El control de los cambios

La devaluación no sólo no evitaba las huidas de capitales, sino que a menudo las reforzaba. La mayoría de las repúblicas latinoamericanas, cuyas monedas se despreciaron en 1929 y 1930, recurrieron al control de los cambios en 1931 y 1932. En Europa, Dinamarca, Estonia, Grecia y Portugal, juntaron también la devaluación al control de los cambios. En 1936 Alemania y Polonia adoptaron el control y evitaron la devaluación. De todos modos, la Alemania hitleriana introdujo el procedimiento de las subvenciones a la par, etc. Alemania pudo conservar de este modo una moneda bilateral firmada con los países de Europa central muy sensible entre 1929 y 1935. Francia, que había permanecido fiel al control de los contratos previos, pero contingentes a la importación, con el fin de reducir su desequilibrio exterior. De todos modos, la reducción de su comercio exterior fue del mismo orden que en el caso de Alemania y mucho más importante que para el mundo entero.

Con el comienzo de la segunda guerra mundial el control de los cambios se generalizó al enfrentarse los gobiernos con la necesidad de movilizar completamente los recursos en medios de pagos exteriores. Se tendió al proteccionismo y al dirigismo económico: y es que los gobiernos no tenían posibilidad de escoger; se hacía necesario el control directo de la asignación de recursos para mantener en pie la economía de guerra. Por esta razón los movimientos de capitales se vieron bloqueados. De nuevo una excepción notable fue la de la zona de la libra: el 3 de septiembre de 1939 el gobierno británico organizó el control de los cambios, pero dejó plena libertad a los pagos y a los movimientos de capitales entre el Reino Unido y los demás países miembros de la zona de la libra. Estos últimos adoptaron el mismo principio en la organización de su propio control de los cambios. La zona de la libra salvaguardar pues un sistema de intercambios y de pagos multilaterales en un mundo en el que la rigidez de los acuerdos bilaterales fue difícil de superar, al menos hasta 1948.En el interior de esta zona la libra permaneció libremente transferible y pudo jugar, como en el pasado, pero a una escala menor, su papel de moneda internacional. Desde comienzos de la guerra, la zona de la libra se redujo a las dimensiones de la Commonwealth. Un decreto de 10 de julio de 1940 dio por primera vez una lista de los países miembros: el Reino Unido y sus Dominios (salvo Canadá y Terranova); las colonias y territorios bajo mandato egipcio y el Sudán anglo egipcio; Irak e Islandia que no formaban parte de la Commonwealth. Sin embargo, no se creó ningún poder institucional y la zona de la libra se estuvo apoyando en un gentleman ‘s adicionalmente. El papel internacional de la libra resultaba a la vez disminuido y salvaguardado.

Reconstrucción y desarrollo de los países capitalistas desde la Segunda Guerra Mundial

La segunda guerra mundial fue un hito en la historia, que representó entrada en una sociedad en vías de rejuvenecimiento y de rápida mutua y parece amenazado por la depresión y los consiguientes malestares sociales, el período contemporáneo se caracteriza por el progreso y el crecimiento económico de los países industriales. Durante el período de entreguerras, algunos economistas creyeron ver desaparecer las ocasiones de inversión y consideraron próxima la llegada de una era de “madurez” y de estancamiento. El mecanismo capitalista estaba anquilosado y los fascismos encontraron un terreno abonado en Alemania e Italia. El sistema monetario internacional se había hundido en 1930; se había extendido el proteccionismo y fracasado la cooperación internacional. Además, el colectivismo revelaba por primera vez su capacidad de existencia y de desarrollo en la U. R. S. S.: el capitalismo perdía de este modo su monopolio como sistema económico. Después de la segunda guerra mundial se entra en una nueva y gigantesca revolución industrial que trastorna los datos del pasado y abre unas perspectivas casi infinitas al desarrollo económico. El descubrimiento y la explotación de la energía atómica, los progresos de la electrónica y de la química, la conquista del espacio, las expansiones demográficas constituyen nuevas ocasiones de inversión pública y privada. El gran problema del período de entreguerras fue la depresión y el paro; el de la posguerra ha sido y es todavía la inflación, enfermedad de las economías que se expansionan rápidamente.

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