{"id":978,"date":"2025-11-03T02:49:08","date_gmt":"2025-11-03T02:49:08","guid":{"rendered":"https:\/\/observadoreconomico.com\/?p=978"},"modified":"2025-11-05T03:02:41","modified_gmt":"2025-11-05T03:02:41","slug":"esbozo-historico-de-los-ciclos-y-de-las-crisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observadoreconomico.com\/en\/economia-global-y-geopolitica\/esbozo-historico-de-los-ciclos-y-de-las-crisis\/","title":{"rendered":"Esbozo hist\u00f3rico de los ciclos y de las crisis"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Esbozo hist\u00f3rico de los ciclos y de las crisis<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>No es f\u00e1cil establecer la cronolog\u00eda de los ciclos Juglar. La causa principal de esta dificultad radica en las distintas interpretaciones que se han dado. Como ya hemos insistido sobre la relaci\u00f3n entre los movimientos Kondratieff y las fases del ciclo juglar. Vamos a centrarnos en el estudio de las m\u00e1s graves depresiones registradas. Nos vemos obligados a se\u00f1alar que Schumpeter en su Business Cycles no fue muy expl\u00edcito sobre este aspecto del problema. Si su modelo te\u00f3rico es perfectamente claro, no es posible decir lo mismo de su estudio hist\u00f3rico estad\u00edstico. Para examinar lo indicado, partir de los puntos de inversi\u00f3n de la tendencia, o \u201ccrisis&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Crisis de 1825 y ciclo 1819-1832.<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Dejamos de lado las crisis que surgen al terminar las guerras napole\u00f3nicas (1815-1818) para abordar la de 1825 que fue esencialmente inglesa. Durante el periodo de expansi\u00f3n 1819-1825 se desarrolla el comercio exterior de Gran Breta\u00f1a y los ingleses invierten capitales en minas de Am\u00e9rica del Sur. En el interior, las inversiones prosiguen desde canales. En esta \u00e9poca se inicia la construcci\u00f3n de las primeras l\u00edneas de ferrocarriles. El alza burs\u00e1til acompa\u00f1a esta prosperidad y los precios de los productos manufacturados aumentan. Sin embargo, a partir de 18141815, Inglaterra ha entrado en la fase de baja Kondratieff: el trend de los precios se halla, pues, en una fase de baja. La prosperidad termina con una disminuci\u00f3n de la actividad y un brus.co viraje de los precios. El saldo de la balanza comercial, que era positivo en 1821 y 1822, acusa un d\u00e9ficit de m\u00e1s de 26 millones de libras esterlinas en 1825 a ra\u00edz de un r\u00e1pido aumento de las importaciones. (Las cifras m\u00e1s completas del comercio exterior de Gran Breta\u00f1a en el siglo xix nos las da Albert H. Imlah en Economic Elements in the Pax Britannica).<\/p>\n\n\n\n<p>La depresi\u00f3n contin\u00faa hasta 1832, exceptuando dos recuperaciones menos de 1826 a 1828 y de 1829 a 1831. A partir de 1832, Inglaterra entra en una nueva fase de expansi\u00f3n que se extender\u00e1 hasta 1836, fecha en que, de nuevo, se invierte la tendencia. La expansi\u00f3n anterior a 1825 ha durado 5 a\u00f1os y la depresi\u00f3n posterior a 1825 ha durado cerca de 7 a\u00f1os. Este ciclo Juglar, definido en dos fases, ha durado alrededor de 12 a\u00f1os. De todos modos, las cifras que hemos empleado no est\u00e1n suficientemente elaboradas como para poder fechar este ciclo con precisi\u00f3n. Se\u00f1alemos que la depresi\u00f3n es m\u00e1s larga que la expansi\u00f3n y que nos hallamos en la baja Kondratieff 1815-1848.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Crisis de 1836 y ciclo 1832-1842<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Es durante la expansi\u00f3n 1832-1836 cuando se desarrolla r\u00e1pidamente en Inglaterra la construcci\u00f3n de ferrocarriles. Se han vencido los problemas m\u00e1s t\u00e9cnicos, y en adelante la m\u00e1quina de vapor ofrece una nueva fuente de energ\u00eda y una nueva ocasi\u00f3n para invertir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las l\u00edneas Londres-Birmingham y Manchester-Liverpool se construyeron entre 1832 y 1836. Este boom de los ferrocarriles beneficia a la siderurgia y al carb\u00f3n. Se desarrollan los bancos y las sociedades por acciones. Las exportaciones pasan de 36,5 millones de libras en 1832 a 53,5 millones de libras en 1836, es decir, experimentan un aumento del 46%.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el mismo per\u00edodo las importaciones crecen en un 61%, pasando de 52,5 millones de libras en 1832 a 84,4 millones de libras en 1836. A partir de 1837, la disminuci\u00f3n de la actividad es sensible si se juzga por el valor de las importaciones, que cae a 70,1 millones de libras, mientras que las exportaciones siguen la misma tendencia y pasan de 53,5 millones de libras en 1836 a 42,1 millones de libras en 1837.<\/p>\n\n\n\n<p>La industria textil fue uno de los sectores que m\u00e1s se benefici\u00f3 de la expansi\u00f3n de los a\u00f1os 1832-1836: seg\u00fan ciertas estimaciones, el n\u00famero de telares mec\u00e1nicos utilizados por la industria del algod\u00f3n dobl\u00f3 entre 1830 y 1835, pasando de 56.000 a 110.000. En 1835, la producci\u00f3n de telares no era suficiente para hacer frente a la demanda de los fabricantes de Lancashire.<\/p>\n\n\n\n<p>A principios de 1836, al resultar insuficiente el aprovisionamiento de algod\u00f3n y seda, los precios suben r\u00e1pidamente y se inicia una verdadera especulaci\u00f3n al alza. Paralelamente, las reservas de oro de Inglaterra disminuyeron a ra\u00edz de la exportaci\u00f3n de este metal a los Estados Unidos. Los americanos sufren dificultades financieras debidas a la vez al d\u00e9ficit exterior y a la estructura an\u00e1rquica y fragmentaria de un sistema bancario sin banco central. Sus innumerables billetes de banco se deprecian con respecto al oro y la demanda americana de metal precioso ejerce sobre el mercado de Londres. Los comerciantes americanos toman prestado oro en Londres o, si no, liquidan sus haberes en libras contra lingotes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta salida de oro presiona sobre el mercado monetario brit\u00e1nico y el Banco de Inglaterra aumenta su tipo de descuento para frenar esta exportaci\u00f3n de oro. Las cifras del cuadro V muestran claramente las consecuencias de la pol\u00edtica de restricci\u00f3n de cr\u00e9ditos consecuencia de las salidas de oro. El mercado monetario se ve obligado a recurrir m\u00e1s al Banco de Inglaterra a trav\u00e9s del redescuento excepcional y penalizado. Las casas de descuento y de aceptaci\u00f3n disminuyen sus operaciones, y la emisi\u00f3n de letras de cambio (esencialmente internacional) resulta frenada. Por \u00faltimo. El tipo de inter\u00e9s del mercado monetario sigue el Bank rate, pero manteni\u00e9ndose por debajo suyo, seg\u00fan la t\u00e9cnica inglesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Los Estados Unidos, que estuvieron, en cierta medida, en el origen de las dificultades de Gran Breta\u00f1a, sentir\u00e1n vivamente los efectos de las restricciones del cr\u00e9dito en el mercado londinense. En esta \u00e9poca, los exportadores americanos financian sus exportaciones de algod\u00f3n mediante letras de cambio libradas sobre casas de aceptaci\u00f3n de la City.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A finales de 1836, el Banco de Inglaterra se niega a descontar estas letras con el fin evitar las salidas de oro con destino a los Estados Unidos. La crisis estall\u00f3 entonces en Nueva York y por todo el territorio de los Estados Unidos. El precio del algod\u00f3n se hunde, los bancos quiebran y el 10 de mayo de 1837 los bancos de Nueva York suspendieron sus pagos en oro y en plata con el fin de salvaguardar el resto de sus reservas. Es finalmente un pr\u00e9stamo en oro de Londres, de un mill\u00f3n de libras esterlinas, lo que permitir\u00e1 a los bancos de Nueva York restablecer sus pagos en oro a principios de 1838.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Londres ejerce sobre la joven econom\u00eda americana un efecto irreversible y asim\u00e9trico. La econom\u00eda dominante del siglo xix restablece su equilibrio creando o aumentando el desequilibrio existente en las econom\u00edas m\u00e1s j\u00f3venes y menos estructuradas. Esta transmisi\u00f3n asim\u00e9trica de las fluctuaciones es particularmente clara en 1836-1837. De todas formas, los sectores ingleses que exportan a los Estados Unidos son particularmente afectados por la depresi\u00f3n, y en el norte de Inglaterra el paro adquiere caracteres importantes. Tras una breve recuperaci\u00f3n en 1838, la depresi\u00f3n llegar\u00e1 hasta principios de 1840. Es la \u00e9poca en que el descontento social conduce a la agitaci\u00f3n chartista.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La \u201cAsociaci\u00f3n de Trabajadores&#8221; publica la \u201ccarta del pueblo\u201d el 8 de mayo de 1838. Los chartistas organizan asambleas obreras y huelgas que a veces se convierten en revueltas y motines. La \u201cLiga del libre cambio&#8221; de Richard Cobden lanza, por su lado, una campa\u00f1a para conseguir la libertad de importaci\u00f3n de granos; libertad que deber\u00eda conducir a una baja de los precios del trigo y del pan. Los per\u00edodos de depresi\u00f3n y de paro son siempre favorables a la agitaci\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1alemos, a modo de conclusi\u00f3n, que este ciclo Juglar, cuya cumbre fue la crisis financiera de 1836-1837, dur\u00f3 alrededor de diez a\u00f1os, de 1832 a 1842. La expansi\u00f3n se prolong\u00f3 durante cuatro a\u00f1os y la depresi\u00f3n durante cinco o seis, con una recuperaci\u00f3n menor en 1838. Volvemos a comprobar en este trend a la baja Kondratieff, 1815-1848, que la depresi\u00f3n de este segundo ciclo mayor fue m\u00e1s larga que la expansi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esbozo hist\u00f3rico de los ciclos y de las crisis No es f\u00e1cil establecer la cronolog\u00eda de los ciclos Juglar. 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