El fracaso de la Conferencia de Londres (1933) 

La depresión de 1929-1933 tuvo múltiples causas que nada tuvieron que ver con este sistema monetario internacional. 

Fue, por el contrario, una causa suplementaria de fracaso de este sistema. De todos modos, a partir de septiembre de 1931, el hundimiento del patrón de cambios oro deudores de medios de pago, precisamente cuando las rentas disminuían oro puro y simple no hubiese proporcionado un mayor volumen de crédito en eae 0 copea los países más afectados. Esta cooperación no existía y las tentativas que se llevaron a cabo en la Conferencia de Londres de 1933 fracasaron completamente. Tras el abandono del patrón oro por Gran Bretaña hicieron su aparición las “zonas monetarias”: un gran número de países siguieron la libra, manteniendo un tipo de cambio fijo entre su moneda y la libra. Continuaron teniendo, como en el pasado, sus reservas de liquidez internacional bajo forma de activos depositados en los bancos de la City. De esta manera surgió la “zona de la libra” En realidad hemos visto cómo en el siglo xix un gran número de países en régimen de patrón oro pertenecían a esta zona de la libra de la que no se hallaba y que comprendía casi el mundo entero. Los países del “bloque oro”: Francia, Italia, Polonia, Bélgica, Holanda y Suiza intentaron, durante el tiempo en que fue posible, defender el patrón oro. 

Los Estados Unidos adoptaron una posición ambigua devaluando el dólar el 20 de abril de 1933, después de haber suprimido la libertad de transacciones sobre el oro y restableciendo el patrón oro el 3 de enero de 1934. La gold reserve Acto significaba la devaluación del dólar, ya que el precio del oro que era antes de abril de 1933 de 20,67 dólares la onza quedó fijado en 35 dólares la onza. De abril de 1933 a enero de 1934, el dólar había sido una moneda flotante. Un gran número de países de América central y de América del Sur vincularon su moneda al dólar formando así la “zona del dólar”. Esta zona nacía en el momento en que la” zona de la libra” perdía una parte de sus miembros. Durante el período de incertidumbre sobre el futuro del dólar se reunió una Conferencia económica mundial en Londres, en junio-julio de 1933. La depresión y los problemas monetarios proporcionaban a los delegados de los 66 países representados amplios temas de controversia y de discusión. 

La vuelta al patrón oro había sido considerada como un objetivo “deseable” por los Estados Unidos, Francia, Italia y Países Bajos, mientras que Gran Bretaña y los países del grupo de la libra imponían a esta vuelta al patrón oro tres condiciones importantes: 

1) Una elevación de los precios mundiales; 

2) La supresión de las dificultades en los intercambios internacionales y la disminución de los derechos aduaneros; 

3) Un acuerdo internacional tendente a economizar el oro y a organizar la cooperación de los bancos centrales. Los países del bloque oro expresaron sus preferencias. 

Desgraciadamente, un objetivo de este tipo implicaba una política Durante una Conferencia preparatoria que tuvo lugar en Ginebra un año antes de la de Londres, los expertos habían llegado a formular unas recomendaciones que en la actualidad parecen bastante sorprendentes teniendo en cuenta la coyuntura de la época: ” 1° Los ingresos y los gastos no sólo del presupuesto del Estado sino también de los presupuestos de las empresas públicas-ferrocarriles…,etc.-y de los entes es sanas en los mercados monetarios y los mercados de capitales a fin de evitar a toda costa un aumento inflacionista de la circulación de billetes que tuviese como fin colmar los déficits gubernamentales.”Por último los expertos lanzaron un llamamiento a Gran Bretaña en estos términos:

“Tres años de dislocación mundial han llevado a la creación de una vasta red de restricciones… Estas medidas se han desarrollado hasta un punto tal que constituyen un estado de guerra económica… Si se quiere reconstruir plenamente y de modo duradero, hay que poner término a este enfrentamiento de economías nacionales. Los medios a emplear para este fin deberán estudiarse próximamente en Londres…La acción en el terreno de las relaciones económicas depende en gran parte de la acción monetaria y financiera y viceversa. Es indispensable concertar medidas en estos dos campos si se quieren realizar avances en uno y otro”.

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