesa contaba solamente con 200 m\u00e1quinas de vapor frente a unas 5.000 en Gran Breta\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/freepik__photorealistic-vintage-19thcentury-editorial-photo__21723-1024x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-829\" srcset=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/freepik__photorealistic-vintage-19thcentury-editorial-photo__21723-1024x1024.jpg 1024w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/freepik__photorealistic-vintage-19thcentury-editorial-photo__21723-300x300.jpg 300w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/freepik__photorealistic-vintage-19thcentury-editorial-photo__21723-150x150.jpg 150w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/freepik__photorealistic-vintage-19thcentury-editorial-photo__21723-768x768.jpg 768w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/freepik__photorealistic-vintage-19thcentury-editorial-photo__21723.jpg 1500w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En 1815, Francia pr\u00e1cticamente no hab\u00eda empezado a fabricar acero. Obten\u00eda unas peque\u00f1as cantidades gracias a la buena calidad del mineral de los Pirineos y de los Alpes del Delfinado. Como se empleaba el carb\u00f3n de madera para tratar el mineral de hierro, resultaba muy dif\u00edcil aumentar la producci\u00f3n. La cementaci\u00f3n, que permit\u00eda transformar el hierro en acero, era conocida desde hac\u00eda mucho tiempo en Alemania cuando se emple\u00f3 en Francia por primera vez bajo la Restauraci\u00f3n. Tampoco se conoc\u00eda el acero obtenido en crisol, procedimiento inventado en Inglaterra por Huntsmann hacia 1750. Todo el acero fino o templado era importado. Finalmente se adopt\u00f3 en Francia la t\u00e9cnica inglesa del crisol, aunque con mucha lentitud. La producci\u00f3n anual de acero fue de 5.000 t en 1826, 7.000 t en 1835, 12.000 t en 1845, 22.000 t en 1855. A partir de 1862-1865 se intent\u00f3 adoptar el convertidor descubierto por el ingl\u00e9s Bessemer. Sin embargo, el mineral de Lorena conten\u00eda excesivo f\u00f3sforo y hubo que esperar al procedimiento Thomas y Gilchrist, en 1878, para superar la dificultad. Desgraciadamente, una gran parte de la Lorena industrial hab\u00eda sido anexionada por Alemania en 1871. La expansi\u00f3n de la producci\u00f3n de acero tuvo lugar, sin embargo, a finales del siglo xix; entre 1895 y 1905 se duplic\u00f3 la producci\u00f3n de acero, pasando de 714.000 t a 1.440.0000 t. Volver\u00eda a doblarse en menos de diez a\u00f1os y alcanzar\u00eda 3.200.000 t. en 1914.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se sabe que la insuficiencia del aprovisionamiento de carb\u00f3n fue un importante 1913. En esta fecha, la producci\u00f3n inglesa alcanzaba los 265 millones de toneladas Esta pobreza en carb\u00f3n mineral fue una de las causas del empleo de carb\u00f3n de del carb\u00f3n y de los transportes, la excesiva protecci\u00f3n aduanera, la insuficiente cualificaci\u00f3n de la mano de obra, las unidades productivas de peque\u00f1o tama\u00f1o, el esp\u00edritu rutinario y, a menudo, la insuficiencia de los capitales fueron otros tantos factores que frenaron el desarrollo econ\u00f3mico en la primera mitad del siglo xix.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El retraso de Francia en el desarrollo industrial<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Dos categor\u00edas de factores influyeron en el desarrollo de la econom\u00eda francesa entre finales del siglo xvil y finales del xix: unos, favorablemente; otros, desfavorablemente. Los \u00faltimos parecen haber pesado m\u00e1s que los primeros.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><!-- wp:paragraph --><\/p>\n<p>El desarrollo de la industria del hierro estuvo influido en gran medida por las t\u00e9cnicas importadas de Gran Breta\u00f1a. Volveremos a encontrar en este sector la participaci\u00f3n conjunta del Estado franc\u00e9s y de los t\u00e9cnicos brit\u00e1ni&#8230;<\/p>","protected":false},"author":3,"featured_media":828,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1266],"tags":[1270,1269,1268],"class_list":["post-827","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-economica","tag-gran-bretana","tag-hierro","tag-industria-siderurgica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/827","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=827"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/827\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":839,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/827\/revisions\/839"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/828"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=827"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=827"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=827"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}