{"id":904,"date":"2025-09-22T09:00:00","date_gmt":"2025-09-22T09:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/observadoreconomico.com\/?p=904"},"modified":"2025-09-23T21:20:14","modified_gmt":"2025-09-23T21:20:14","slug":"el-crecimiento-economico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/historia-economica\/el-crecimiento-economico\/","title":{"rendered":"El crecimiento econ\u00f3mico"},"content":{"rendered":"<p>Numerosos autores han estudiado el crecimiento de los Estados Unidos en el siglo xix pero no siempre est\u00e1n de acuerdo sobre las estimaciones estad\u00edsticas de las que se dispone. La controversia es m\u00e1s viva para el per\u00edodo anterior a la guerra civil y particularmente para los a\u00f1os 1800-1850. Si no queda la menor duda de que el crecimiento de la producci\u00f3n en valor absoluto empez\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s de terminada la segunda guerra con Gran Breta\u00f1a, es m\u00e1s dif\u00edcil apreciar el aumento de la renta real per c\u00e1pita. Analizaremos en primer lugar el crecimiento en t\u00e9rminos de volumen de producci\u00f3n y veremos a continuaci\u00f3n los resultados obtenidos con la ayuda de las estad\u00edsticas de la renta nacional.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La evoluci\u00f3n de la producci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>A pesar de la dudosa informaci\u00f3n estad\u00edstica sobre la primera mitad del siglo xix, dos hechos quedan relativamente claros: existi\u00f3 una aceleraci\u00f3n del crecimiento durante los a\u00f1os 1840-1860 y, a finales de este per\u00edodo, los Estados Unidos se hab\u00edan convertido en el segundo pa\u00eds industrial del mundo detr\u00e1s de Gran Breta\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>De 1810 a 1820, se produjo, sin ninguna duda, una reducci\u00f3n en la producci\u00f3n manufacturera. En efecto, este per\u00edodo viene marcado por una segunda guerra con Inglaterra (1812-1814), que no pudo menos que debilitar la econom\u00eda americana. S\u00f3lo a partir de los a\u00f1os 1830 se har\u00e1 sensible un avance industrial en el nordeste del pa\u00eds, que posteriormente se ir\u00e1 acelerando. A pesar de la dura depresi\u00f3n de 1839-1843, la industria se recuperar\u00e1 muy pronto. La producci\u00f3n de las industrias de transformaci\u00f3n alcanz\u00f3 en 1887 los 86.280.000 d\u00f3lares en el Estado de Massachusetts, elev\u00e1ndose. Durante la d\u00e9cada de la construcci\u00f3n de la industria textil, la industria del calzado, una parte, la transformaci\u00f3n de los productos agr\u00edcolas o de las materias primas en textil jug\u00f3, como en Europa, un papel motor. Entre 1815 y 1831 se triplic\u00f3 el n\u00famero de brocas, triplic\u00e1ndose de nuevo entre 1831 y 1860. Los efectos acumulativos de la industria textil se acentuaron tras la invenci\u00f3n de la m\u00e1quina de coser por e americano Elias Howe en 1846.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este invento revolucion\u00f3 la confecci\u00f3n de vestidos y la fabricaci\u00f3n del calzado. Pero el impulso m\u00e1s importante fue el que la industria textil dio a la producci\u00f3n de equipo. Al principio, algunas empresas fabrican sus m\u00e1quinas, pero pronto la construcci\u00f3n de bienes de equipo se convirti\u00f3 en un trabajo especializado. Nos encontramos ante un ejemplo t\u00edpico de vinculaci\u00f3n hacia atr\u00e1s (backward linkage) seg\u00fan la terminolog\u00eda de A. O. Hirschman.<\/p>\n\n\n\n<p>La construcci\u00f3n de ferrocarriles tambi\u00e9n jug\u00f3 un papel motor en el desarrollo de la industria metal\u00fargica, a la vez que favoreci\u00f3 los intercambios entre regiones agr\u00edcolas e industriales. Facilit\u00f3 tambi\u00e9n el avance hacia el Oeste a la vez que abri\u00f3 nuevos mercados a la industria de Nueva Inglaterra. La primera l\u00ednea de ferrocarril fue puesta en servicio en 1830. En el espacio de 30 a\u00f1os se invirtieron 1.250 millones de d\u00f3lares en la construcci\u00f3n de ferrocarriles. La mayor parte de estos fondos representaban inversiones extranjeras, pues si bien el p\u00e1nico de 1837 provoc\u00f3 una disminuci\u00f3n de los capitales invertidos, despu\u00e9s de la depresi\u00f3n posterior, las inversiones extranjeras volvieron a adquirir importancia. El ahorro privado americano tambi\u00e9n particip\u00f3, sobre todo en el este industrial, en la financiaci\u00f3n de los ferrocarriles. Por \u00faltimo, a menudo los Estados aportaron una contribuci\u00f3n apreciable en fondos p\u00fablicos cuya importancia vari\u00f3 seg\u00fan los lugares.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En 1850, estaban en servicio 14.500 km de v\u00eda f\u00e9rrea. Entre 1850 y 1860 tuvo lugar un verdadero boom durante el cual se triplic\u00f3 la longitud de la red ferroviaria, alcanzando cerca de los 50.000 km en v\u00edsperas de la guerra civil. Por aquellas fechas la construcci\u00f3n de ferrocarriles absorb\u00eda una parte importante de la producci\u00f3n de hierro, pero otro tanto absorb\u00eda la fabricaci\u00f3n de estufas y hornos. En 1860, el valor a\u00f1adido en la producci\u00f3n de estufas era igual al valor a\u00f1adido en la producci\u00f3n de ra\u00edles, es decir, alrededor de los 6.500.000 d\u00f3lares. La serie de cifras recogidas de bienes, sin comprender los servicios. Esta producci\u00f3n es la suma de los valores a\u00f1adidos por la agricultura, la miner\u00eda, las industrias transformadoras y la construcci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entre 1839 y 1899, esta producci\u00f3n, valorada a precios constantes (1879), pas\u00f3 de 1.094 millones de d\u00f3lares a 11.751 millones de d\u00f3lares. La tasa de crecimiento media por d\u00e9cada fue del 48,5%. Durante el mismo per\u00edodo la poblaci\u00f3n aument\u00f3 de 17 a 90 millones, es decir, que se multiplic\u00f3 por 5 mientras la producci\u00f3n se multiplic\u00f3 por 11. En estas condiciones la producci\u00f3n per c\u00e1pita se multiplic\u00f3 por 2,5 en el transcurso de 60 a\u00f1os. La desaceleraci\u00f3n del crecimiento y la disminuci\u00f3n de la producci\u00f3n per c\u00e1pita entre 1859-1869 se explica por la guerra de Secesi\u00f3n. De la misma manera, la disminuci\u00f3n de la producci\u00f3n per c\u00e1pita y la ca\u00edda espectacular de la tasa de crecimiento por d\u00e9cada entre 1919-1929 y 1929-1939 fue el resultado de la gran depresi\u00f3n de los a\u00f1os treinta. Pero estas cifras no permiten descubrir las fluctuaciones c\u00edclicas del siglo xix. En conjunto, el ritmo de crecimiento fue m\u00e1s r\u00e1pido durante el siglo xix que a principios del xx. Cinco tasas de crecimiento por d\u00e9cada del siglo xix son m\u00e1s elevadas que la mayor tasa del per\u00edodo 1900-1949. La tasa med\u00eda por d\u00e9cada del per\u00edodo 1839-1899 fue del 49%, mientras que la misma tasa calculada para el per\u00edodo 1899-1929 es decir, sin tener en cuenta la gran depresi\u00f3n 1929-1933 no alcanza el 41%.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, la producci\u00f3n per c\u00e1pita no ofrece la misma tendencia. Mientras que la tasa de crecimiento medio por d\u00e9cada de la producci\u00f3n per c\u00e1pita fue del 16% durante el per\u00edodo 1839-1899, alcanz\u00f3 el 20% durante el per\u00edodo 1899-1929 y el 17% durante el per\u00edodo 1899-1949. La tasa m\u00e1s elevada de la serie, es decir, la del 50% es la que corresponde a la d\u00e9cada 1919-1929 Fue en la \u00e9poca de expansi\u00f3n de posguerra cuando jug\u00f3 un papel decisivo la industria del autom\u00f3vil. Este crecimiento fue en esencia el resultado de un aumento de productividad.<\/p>\n\n\n\n<p>El crecimiento comport\u00f3 modificaciones estructurales en la composici\u00f3n de la producci\u00f3n: la participaci\u00f3n relativa de la agricultura se redujo, pasando del 72% en 1839 al 33% en 1899, mientras que la participaci\u00f3n de la industria transformadora se elev\u00f3 del 17 al 53% entre las mismas fechas. Esta tendencia se ha mantenido hasta nuestros d\u00edas con el progreso de la industrializaci\u00f3n tal como lo indican las cifras del cuadro IV. El mismo fen\u00f3meno se ha observado en todos los pa\u00edses industrializados: la importancia relativa de la producci\u00f3n agr\u00edcola se ha reducido a medida que aumentaba la importancia relativa de la producci\u00f3n industrial. Al mismo tiempo, la distribuci\u00f3n de la poblaci\u00f3n activa entre ambos sectores experimentaba el mismo movimiento, se extra\u00f1a de que la renta nacional per c\u00e1pita entre 1800 y 1850 solamente aumentase en un 10%. Incluso admitiendo que R. F. Martin haya valorado la renta nacional a principios del siglo xix, no resulta improbable que la renta real per c\u00e1pita se hubiese reducido entre 1800 y 1830.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/8a841e4d-5349-43e2-b057-da045945ee82-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-906\" srcset=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/8a841e4d-5349-43e2-b057-da045945ee82-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/8a841e4d-5349-43e2-b057-da045945ee82-300x200.jpg 300w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/8a841e4d-5349-43e2-b057-da045945ee82-768x512.jpg 768w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/8a841e4d-5349-43e2-b057-da045945ee82.jpg 1500w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El embargo de 1807, la segunda guerra con Inglaterra, la baja densidad de poblaci\u00f3n, la dependencia econ\u00f3mica de los Estados Unidos, todo ello constituye factores que bastar\u00edan para explicar un retroceso en el nivel de vida en esta \u00e9poca preparatoria del arranque de la industrializaci\u00f3n. El gr\u00e1fico 5 manifiesta un nuevo retroceso en el momento de la guerra de Secesi\u00f3n y, en 1869, la renta per c\u00e1pita baja a 244 d\u00f3lares cuando era de 221 en 1799. A partir de 1870 asistimos a un alza r\u00e1pida que har\u00e1 doblar la renta nacional en menos de 30 a\u00f1os. Tras una ca\u00edda vertical entre 1929 y 1933 se reanuda el alza y de nuevo se doblar\u00e1 entre 1909 y 1942. Las dificultades de posguerra llevar\u00e1n consigo un ligero retroceso moment\u00e1neo, pero los Estados Unidos conservar\u00e1n todav\u00eda el primer puesto en t\u00e9rminos de renta per c\u00e1pita.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En 1948 los Estados Unidos ten\u00edan una renta per c\u00e1pita de 1.525 d\u00f3lares (valorada a precios corrientes). Canad\u00e1 se situaba en segundo lugar con 895 d\u00f3lares, Suecia en el tercero con 805, Dinamarca en el cuarto con 781, Reino Unido en el quinto con 777. Si nos fijamos en cifras m\u00e1s recientes y m\u00e1s representativas del nivel de vida, como las que indican el consumo privado en 1955, encontramos en el primer puesto a los Estados Unidos con 1.536 d\u00f3lares; a continuaci\u00f3n, vienen el Reino Unido con 820, Noruega con 787, Dinamarca con 766, B\u00e9lgica con 722, Francia con 695, Alemania del Oeste con 658, los Pa\u00edses Bajos con 586 e Italia con 372. Los Estados Unidos permanecen a la cabeza de las naciones del mundo tanto por lo que se refiere a volumen de producci\u00f3n como por renta y consumo por habitante. La experiencia americana simboliza el \u00e9xito de la econom\u00eda capitalista y de la libertad de empresa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este tipo de desarrollo en el marco de una econom\u00eda de mercado exige sin embargo un an\u00e1lisis m\u00e1s profundo, dirigido a determinar la participaci\u00f3n de la iniciativa individual y de la acci\u00f3n colectiva en la explotaci\u00f3n de los recursos. Ya sabemos que el \u201ccapitalismo liberal&#8221; no se ha desarrollado de la misma manera en todos los pa\u00edses y que el empresario din\u00e1mico de Schumpeter ha sido, en gran parte, un producto de la sociedad en la que se hallaba. El Estado ha jugado en el desarrollo de los pa\u00edses capitalistas un papel m\u00e1s o menos importante sobre el que volveremos m\u00e1s adelante tanto por lo que se refiere a volumen de producci\u00f3n como por renta y consumo por habitante. La experiencia americana simboliza el \u00e9xito de la econom\u00eda capitalista y de la libertad de empresa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este tipo de desarrollo en el marco de una econom\u00eda de mercado exige sin embargo un an\u00e1lisis m\u00e1s profundo, dirigido a determinar la participaci\u00f3n de la iniciativa individual y de la acci\u00f3n colectiva en la explotaci\u00f3n de los recursos. Ya sabemos que el \u201ccapitalismo liberal&#8221; no se ha desarrollado de la misma manera en todos los pa\u00edses y que el empresario din\u00e1mico de Schumpeter ha sido, en gran parte, un producto de la sociedad en la que se hallaba. El Estado ha jugado en el desarrollo de los pa\u00edses capitalistas un papel m\u00e1s o menos importante sobre el que volveremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Numerosos autores han estudiado el crecimiento de los Estados Unidos en el siglo xix pero no siempre est\u00e1n de acuerdo &#8230;<\/p>","protected":false},"author":3,"featured_media":905,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1266],"tags":[184,1283,293],"class_list":["post-904","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-economica","tag-crecimiento","tag-estadisticas","tag-produccion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/904","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=904"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/904\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":907,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/904\/revisions\/907"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/905"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=904"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=904"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=904"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}