{"id":934,"date":"2025-10-13T17:34:00","date_gmt":"2025-10-13T17:34:00","guid":{"rendered":"https:\/\/observadoreconomico.com\/?p=934"},"modified":"2025-10-14T02:43:11","modified_gmt":"2025-10-14T02:43:11","slug":"la-industrializacion-del-japon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/historia-economica\/la-industrializacion-del-japon\/","title":{"rendered":"La industrializaci\u00f3n del Jap\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>La historia de la industrializaci\u00f3n del Jap\u00f3n nos ofrece otro ejemplo caracter\u00edstico de desarrollo capitalista en el que el papel del Estado fue predominante. Sobre este punto existen varios rasgos comunes entre Rusia y Jap\u00f3n, pero la clase dominante japonesa que hizo la revoluci\u00f3n Meiji supo aprovecharse mejor del hundimiento del sistema feudal que la clase dominante rusa. Veremos, efectivamente, que el gobierno Meiji fue capaz de destruir las estructuras institucionales del feudalismo que bloqueaba el inicio de la industrializaci\u00f3n, a la vez que de conservar las &#8220;ventajas\u201d econ\u00f3micas de una desigualdad social propia del r\u00e9gimen feudal. Por otra parte, el esp\u00edritu de empresa y la facultad de adaptaci\u00f3n de las t\u00e9cnicas extranjeras estuvieron m\u00e1s extendidos en Jap\u00f3n que en Rusia. La innovaci\u00f3n p\u00fablica arrastr\u00f3 la innovaci\u00f3n privada, suscitando, ayud\u00e1ndola, pero esta \u00faltima no se encontr\u00f3 tanto a faltar como en Rusia, lo que no es una diferencia de poca monta. Tanto Jap\u00f3n como Rusia se beneficiaron de las aportaciones extranjeras, pero, al contrario de lo sucedido en Rusia, en Jap\u00f3n el extranjero no sustituy\u00f3 a la iniciativa nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Recordemos primeramente las circunstancias de la revoluci\u00f3n Meiji y las consecuencias de la reforma agraria que sigui\u00f3 a la abolici\u00f3n del feudalismo. Veremos luego c\u00f3mo el Estado prepar\u00f3 y orient\u00f3 el proceso de industrializaci\u00f3n y examinaremos por fin el ritmo de crecimiento de la econom\u00eda japonesa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La revoluci\u00f3n Meiji y la abolici\u00f3n del feudalismo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El advenimiento de la era Meiji&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los inmovilismos de las estructuras sociales feudales eran todav\u00eda mucho mayores en Jap\u00f3n que en China. Desde 1192 el poder pertenec\u00eda de hecho al Shogun y no al emperador, que hab\u00eda sido despose\u00eddo por una casta de grandes propietarios rurales. La familia Tokugawa rein\u00f3 por v\u00eda hereditaria sobre el Shogunato desde 1603 a 1868. Una cuarta parte del territorio nacional pertenec\u00eda al cabeza de familia Tokugawa; el resto del territorio era propiedad de los se\u00f1ores (daimios). El feudo de los se\u00f1ores era reconocido por el &#8220;Bakufu\u201d (gobierno del shogun), pero \u00e9stos deb\u00edan, a cambio, una fidelidad total a los Tokugawa. Estos daimios ten\u00edan el poder absoluto en sus dominios, incluido el derecho de la vida y de la muerte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por debajo del se\u00f1or del que depend\u00edan ven\u00edan en primer lugar los samurais (militares), luego los comerciantes, los industriales y los agricultores. Estaba prohibido cambiar de profesi\u00f3n y de domicilio; se era samurai o agricultor de padres a hijos. No s\u00f3lo la movilidad social era nula, sino que ni siquiera se pod\u00eda cambiar de oficio. Al estar la estructura social estrictamente congelada no era posible ning\u00fan proceso de desarrollo industrial. Era necesario previamente que existiese un mercado de trabajo para que las nuevas empresas pudiesen encontrar la mano de obra que les era necesaria. Esta precondici\u00f3n del crecimiento y del desarrollo se consigui\u00f3 con la Revoluci\u00f3n de 1868. De hecho, el advenimiento de la era Meiji fue a la vez una restauraci\u00f3n del poder imperial y una revoluci\u00f3n de las estructuras pol\u00edticas y sociales bajo la presi\u00f3n extranjera. China se hab\u00eda visto obligada por Inglaterra a abrir sus puertos al comercio exterior a ra\u00edz de la \u201cguerra del opio\u201d que termin\u00f3 con el tratado de Nankin, en 1842.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"662\" src=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Captura-de-pantalla-2025-10-13-233856-1024x662.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-936\" srcset=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Captura-de-pantalla-2025-10-13-233856-1024x662.jpg 1024w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Captura-de-pantalla-2025-10-13-233856-300x194.jpg 300w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Captura-de-pantalla-2025-10-13-233856-768x497.jpg 768w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Captura-de-pantalla-2025-10-13-233856.jpg 1500w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Los pa\u00edses europeos y los Estados Unidos buscaban nuevos mercados en Extremo Oriente, enfrent\u00e1ndose con el Jap\u00f3n, cuyos puertos estaban cerrados a los occidentales. Cuando en 1846 los Estados Unidos ampliaron su territorio hasta Oreg\u00f3n y, luego, en 1848, hasta California, teniendo por tanto salida directa al Pac\u00edfico, empezaron a interesarse por el comercio con China. En su camino se encontraron con el Jap\u00f3n, todav\u00eda cerrado a toda influencia occidental. El gobierno japon\u00e9s hab\u00eda rehusado recibir una misi\u00f3n comercial americana. Se mand\u00f3 entonces a almirante Perry con su escuadra para transmitir un mensaje del presidente de los Estados Unidos al shogun. Perry lleg\u00f3 a la bah\u00eda de Yedo el 8 de julio de 1853 lo que ya representaba una violaci\u00f3n de las leyes japonesas. Parti\u00f3 disparando algunas &#8220;salvas de honor&#8221; destinadas a ejercer un efecto psicol\u00f3gico y volvi\u00f3 en marzo de 1854 con una escuadra algo m\u00e1s ponderosa. Se firm\u00f3 un primer tratado el 31 de marzo de 1854: dos puertos nipones fueron abiertos al comercio americano y otros cinco lo iban a ser en los a\u00f1os venideros. Entre 1854 y 1859, Inglaterra, Rusia, Holanda Estados Unidos. Pero mientras China se encerraba en su particularismo y sus tradiciones se podr\u00eda obtener de estos nuevos contactos con Occidental. Nac\u00eda as\u00ed una comen reformista y nacionalista. Fue alrededor del emperador donde primeramente se plasm\u00f3 una reacci\u00f3n nacionalista, dirigida contra el extranjero y contra el shogun, quien, al negociar, ofenden contra una consigna la &#8220;dignidad nacional&#8221;. De esta manera toda la oposici\u00f3n se une para unirse.<\/p>\n\n\n\n<p>A ra\u00edz de las peripecias que enfrentaron los daim\u00edos a los extranjeros, algunos bombardeos de represalia franceses y americanos persuadieron al emperador de la imposibilidad de excluir a los extranjeros. El 24 de noviembre de 1864 se vio obligado a firmar un tratado por el cual el Jap\u00f3n perd\u00eda su autonom\u00eda aduanera comprometi\u00e9ndose a no fijar unos aranceles superiores al 5% ad valoren hasta 1899.Una vez que el partido imperial abandon\u00f3 para siempre el partido anti extranjero, su objetivo fue el de restaurar el poder del emperador. Esto se realiz\u00f3 tras el advenimiento de Mutsu Hito el 30 de enero de 1867. El nuevo emperador no ten\u00eda m\u00e1s que 14 a\u00f1os y los grandes daimios del sudoeste (los de Satsuma, Chosu, Tosa y Hizen) se unieron para derrotar a la familia Tokugawa. El 3 de enero de 1868 un decreto imperial puso fin al shogunato. Pero fue s\u00f3lo despu\u00e9s de una lucha armada cuando la partida fue definitivamente ganada por el emperador y su partido en junio de 1869. Al haber recibido las occidentales seguridades con respecto a las intenciones del nuevo gobierno, apoyaron al ej\u00e9rcito de los daim\u00edos del sudoeste en su lucha contra el shogun. El gobierno imperial decidi\u00f3 entonces para dejar bien clara su voluntad de cambio elegir una nueva capital: Tokio, y bautizar el reinado del nuevo emperador con el nombre de Meiji, o sea, \u201cgobierno iluminado\u201d. Nos hallamos pues muy lejos de una revoluci\u00f3n popular y m\u00e1s cerca de una revoluci\u00f3n palaciega. Pero la nueva clase que ocupaba el poder sabr\u00eda poner en marcha el aparato econ\u00f3mico, empezando por abolir las estructuras feudales y asumiendo luego las iniciativas que habr\u00edan de conducir a la inversi\u00f3n y a la formaci\u00f3n profesional. En medio siglo el Jap\u00f3n iba a pasar del estadio de pa\u00eds feudal y agr\u00edcola al rango de gran potencia capitalista. Veamos cu\u00e1l fue el camino seguido.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La abolici\u00f3n del feudalismo y la reforma de la imposici\u00f3n r\u00fastica<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El gobierno Meiji era en primer lugar conservador y estaba m\u00e1s preocupado por la grandeza nacional que por el progreso social. Deseaba construir una econom\u00eda moderna indispensable a la potencia pol\u00edtica en un mundo librado al progreso t\u00e9cnico. La emancipaci\u00f3n de los campesinos no estaba encaminada primordialmente a aumentar su bienestar sino a aumentar su eficacia como mano de obra. Los Meiji no modificaron su miserable nivel de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema que hab\u00eda que resolver era el siguiente: para conseguir sus objetivos econ\u00f3micos el gobierno ten\u00eda necesidad de recursos financieros; los obtuvo de la principal actividad del pa\u00eds: la agricultura. Sin embargo, a pesar de la abolici\u00f3n de fueron los grandes propietarios sino los peque\u00f1os campesinos, La reforma fue restituyeron sus tierras y sus habitantes al emperador.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El 29 de agosto de 1871 fueron abolidas las distinciones de clase y todos los ciudadanos proclamados iguales ante la ley. A partir de entonces los ex daimios tuvieron que residir en Tokio recibiendo una pensi\u00f3n igual a la d\u00e9cima parte de las rentas de sus antiguas tierras anexionadas al dominio imperial. Los samur\u00e1is perdieron sus privilegios y su empleo militar pero el Estado les pag\u00f3 una pensi\u00f3n. Se modific\u00f3 el r\u00e9gimen de propiedad agr\u00edcola, pero tambi\u00e9n el r\u00e9gimen impositivo r\u00fastico. Esta doble reforma se realiz\u00f3 en detrimento de los peque\u00f1os agricultores y en beneficio de los propietarios. En 1872 el gobierno distribuy\u00f3 t\u00edtulos de propiedad individual a los grandes propietarios o a aquellos que pose\u00edan los medios de adquirir unas tierras. La mayor\u00eda de los campesinos no recibieron ning\u00fan derecho de propiedad y continuaron pagando un fuerte censo a los nuevos propietarios. Los m\u00e1s pobres continuaron siendo a\u00fan durante mucho tiempo los m\u00e1s explotados y esta situaci\u00f3n de dependencia se vio reforzada con la modificaci\u00f3n del r\u00e9gimen fiscal.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de 1873, los propietarios rurales tuvieron que pagar un impuesto calculado sobre el valor de la tierra y no ya sobre el valor de la cosecha. Este impuesto exorbitante representaba en realidad la tercera parte del valor de la cosecha, es decir, el 3% del precio del terreno. Este impuesto sobre las tierras era pagadero en dinero y no en especie. Con el alza de precios que acompa\u00f1\u00f3 los des\u00f3rdenes interiores y la guerra civil (revuelta de los samurais) de 1877-1881, la carga real de los propietarios rurales fue reduci\u00e9ndose progresivamente. Pero \u00e9ste no fue el caso de los peque\u00f1os campesinos, que continuaban pagando a sus propietarios censos en especie. Los peque\u00f1os campesinos proporcionaban indirectamente al Estado la base de sus recursos. Esto explica el estallido de un gran n\u00famero de insurrecciones campesinas durante los primeros a\u00f1os de Meiji.<\/p>\n\n\n\n<p>El gobierno transform\u00f3 posteriormente los derechos feudales en papel del Estado a un inter\u00e9s del 7 al 10%. De este modo, 400.000 familias recibieron un paquete de t\u00edtulos negociables que muy pronto se devaluaron debido al alza de precios, mientras que la carga fija de la deuda se iba reduciendo. Los portadores de estos t\u00edtulos (samurais y ex feudales) se vieron a menudo en la necesidad de venderlos, puesto que no pod\u00edan vivir con los intereses que pagaban. Los \u201cbancos nacionales\u201d fueron autorizados en 1876 para emitir billetes a cambio de estos t\u00edtulos. En junio de 1876 exist\u00edan cuatro bancos nacionales, y en 1879 su n\u00famero alcanzaba a 139. Estas ventas de t\u00edtulos y el pago del impuesto r\u00fastico en moneda contribuyeron a extender r\u00e1pidamente la econom\u00eda monetaria.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Las consecuencias econ\u00f3micas de las reformas y de la inflaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Reforma agraria, conversi\u00f3n de los derechos feudales e inflaci\u00f3n tuvieron consecuencias f\u00e1ciles de percibir y que fueron favorables al desarrollo econ\u00f3mico. Se efectu\u00f3 una verdadera redistribuci\u00f3n de la fortuna y de la renta nacional a favor del Estado, de los grandes propietarios de tierras y de los comerciantes en detrimento de los pensionistas y de los peque\u00f1os campesinos. La pol\u00edtica deflacionista de Matsukata de 1881 a 1885 termin\u00f3 con este proceso articulado m\u00e1s o menos voluntariamente por el Estado. Este \u00faltimo, que participaba de los beneficios de la operaci\u00f3n, tuvo el m\u00e9rito de orientar este &#8220;excedente&#8221; hacia inversiones productivas, tal como lo veremos posteriormente. As\u00ed pues, la gran masa de la poblaci\u00f3n campesina represent\u00f3 una reserva de mano de obra a bajo precio de la que echaron mano con profusi\u00f3n las nuevas empresas industriales. Las familias pobres mandaban a sus hijos a las f\u00e1bricas para obtener unos ingresos adicionales. La presi\u00f3n demogr\u00e1fica no hizo sino agravar la situaci\u00f3n social de los trabajadores, pero aument\u00f3 la flexibilidad del mercado de trabajo en beneficio de los fabricantes. El gobierno Meiji fomenta el crecimiento de la poblaci\u00f3n luchando contra las causas de mortalidad (creaci\u00f3n de un servicio sanitario p\u00fablico; desarrollo de la higiene; formaci\u00f3n de m\u00e9dicos). Los hombres que se hallaban en el poder hab\u00edan comprendido que el n\u00famero era un factor de poder pol\u00edtico y militar. La poblaci\u00f3n total de Jap\u00f3n pas\u00f3 de 34.800.000 habitantes en 1872 a 43.850.000 en 1900 y a 89.270.000 en 1955.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"957\" height=\"493\" src=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Captura-de-pantalla-2025-10-13-234157.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-937\" srcset=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Captura-de-pantalla-2025-10-13-234157.jpg 957w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Captura-de-pantalla-2025-10-13-234157-300x155.jpg 300w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Captura-de-pantalla-2025-10-13-234157-768x396.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 957px) 100vw, 957px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En la primera fase de la industrializaci\u00f3n, los campesinos permanecieron demasiado pobres para poder comprar los nuevos productos manufacturados y especialmente los textiles. Fueron demasiado explotados por el sistema para ofrecer a la vez una fuerza de trabajo barata y un nuevo Mercado. Pero la industria japonesa encontr\u00f3 r\u00e1pidamente salidas en los mercados exteriores, gracias a los salarios anormalmente bajos en relaci\u00f3n a los de los pa\u00edses occidentales. El coste de producci\u00f3n japon\u00e9s era inferior al de sus competidores occidentales. Tambi\u00e9n es cierto que Jap\u00f3n llev\u00f3 a cabo, a fines del siglo xix, una pol\u00edtica de dumping.<\/p>\n\n\n\n<p>Las exportaciones japonesas se vieron tambi\u00e9n fomentadas por una depreciaci\u00f3n de la moneda en el mercado mundial. La moneda se basaba entonces en un patr\u00f3n plata, y esta depreciaci\u00f3n tuvo los mismos efectos que una devaluaci\u00f3n. S\u00f3lo a partir de 1897 el Jap\u00f3n adopta un patr\u00f3n oro. La propensi\u00f3n a exportar se ve\u00eda reforzada por la necesidad de importar m\u00e1quinas extranjeras con el fin de desarrollar su industria. Su victoria en la guerra con China, en 1894-1895, report\u00f3 al gobierno japon\u00e9s una indemnizaci\u00f3n a cobrar en libras esterlinas y en oro de 310 millones de yenes. \u00c9sta es la raz\u00f3n que ha permitido escribir a un economista japon\u00e9s que &#8220;guerras sucesivas y victoriosas fueron, tambi\u00e9n, un importante factor de industrializaci\u00f3n r\u00e1pida del Jap\u00f3n&#8221;&#8221; El imperialismo militar ha sido siempre, hasta la segunda guerra mundial, un rasgo predominante de la pol\u00edtica japonesa. Vino ya a marcar los primeros esfuerzos del Estado con vistas a industrializar el pa\u00eds despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n Meiji.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia de la industrializaci\u00f3n del Jap\u00f3n nos ofrece otro ejemplo caracter\u00edstico de desarrollo capitalista en el que el papel &#8230;<\/p>","protected":false},"author":3,"featured_media":935,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1266],"tags":[1292,1260,1245],"class_list":["post-934","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-economica","tag-feudalismo","tag-industrializacion","tag-japon"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/934","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=934"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/934\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":938,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/934\/revisions\/938"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/935"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=934"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=934"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=934"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}