El crecimiento económico de los países occidentales

La historia económica, a partir del final del periodo de reconstrucción, es decir, desde 1950, es profundamente distinta de la que se refiere al periodo de entreguerras. Los países capitalistas industrializados han conocido desde hace más de quince años un ritmo de crecimiento muy rápido y los periodos de recesión registrados no tienen una medida común con los movimientos cíclicos del siglo xix y la depresión catastrófica de los años treinta. La aceleración del crecimiento y la reducción de la amplitud de las fluctuaciones son las dos características esenciales del desarrollo económico de posguerra. Los países de Europa occidental han sido los grandes beneficiados por esta mejora y las recesiones han estado solamente marcadas por una inflexión y no por una inversión de la tendencia. En la mayoría de los países occidentales los índices anuales de la producción total y de la producción industrial continúan creciendo -pero menos rápidamente durante las recesiones de 1951-1952 y de 1958. Los Estados Unidos y Gran Bretaña constituyen una excepción, pero la magnitud del retroceso continúa siendo muy débil en relación con lo que se conoció en el pasado.

El ritmo del crecimiento

Los informes de la O.C. D. E. y de la O.N. U. Constituye una mina de informaciones sobre la historia del crecimiento y del desarrollo desde después de la guerra. De todos modos, nos apoyaremos en la obra fundamental de Angus Maddison 2 para analizar las principales etapas del crecimiento económico de los países capitalistas. -Mientras que de1913a1950 las tasas de crecimiento medio anual disminuyeron bajo la influencia de las dos guerras mundiales y de la de pueblo con respecto al período 1913-1950 sino también con respecto al periodo Estados Unidos y el Canadá se hallan a la cabeza de los países capitalistas antes de 1914; conservan el primer puesto con un 2,9 y un 2,8% entre zonas de producción nacido de las dos guerras mundiales, contrariamente a los países de Europa. A partir de 1950, la situación se invierte: de 1950 a 1960, solamente Bélgica y Gran Bretaña tienen una tasa de crecimiento medio anual inferior a la de los Estados Unidos que pasan a ocupar el 9° puesto en esta carrera por el crecimiento. Es cierto que este período ha estado marcado por los esfuerzos de reconstrucción que han podido crear ocasiones de inversión y acelerar el crecimiento. De 1956 a 1961, algunos países acusan una ligera inflexión, pero Dinamarca, Italia, Suecia y Suiza crecen a un mayor ritmo con respecto a 1950-1960. Se distinguen netamente desde el final de la guerra dos grupos de países; uno con un crecimiento rápido, otro con un crecimiento débil y, encima, más sensible a las recesiones. Alemania federal e Italia se colocan a la cabeza del primer grupo, pero la clasificación no es la misma para los dos períodos examinados. Durante la década 1950-1960 la clasificación es la siguiente: Alemania se halla a la cabeza con un 7,6% seguida de Italia con un 5,9%; vienen a continuación: Suiza 5,1%, Países Bajos 4,9%, Francia 4,4%, Canadá 3,9%, Noruega 3,5%, Dinamarca y Suecia 3,3%, Estados Unidos 3,2%, Bélgica 2,9% y Gran Bretaña 2,6%. Entre 1956 y 1961 Italia pasa a primera posición seguida de Alemania, Suiza y Dinamarca. Francia conserva el quinto puesto después de avanzar a los Países Bajos, mientras que Dinamarca asciende al tercer puesto. Junto a estos países de rápido crecimiento, Estados Unidos, Canadá, Bélgica y Gran Bretaña presentan unas tasas de crecimiento relativamente débiles e inferiores a la media global. Entre 1956 y 1961 su tasa de crecimiento medio anual es inferior al nivel medio alcanzado entre 1870 y 1913.

Sin embargo, estos países han escapado, como los del primer grupo, a las depresiones de carácter catastrófico. Es la gran novedad de la posguerra. Estos resultados han sido obtenidos con poblaciones totales en sensible aumento y poblaciones activas relativamente estables, salvo en Alemania del Oeste a causa de la oferta de trabajo de los refugiados del Este de la población activa empleada en la agricultura que, en parte, ha sido monto de la productividad, para los 12 países occidentales estudiados, ha 3,5% de 1950 a 1960. Es notable que la tasa de aumento de la productividad en Estados Unidos haya permanecido constante en 2,4% durante los tres períodos examinados. Los países europeos, excepto Gran Bretaña y Bélgica, han tenido un aumento de la productividad más rápido que los Estados Unidos. La tendencia es pues la misma en la evolución del crecimiento de la producción y de la productividad. 

No hay que confundir estas tasas de crecimiento con los valores absolutos. La productividad de la industria americana continúa siendo muy superior a la de la industria europea, siendo la causa principal de esta superioridad las economías de escala. Señalemos finalmente que la evolución de la producción per cápita, de 1950 a 1960, confirma los resultados obtenidos en el ritmo de crecimiento de la producción total: encontramos a la cabeza a Alemania e Italia mientras que los cuatro últimos países son, por orden: Bélgica, Gran Bretaña, Estados Unidos y Canadá. De todos modos, Gran Bretaña y Bélgica, con un aumento del 2,2% y del 2,3% no se hallan muy lejos de la media europea y tienen en común, con los países de Europa, el no haberse beneficiado nunca, en el pasado, de una tasa de crecimiento de la producción per cápita tan importante, por el contrario, Estados Unidos y Canadá conocieron a finales del siglo xix y hasta 1950 un crecimiento per cápita más elevado que entre 1950 y 1960.

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