{"id":925,"date":"2025-10-10T19:07:00","date_gmt":"2025-10-10T19:07:00","guid":{"rendered":"https:\/\/observadoreconomico.com\/?p=925"},"modified":"2025-10-07T14:18:47","modified_gmt":"2025-10-07T14:18:47","slug":"el-papel-del-estado-en-el-proceso-de-industrializacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/historia-economica\/el-papel-del-estado-en-el-proceso-de-industrializacion\/","title":{"rendered":"El papel del Estado en el proceso de industrializaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>A pesar de la rapidez de las transformaciones que marcaron la historia del Jap\u00f3n a finales del siglo xix, la modernizaci\u00f3n no se extendi\u00f3 en profundidad a todos los sectores de la econom\u00eda. Hasta una \u00e9poca reciente se mantuvo un cierto car\u00e1cter dual entre el sector agr\u00edcola y las peque\u00f1as empresas artesanales, por una parte, y las grandes empresas fundadas y apoyadas por el gobierno, por otra. Sin embargo, no existi\u00f3 un campo en el que el Estado no hubiese intervenido o hubiese intentado promover el progreso t\u00e9cnico, tanto en la agricultura como en la industria.<\/p>\n\n\n\n<p>Era pr\u00e1cticamente imposible dejar de lado el sector primario que ocupaba a casi el 80% de la poblaci\u00f3n activa al empezar la era Meiji. Este porcentaje baj\u00f3 al 60%en 1913 y al 44% en 1940. De todos modos, este descenso relativo vino acompa\u00f1ado de un alza en valor absoluto debido al crecimiento de la poblaci\u00f3n. La poblaci\u00f3n activa del sector primario se elevaba a unos 14.500,000 en 1872;17.500.000 entre 1895 y 1900 y 14.000.000 en 1940.<\/p>\n\n\n\n<p>El gobierno contribuy\u00f3 al desarrollo de la productividad agr\u00edcola enviando grupos de expertos a estudiar los m\u00e9todos extranjeros, fundando escuelas y mandando instructores al campo. Fue tambi\u00e9n bajo el impulso gubernamental cuando se avanz\u00f3 en el proceso de irrigaci\u00f3n y se emplearon con gran profusi\u00f3n los abonos. Entre 1880 y 1914 la producci\u00f3n de arroz creci\u00f3 en un 70% y la producci\u00f3n de trigo aument\u00f3 m\u00e1s del doble.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la industrializaci\u00f3n era el primer objetivo del gobierno que ve\u00eda en ella de alcanzar una plena independencia econ\u00f3mica y pol\u00edtica. Este deseo de independencia no exclu\u00eda unos objetivos imperialistas.<\/p>\n\n\n\n<p>capitalismo de Estado durante el per\u00edodo 1868-1880. El Estado asumi\u00f3 todas las invitaciones a t\u00e9cnicos europeos y mand\u00f3 expertos al extranjero con el fin de que aprendiesen all\u00ed las t\u00e9cnicas occidentales ya muy desarrolladas. Por aquellas fechas tanto Inglaterra como Francia y los Estados Unidos hab\u00edan superado ya la etapa de la revoluci\u00f3n industrial. Esto constitu\u00eda una ventaja considerable con respecto a las experiencias anteriores. En 1875 parece que hab\u00eda 527 extranjeros empleados por el gobierno central y los gobiernos provinciales, de los cuales, 205 eran consejeros t\u00e9cnicos,144 profesores, 69 administradores y 36 obreros cualificados. \u201cEl gobierno no s\u00f3lo import\u00f3 m\u00e1quinas destinadas a nuevas f\u00e1bricas sino tambi\u00e9n para servir de modelos. Estas m\u00e1quinas eran distribuidas entre las autoridades provinciales que invitaban a los industriales japoneses a examinarlas para conocer su funcionamiento. El Estado cre\u00f3 escuelas profesionales, mandando tambi\u00e9n a provincias a profesores volantes.<\/p>\n\n\n\n<p>No existi\u00f3 sector en el que el Estado no fundase empresas: textiles, del vidrio, del papel, de m\u00e1quinas herramientas, fundiciones, astilleros navales, minas, ferrocarriles, tel\u00e9grafos; en todas partes la iniciativa p\u00fablica dio la se\u00f1al de partida. En 1872, se construy\u00f3 la primera l\u00ednea de ferrocarril por parte de ingenieros ingleses entre Tokio y Yokohama gracias a un pr\u00e9stamo de Londres. Pero el nacionalismo y la voluntad de independencia exig\u00edan que los japoneses pudieran hacer lo mismo sin ayuda exterior. Esto se realiz\u00f3 algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde con la construcci\u00f3n de la l\u00ednea Kioto-Otsu. En 1880 exist\u00edan en Jap\u00f3n 160 km de v\u00eda f\u00e9rrea. A partir de esta fecha la longitud de la red fue doblando cada tres a\u00f1os y en 1892 alcanz\u00f3 cerca de 3.000 km.<\/p>\n\n\n\n<p>Al ser la seda japonesa de calidad mediocre, el gobierno hizo construir f\u00e1bricas en las que se emplearon m\u00e1quinas italianas y francesas. Tanto si se trat\u00f3 de tejas como de cemento o de sulfato, fue el gobierno quien tom\u00f3 la iniciativa de importar los m\u00e9todos de producci\u00f3n occidentales y de ponerlos directamente en funcionamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue probablemente el gobierno Meiji el que, por primera vez, tuvo la idea de realizar una pol\u00edtica de planificaci\u00f3n territorial: una comisi\u00f3n encargada del desarrollo de Hokkaido fund\u00f3 una f\u00e1brica de cerveza y una refiner\u00eda de az\u00facar en Sapporo.<\/p>\n\n\n\n<p>La fabricaci\u00f3n de armamento, desde las armas ligeras hasta los barcos de guerra, estaba totalmente en manos del Estado. En 1876, se fund\u00f3 una empresa nacional con el fin de fabricar los textiles de lana necesarios para vestir a las tropas.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas las minas eran de propiedad p\u00fablica y eran explotadas por el Estado o por empresas concesionarias. En 1880, el gobierno pose\u00eda y dirig\u00eda directamente: 3 astilleros navales; 5 arsenales; 52 empresas diversas; 10 minas (carb\u00f3n, cobre, hierro, oro y plata); 120 km de red ferroviaria. Adem\u00e1s, subvenciona un gran n\u00famero de empresas privadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Deseoso de fomentar las exportaciones, el gobierno fund\u00f3 en 1869 una c\u00e1mara de comercio exterior y, repetidas veces, compr\u00f3 stocks de arroz, de t\u00e9 y de seda para venderlos al exterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue en 1871 cuando se organiz\u00f3 la Administraci\u00f3n de Correos y Tel\u00e9grafos y en 1877 el Jap\u00f3n entr\u00f3 en la Uni\u00f3n Postal. A principios de la era Meiji, Jap\u00f3n no pose\u00eda los cuadros necesarios para dirigir la industria naciente. La ausencia de una clase de empresarios obligaba al gobierno a innovar. Sin embargo, hac\u00eda falta suscitar vocaciones comerciales e industriales y los antiguas samur\u00e1is se mostraron incapaces de ser reconvertidos sus empresas en manos de l Despu\u00e9s de 1882 el gobierno abandon\u00f3 una parte de bajos para atraer a los comide financiar por en este sentido. Iniciativa privada vendi\u00e9ndose a precios relativamente paradores. Estos fueron, esencialmente, grandes capitalistas capaces s\u00ed mismos sus empresas y que poseen la confianza del Estado. As\u00ed tom\u00f3 cuerpo una poderosa oligarqu\u00eda de los negocios que favoreci\u00f3 la concentraci\u00f3n econ\u00f3mica en Zaibatsu (trusts).<\/p>\n\n\n\n<p>lada con la creaci\u00f3n, en 1901, de la fundici\u00f3n nacional de hierro en Yawata. Tras h al carb\u00f3n y el hierro de Manchuria y de Corea (anexionadas a Rusia), pero tambi\u00e9n la econom\u00eda japonesa, que se hab\u00eda mantenido al margen del conflicto, lograse una gran prosperidad. Los exportadores japoneses sustituyeron sin ninguna dificultad en los grandes mercados mundiales a los productores desfallecidos cuyos recursos estaban movilizados por la guerra. Hasta la segunda guerra mundial, el imperialismo japon\u00e9s no hab\u00eda conocido m\u00e1s que guerras victoriosas que fueron favorables al desarrollo econ\u00f3mico del pa\u00eds: guerra con China 1894-1895; guerra con Rusia 1904-1905; invasi\u00f3n de Manchuria en 1931.Todos los autores que han estudiado la evoluci\u00f3n econ\u00f3mica del Jap\u00f3n est\u00e1n de acuerdo en afirmar que cada uno de estos conflictos ejerci\u00f3 un efecto acelerador sobre la inversi\u00f3n y el progreso t\u00e9cnico. Veamos cu\u00e1l fue el ritmo de crecimiento econ\u00f3mico del Jap\u00f3n a lo largo de esta transformaci\u00f3n de una econom\u00eda feudal a una econom\u00eda industrial moderna.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El ritmo de crecimiento<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La producci\u00f3n primaria (producci\u00f3n agr\u00edcola y producci\u00f3n de materias primas) se duplic\u00f3 entre 1875 y 1914. Acompa\u00f1\u00f3 y sostuvo el proceso de industrializaci\u00f3n. El crecimiento de la productividad agr\u00edcola permiti\u00f3 alimentar una poblaci\u00f3n creciente y las materias primas disponibles favorecieron el desarrollo de las industrias de transformaci\u00f3n. Sin embargo, la producci\u00f3n agr\u00edcola se hizo insuficiente a partir de la primera guerra mundial a causa del crecimiento continuo de la poblaci\u00f3n y Jap\u00f3n se vio obligado a importar una parte de los productos alimenticios que consum\u00eda (el 20% en 1930).<\/p>\n\n\n\n<p>La expansi\u00f3n de la producci\u00f3n primaria permiti\u00f3 pagar una buena parte de las importaciones necesarias para el desarrollo de la industria. Las exportaciones japonesas de finales del siglo xix comprend\u00eda fundamentalmente seda bruta, t\u00e9, cobre y carb\u00f3n. Se estima que la seda represent\u00f3 la tercera parte del valor total de las exportaciones de mercanc\u00edas entre 1870 y 1930. Estos recursos naturales permitieron el facturado, Jap\u00f3n export\u00f3 productos agr\u00edcolas y materias primas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En conjunto, el desarrollo econ\u00f3mico del Jap\u00f3n fue r\u00e1pido y continuo durante los 70 a\u00f1os siguientes a la revoluci\u00f3n Meiji. Entre 1885 y 1935 la producci\u00f3n total se cuadruplic\u00f3; lo cual representa una tasa de crecimiento medio anual del 3,3%; dejando aparte la desaceleraci\u00f3n de los a\u00f1os 1890, el Jap\u00f3n no sufri\u00f3 los efectos de la depresi\u00f3n 1929-1933 que paraliz\u00f3 la actividad econ\u00f3mica de los pa\u00edses occidentales. La importancia de los mercados interiores, resultado del r\u00e1pido aumento de la poblaci\u00f3n y de la pol\u00edtica de armamento, y las salidas hacia los mercados del Extremo Oriente explican en parte esta situaci\u00f3n privilegiada de la econom\u00eda japonesa durante los a\u00f1os treinta.<\/p>\n\n\n\n<p>El aumento del producto nacional neto por habitante nos da una vaga idea de la evoluci\u00f3n del nivel de vida. Entre 1880 y 1912 el producto por habitante aument\u00f3 alrededor del 50% mientras que casi se duplic\u00f3 entre 1910 y 1937. Pero mientras que el producto total se multiplicaba por cinco entre 1883-1887 y 1933-1937, el producto por habitante no hac\u00eda sino triplicarse. Aqu\u00ed, de nuevo, dej\u00f3 sentir sus efectos la presi\u00f3n demogr\u00e1fica particularmente fuerte. En v\u00edsperas del segundo conflicto mundial, Jap\u00f3n se hab\u00eda convertido en una de las grandes potencias industriales del mundo, pero su renta per c\u00e1pita no era m\u00e1s que 86 d\u00f3lares frente a 519 en los Estados Unidos, 465 en Gran Breta\u00f1a, 335 en Alemania y 260 en Francia.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A pesar de la rapidez de las transformaciones que marcaron la historia del Jap\u00f3n a finales del siglo xix, la &#8230;<\/p>","protected":false},"author":3,"featured_media":927,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1266],"tags":[1290,1260,1291],"class_list":["post-925","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-economica","tag-era-meiji","tag-industrializacion","tag-samurais"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/925","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=925"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/925\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":928,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/925\/revisions\/928"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/927"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=925"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=925"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=925"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}