{"id":953,"date":"2025-10-22T03:17:00","date_gmt":"2025-10-22T03:17:00","guid":{"rendered":"https:\/\/observadoreconomico.com\/?p=953"},"modified":"2025-10-22T15:28:17","modified_gmt":"2025-10-22T15:28:17","slug":"los-mecanismos-y-las-consecuencias-de-la-eleccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/historia-economica\/los-mecanismos-y-las-consecuencias-de-la-eleccion\/","title":{"rendered":"Los mecanismos y las consecuencias de la elecci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>La escasez, concluye, en una frase lapidaria, que existe &#8221; la necesidad de que le de evocar la ley de borde de los salarios desprendida de las ense\u00f1anzas de los cl\u00e1sicos ingleses y, sin embargo, estos &#8220;muertos&#8221; y estos &#8220;subalimentados&#8221; no dejan de tener un parecido con los ni\u00f1os y mujeres que poblaban las empresas textiles de Arkwright y de Sir Robert Peel. Karl Marx no vio el problema de la escasez puesto que cre\u00eda que era inherente al sistema capitalista y desaparecer\u00eda con \u00e9l. \u201cSeg\u00fan Marx, la Revoluci\u00f3n que cre\u00eda pr\u00f3xima no iba a ser simplemente la heredera de una bancarrota y, al transformar las relaciones de producci\u00f3n, el proletariado estar\u00eda pronto capacitado para absorber esta escasez social en el seno de una sociedad nueva. La verdad iba a aparecer posteriormente cuando se vieran nacer en la sociedad socialista nuevas contradicciones, consecuencia de la gigantesca lucha emprendida contra la escasez\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La capacidad de producci\u00f3n de un pa\u00eds en un momento dado est\u00e1 a la vez orientada hacia el consumo y hacia la inversi\u00f3n. Al emplearse a plena capacidad todos los factores de producci\u00f3n resulta imposible aumentar la inversi\u00f3n sin reducir el consumo, al menos a corto plazo. Francois Perroux, comparando el capitalismo hist\u00f3rico y el socialismo hist\u00f3rico, escribe: &#8220;Ninguna econom\u00eda puede elevar la inversi\u00f3n de un per\u00edodo sin reducir el consumo y supuesto que todas las inversiones sean productivas no puede elevar el nivel de vida de las generaciones posteriores a menos que imponga un sacrificio al consumo presente posible. Una econom\u00eda no puede ampliar sin plazo alguno y a su antojo los recursos disponibles, es decir, no puede escapar al principio del reparto econ\u00f3mico, ante las crecientes tareas, de los recursos limitados, durante un per\u00edodo\u201d.&#8217;<\/p>\n\n\n\n<p>Las econom\u00edas capitalistas pudieron dar preferencia a la inversi\u00f3n sobre el consumo, puesto que los empresarios tuvieron la posibilidad de pagar unos salarios de hambre a una mano de obra abundante y desorganizada. La estructura del mercado de trabajo dejaba a los oferentes de trabajo en manos de los demandantes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los cl\u00e1sicos ingleses explicaron que la tasa de salarios tend\u00eda a ce\u00f1irse al nivel m\u00ednimo de subsistencia requerido por el obrero. La gran desigualdad de las rentas que surg\u00eda a consecuencia de esta situaci\u00f3n frena la demanda de bienes de consumo y aumentaba la capacidad de ahorro de los propietarios del capital. Este ahorro era utilizado para financiar inversiones, es decir, para comprar m\u00e1quinas y construir f\u00e1bricas. De este modo los recursos se orientaban \u201clibremente&#8221; sin intervenci\u00f3n estatal hacia la fabricaci\u00f3n de equipo nuevo. La asignaci\u00f3n de los recursos estaba regida por los mecanismos del mercado libre y la desigualdad de las rentas permit\u00eda que esta asignaci\u00f3n se realizar\u00e1 en beneficio de la acumulaci\u00f3n de capital. Se aumentaba, de per\u00edodo en per\u00edodo, la capacidad de producci\u00f3n del pa\u00eds a costa de una reducci\u00f3n o de un no aumento del consumo obrero. De ah\u00ed puede deducirse que una menor desigualdad, que habr\u00eda permitido al proletariado beneficiarse de un volumen salarial mayor, habr\u00eda frenado inevitablemente el ritmo de acumulaci\u00f3n del capital. Menos miseria en una \u00e9poca determinada, o dicho de otra forma, m\u00e1s justicia social, habr\u00eda frenado el ritmo de industrializaci\u00f3n y por lo tanto la capacidad global de producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Keynes no dice otra cosa cuando escribe, en su obra Las consecuencias econ\u00f3micas de la paz, publicada en 1920: Europa (del siglo XIX) estaba organizada la estructura social orientaba una gran parte del aumento de renta hacia la clase social menos susceptible de consumirla. En realidad, era precisamente esta desigualdad en la distribuci\u00f3n de la riqueza lo que hizo posible esta amplia acumulaci\u00f3n del capital fijo y el progreso t\u00e9cnico que fueron los rasgos distintivos de esta \u00e9poca. Esta es la justificaci\u00f3n esencial del r\u00e9gimen capitalista.<\/p>\n\n\n\n<p>Los sovi\u00e9ticos no hicieron otra cosa sino sacrificar el consumo inmediato de las masas con el fin de construir m\u00e1s r\u00e1pidamente el equipo industrial de la U.R.S.S. En vez de dejar a una &#8220;ley de bronce&#8221; m\u00e1s o menos autom\u00e1tica el cuidado de distribuir la renta nacional, el Estado distribuy\u00f3 imperativamente los recursos y la renta nacional con la ayuda de un plan imperativo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"696\" height=\"358\" src=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/revolucion-industrial-fabrica-696x358-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-955\" style=\"width:840px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/revolucion-industrial-fabrica-696x358-1.jpg 696w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/revolucion-industrial-fabrica-696x358-1-300x154.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 696px) 100vw, 696px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El comunismo, se ha dicho, sacrifica el bienestar de las generaciones presentes en beneficio del bienestar de las generaciones futuras. No hay nada m\u00e1s exacto a partir del momento en que, partiendo de un bajo nivel de desarrollo, un pa\u00eds adquiere los medios de industrializarse r\u00e1pidamente. El capitalismo del siglo xix y el colectivismo sovi\u00e9tico de la primera mitad de este siglo quemaron, ambos, las etapas de la industrializaci\u00f3n. El primero realiza sus objetivos con la ayuda del \u201cmercado libre\u201d, el segundo con la ayuda de un plan autoritario. El mismo proceso de acumulaci\u00f3n del capital se efectu\u00f3, en ambos casos, a costa de restricciones impuestas a las clases trabajadoras. Se alcanzaron los mismos objetivos de potencia industrial a trav\u00e9s de medios radicalmente opuestos. \u00c9sta es una de las paradojas fundamentales de la actividad econ\u00f3mica que queremos subrayar: el &#8220;liberalismo&#8221; econ\u00f3mico y la \u201cplanificaci\u00f3n\u201d totalitaria pueden llevar a las mismas consecuencias globales por lo que respecta al volumen de inversi\u00f3n y de consumo.<\/p>\n\n\n\n<p>Admitiremos, sin embargo, que el colectivismo dispone de medios de distribuci\u00f3n m\u00e1s equitativa de la renta nacional que el mercado libre. Pero la eliminaci\u00f3n de los privilegios no cambia ni un \u00e1pice las restricciones que impone al consumo una inversi\u00f3n relativamente importante y creciente. Una vez superadas las primeras etapas del desarrollo industrial, las contradicciones que acabamos de mencionar se aten\u00faan, pero contin\u00faan subsistiendo. A pesar de las causas fundamentales de desigualdad, se produce un aumento general del nivel de vida debido al crecimiento de la productividad. Este aumento del nivel de vida se halla mejor o peor distribuido seg\u00fan las pol\u00edticas adoptadas por el Estado en los dos sistemas. La legislaci\u00f3n social y el derecho del trabajo, por ejemplo, fueron modificando las reglas del juego capitalista a medida que quedaba atr\u00e1s la fase del &#8220;laissez faire&#8221; de la revoluci\u00f3n industrial. No hay que decir que acabamos de ofrecer un an\u00e1lisis que no justifica ning\u00fan sistema particular y que traduce solamente la preocupaci\u00f3n por comprender los mecanismos esenciales de la acumulaci\u00f3n de capital fijo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;La inmensa acumulaci\u00f3n de capital fijo que, en beneficio de la humanidad, se realiz\u00f3 durante la segunda mitad del siglo xix no habr\u00eda sido nunca posible en una sociedad donde la riqueza hubiera estado repartida de manera equitativa. Los ferrocarriles de todo el mundo que se construyeron en esta \u00e9poca, como un monumento a la posteridad, no fueron otra cosa, como las pir\u00e1mides de Egipto, que el trabajo de una mano de obra que no era libre de consumir para su satisfacci\u00f3n inmediata contrapartida completa de sus esfuerzos&#8221; Lo que fue cierto en este orden de cosas de 1850 a 1900 lo fue, a fortiori, de 1800 a 1850,y tenemos fundadas razones para confiar en el juicio de Keynes, quien, s\u00ed ha sido el autor de una revoluci\u00f3n en el an\u00e1lisis econ\u00f3mico, jam\u00e1s puso en entredicho las estructuras sociales a las que indirectamente rinde homenaje en el p\u00e1rrafo que acabamos de citar.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La escasez, concluye, en una frase lapidaria, que existe &#8221; la necesidad de que le de evocar la ley de &#8230;<\/p>","protected":false},"author":3,"featured_media":954,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1266],"tags":[1258,1297,217],"class_list":["post-953","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-economica","tag-capitalismo","tag-consecuencias","tag-mecanismos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/953","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=953"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/953\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":956,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/953\/revisions\/956"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/954"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=953"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=953"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=953"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}