{"id":963,"date":"2025-10-27T17:09:00","date_gmt":"2025-10-27T17:09:00","guid":{"rendered":"https:\/\/observadoreconomico.com\/?p=963"},"modified":"2025-10-28T05:18:46","modified_gmt":"2025-10-28T05:18:46","slug":"movimientos-a-largo-plazo-de-los-precios-y-la-produccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/historia-economica\/movimientos-a-largo-plazo-de-los-precios-y-la-produccion\/","title":{"rendered":"Movimientos a largo plazo de los precios y la producci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Examinando la evoluci\u00f3n de la producci\u00f3n global o de producciones particulares a largo plazo, nos damos cuenta de que el crecimiento ha sido continuo a pesar de la existencia de puntos de inflexi\u00f3n que separan las fases de aceleraci\u00f3n de las fases de desaceleraci\u00f3n. M\u00e1s o menos r\u00e1pido, y a trav\u00e9s de las fluctuaciones de tipo Juglar y Kitchin, el aumento del volumen de producci\u00f3n ha sido un fen\u00f3meno continuo e irreversible. Sin embargo, conviene se\u00f1alar que esta irreversibilidad de la tendencia a largo plazo del trend no excluye la existencia de puntos de inversi\u00f3n a corto plazo. El crecimiento del volumen de la producci\u00f3n en una d\u00e9cada no significa que no haya existido una reducci\u00f3n, en valor absoluto, de esta producci\u00f3n durante uno o m\u00e1s a\u00f1os, en el interior del per\u00edodo. El examen del trend a largo plazo elimina las variaciones a corto plazo.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos autores admiten los movimientos largos de los precios, pero rechazan la idea de movimientos a largo plazo y paralelos de la producci\u00f3n. Los \u201cmonetaristas&#8221; (Cassel, Woytinski, Kitchin) han estimado que la producci\u00f3n global crec\u00eda regularmente y que los precios var\u00edan de acuerdo, \u00fanicamente, con la producci\u00f3n mundial de oro.<\/p>\n\n\n\n<p>Franpois Simiand intent\u00f3 demostrar que exist\u00eda una evoluci\u00f3n opuesta de los precios y de la producci\u00f3n: \u00e9sta se reducir\u00eda en los per\u00edodos de alza de precios y aumentar\u00eda en per\u00edodos de baja de precios. Sin entrar en la demostraci\u00f3n de Simiand, podemos se\u00f1alar la poca consistencia de su an\u00e1lisis estad\u00edstico (\u00edndice general de la producci\u00f3n francesa compuesto por un reducido n\u00famero de series) y el riesgo corrido al extender a toda la fase de alza o de baja lo que sin duda no era m\u00e1s que un desfase entre la evoluci\u00f3n de los precios y de las cantidades. En Monnaie coincide con Simiand y afirma que la correlaci\u00f3n descubierta entre precios y producci\u00f3n es generalmente inversa. Esta no es la opini\u00f3n de un gran n\u00famero de autores que han llevado m\u00e1s adelante la investigaci\u00f3n estad\u00edstica de las series cuantitativas y entre los que podemos citar a Kuznets, Dupriez e Imbert. Pero Kondratieff lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que los precios, la disminuci\u00f3n de la producci\u00f3n y la baja de los precios. En m\u00ed estudiado el mismo problema: La finalidad de nuestra investigaci\u00f3n es la de mostrar si los movimientos de larpa no en la duraci\u00f3n descubiertos en las series de precios se vuelven a encontrar series de producci\u00f3n y la de determinar cu\u00e1l es su aspecto.<\/p>\n\n\n\n<p>El razonamiento de Gast\u00f3n Imbert es el siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Las series m\u00e1s afectadas por los movimientos largos deben dejar traslucir un porcentaje de crecimiento m\u00e1s r\u00e1pido en los per\u00edodos de alza a largo plazo que en los per\u00edodos de baja&#8221;.&#8221;<\/p>\n\n\n\n<p>En consecuencia, el autor ha estudiado las tendencias exponenciales de las series cuantitativas para los per\u00edodos correspondientes a las fases de alza y de baja de los precios Kondratieff. De 80 series tratadas por el procedimiento de las tendencias exponenciales, 40 han mostrado una &#8220;perfecta&#8221; concordancia con los movimientos largos de los precios, 7 series han acusado una \u201cbuena\u201d concordancia, y 10 series una concordancia &#8220;mediocre&#8221;. De 265 fases analizadas, 197 fases, es decir, el 74% han revelado una concordancia entre la evoluci\u00f3n de los precios y de las cantidades. Gast\u00f3n Imbert considera que &#8220;la significaci\u00f3n de este resultado no deja ninguna duda&#8221; sobre la existencia de un v\u00ednculo causal entre los precios y la producci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El crecimiento a largo plazo de la producci\u00f3n es un movimiento irreversible al alza alrededor de un trend necesariamente ascendente. El alza de precios corresponde a un per\u00edodo de tasa de crecimiento creciente, y la baja de precios a un per\u00edodo de tasa de crecimiento decreciente o, eventualmente, negativa. En este tipo de an\u00e1lisis, una simple desaceleraci\u00f3n del crecimiento basta para que se pueda concluir la existencia de una concordancia de los movimientos de la producci\u00f3n y de los precios en un per\u00edodo de baja de precios. El cuadro I expresa algunos de los resultados logrados por G. Imbert: cuando las tasas de crecimiento de las producciones observadas disminuyen en un per\u00edodo de baja de precios y con relaci\u00f3n a la fase precedente de alza, existe &#8220;concordancia&#8221;; en caso contrario, hay \u201cdiscordancia\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/411-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-965\" srcset=\"https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/411-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/411-300x200.jpg 300w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/411-768x512.jpg 768w, https:\/\/observadoreconomico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/411.jpg 1500w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La investigaci\u00f3n estad\u00edstica ha se\u00f1alado varios desfases entre los movimientos de los precios y de las series cuantitativas. Estos desfases son particularmente importantes en el caso de Inglaterra, pero apena vista corresponden aproximadamente con los puntos de inversi\u00f3n de la tendencia de los precios. Examinemos en primer lugar estos fen\u00f3menos de desfase a la baja: mientras que los precios no empiezan a bajar hasta las proximidades de 1814, la producci\u00f3n inglesa de bienes de consumo y de bienes de producci\u00f3n tiene su inflexi\u00f3n hacia 1800. El \u00edndice de la producci\u00f3n industrial se reduce en Alemania a partir de 1868 y en Inglaterra a partir de 1872, mientras que la fase de baja Kondratieff no se inicia hasta 1873. La producci\u00f3n inglesa de bienes de equipo inici\u00f3, incluso, su retroceso a partir de 1865.<\/p>\n\n\n\n<p>El adelanto de la producci\u00f3n es a\u00fan m\u00e1s claro en la fase de alza y especialmente en Inglaterra. La producci\u00f3n de bienes de equipo vuelve a aumentar a partir de 1826 y de 1892. La producci\u00f3n de hierro y de acero crece a partir de 1833 y de 1892 mientras que los precios contin\u00faan bajando hasta 1849 y 1896. G. Imbert ofrece numerosos ejemplos del mismo tipo y da una explicaci\u00f3n de este fen\u00f3meno: no es el crecimiento inicial de la demanda el que ha presionado sobre la oferta y sobre los precios y provocado, en consecuencia, una inversi\u00f3n de la tendencia a largo plazos hacia el alza, sino precisamente el aumento de la producci\u00f3n. Al final de un per\u00edodo de baja existen factores de producci\u00f3n sin emplear o subempleados disponibles para producir m\u00e1s. Las empresas m\u00e1s din\u00e1micas, que constituyen las industrias motrices, toman la iniciativa y utilizan los recursos disponibles para aumentar su producci\u00f3n, sin que ello presione sobre los precios o sobre los salarios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El aumento de la renta distribuida conduce al crecimiento de la demanda efectiva, surgiendo de este modo efectos de inducci\u00f3n. Seg\u00fan esta hip\u00f3tesis, son los industriales los que toman la iniciativa al final de la baja Kondratieff y fuerzan la demanda a seguir una producci\u00f3n nueva, sea en bienes de producci\u00f3n o en bienes de consumo. A medida que la econom\u00eda nacional tiende hacia el pleno empleo, aumenta la rigidez de los mecanismos y se engendran escaseces en los mercados que orientan los precios hacia el alza. Esta situaci\u00f3n es favorable a todas las empresas, de manera que las menos din\u00e1micas no tienen m\u00e1s que responder al aumento de la demanda. En el l\u00edmite, la econom\u00eda puede entrar en un proceso inflacionista. Entonces los precios aumentan m\u00e1s que la producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La explicaci\u00f3n fundamental de estos mecanismos de ajuste de los precios y de la producci\u00f3n a largo plazo coincide con el an\u00e1lisis schumpeteriano de la innovaci\u00f3n: A pesar de distinguir tres ciclos (Kondratieff, Juglar, Kitchin), Schumpeter da una explicaci\u00f3n \u00fanica: las innovaciones de los empresarios din\u00e1micos:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Si las innovaciones se hallan en la base de las fluctuaciones c\u00edclicas, no hay que esperar que estas fluctuaciones tomen la forma de un movimiento \u00fanico, ya que los per\u00edodos de gestaci\u00f3n y de absorci\u00f3n de los efectos de la innovaci\u00f3n por el sistema econ\u00f3mico no ser\u00e1n, en general, de igual duraci\u00f3n para todas las innovaciones realizadas. Ciertas innovaciones tendr\u00e1n una duraci\u00f3n relativamente larga, pero otras encajar\u00e1n en per\u00edodos m\u00e1s cortos y a remolque de la ola creada por las primeras&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Schumpeter, en su modelo c\u00edclico, distingue cuatro fases: prosperidad, recesi\u00f3n, depresi\u00f3n, recuperaci\u00f3n. La prosperidad viene ligada a la introducci\u00f3n de la innovaci\u00f3n que posteriormente es absorbida y se difunde por el sistema. Las innovaciones se reducen siempre a nuevas combinaciones como la construcci\u00f3n de nuevos equipos y la creaci\u00f3n de nuevas empresas. Su esclerosis lo hace progresar. Estas innovaciones se presentar\u00e1n facilita y, en consecuencia, provoca la aparici\u00f3n de empresarios cada responsable directa de los movimientos c\u00edclicos, ya que &#8220;si las nuevas empresas surgieron independientemente las unas de las otras, no existir\u00eda, en nuestro sentido, ni auge ni depresi\u00f3n como fen\u00f3menos particulares, identificables, sorprendentes y peri\u00f3dicos&#8221; Agrupadas en el tiempo y en el espacio, es decir, en ciertas industrias, las innovaciones mayores explican los movimientos largos de Kondratieff: el primer ciclo (1789-1848) es el de la revoluci\u00f3n industrial y del vapor; el segundo (1848-1896) es el del ferrocarril y del acero; el tercero nos hace entrar en la era del autom\u00f3vil, de la electricidad y de las industrias qu\u00edmicas. Prolongando este tipo de an\u00e1lisis a la \u00e9poca contempor\u00e1nea, tendr\u00edamos que hablar del papel de la energ\u00eda at\u00f3mica, de la electr\u00f3nica y de la conquista del espacio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha podido reprochar a Schumpeter el haber extendido a los ciclos Kondratieff y Kitchin su teor\u00eda del ciclo Juglar. En su art\u00edculo Trois analyses de l&#8217;\u00e9volution et la recherche d&#8217;une dynamique totale chez Joseph Schumpeter, Francois Perroux escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;A pesar del t\u00edtulo (Business Cycles), se impone el singular. El ciclo. El esquema de tres ciclos no cambia nada; la admisi\u00f3n de otros ciclos, generales o especiales, tampoco. El ciclo, movimiento ondulatorio y recurrente de la econom\u00eda, localizable por los perfiles de las series de precios y de cantidades f\u00edsicas, se considera rigurosamente end\u00f3geno; existe una causa y una sola: la innovaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien el papel de las innovaciones ha sido determinante en la evoluci\u00f3n del capitalismo y en las fluctuaciones de la producci\u00f3n, esto es algo que nadie discute, el an\u00e1lisis schumpeteriano de la funci\u00f3n de innovaci\u00f3n ha quedado demasiado simplista. El empresario din\u00e1mico, s\u00edmbolo de la empresa privada, parece que act\u00faa solo en un medio sociopol\u00edtico permeable al progreso pero que tiene un excesivo car\u00e1cter de fen\u00f3meno. Por otra parte, las consecuencias de las desigualdades en las relaciones de fuerzas no han sido suficientemente estudiadas por Schumpeter. Por \u00faltimo, la innovaci\u00f3n p\u00fablica y colectiva no cesa de adquirir peso en el capitalismo contempor\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Si estas innovaciones p\u00fablicas y estas inversiones p\u00fablicas, iniciadoras de otras innovaciones e inversiones complementarias seg\u00fan la ley de la tecnolog\u00eda moderna y no en el desorden de los h\u00e9roes schumpeterianos, no se llevan a cabo, nadie las realizar\u00e1 y la tasa de crecimiento a largo plazo del producto real estar\u00e1 por debajo del m\u00e1ximo posible&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>La intervenci\u00f3n p\u00fablica, directa o indirecta, ha jugado un importante papel en la evoluci\u00f3n del capitalismo, papel que Schumpeter ni siquiera ha considerado. Junto a estas relaciones a largo plazo entre los precios y la producci\u00f3n en el marco de los movimientos Kondratieff, tienen lugar las fluctuaciones m\u00e1s cortas ligadas a los ciclos mayores (Juglar) y a los ciclos menores (KCitchin). Los precios y la producci\u00f3n var\u00edan seg\u00fan las fases de estos diferentes ciclos que se insertan tal como lo hemos se\u00f1alado a comienzos del cap\u00edtulo en los movimientos Kondratieff. En la secci\u00f3n siguiente examinaremos principalmente la historia de los ciclos mayores.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Examinando la evoluci\u00f3n de la producci\u00f3n global o de producciones particulares a largo plazo, nos damos cuenta de que el &#8230;<\/p>","protected":false},"author":3,"featured_media":964,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1266],"tags":[184,1278,1299],"class_list":["post-963","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-economica","tag-crecimiento","tag-movimiento","tag-trend"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/963","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=963"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/963\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":966,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/963\/revisions\/966"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/964"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=963"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=963"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=963"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}