La conferencia de Génova (1922) y el nacimiento del Gold Exchange Standard

La Conferencia monetaria internacional que tuvo lugar en Génova en 1922 adoptó un cierto número de “resoluciones”, de las cuales la novena desembocaba en la implantación del gold exchange standard. Estas resoluciones destacan cuatro puntos esenciales:

– Cuando el progreso lo permita, ciertos países participantes podrán establecer un mercado libre del oro y convertirse de esta manera en centros de oro.

–  Los países participantes podrán poseer en otros países participantes, además de sus reservas de oro, activos en forma de depósitos, de letras, de efectos a corto plazo y otros recursos líquidos apropiados.

Este convenio, al que se alude, no será nunca firmado, pero el sistema propuesto funcionará entre 1922 y 1930. Este sistema tenía, como primer objetivo, economizar el oro cuyas existencias mundiales no habían aumentado al mismo ritmo que los precios durante el curso de la guerra de 1914-1918. En consecuencia, se esperaba evitar los efectos deflacionistas que una vuelta general al patrón oro no habría dejado de producir. Veremos que Inglaterra sufrirá, por su cuenta, esta situación a partir de 1925. 

Fue también para economizar oro y reservarlo para las transacciones internacionales que se recomendó excluir las monedas de oro de las circulaciones monetarias interiores. La convertibilidad de las monedas podía garantizarse en lingotes, exclusivamente (gold bullion standard). Hemos visto en el capítulo precedente que Ricardo -que en su tiempo no fue seguido-había preconizado en 1810 una convertibilidad en lingotes con el mismo fin de economizar el metal precioso. Los gobiernos podían autorizar a los bancos centrales a incluir divisas convertibles en oro en su reserva legal de cobertura de la emisión de billetes es cierto que estas reglas de emisión variaba mucho según los países, incluso en régimen de patrón oro, antes de 1914.

La consecuencia inmediata de este sistema fue la institucionalización todo en centros de oro y las divisas periféricas indirectamente convertibles autores de las resoluciones de Génova no podían ser otras que la libra y deseaba hacer adopte la tesis del paro la vez que permitía economizar.

oro, permitiese atraerlo más fácilmente hacia Londres, cuya valoración hit era tanto más imperativa cuanto que hacía falta devolver de nuevo a libra la convertibilidad directa en oro. El Banco de Inglaterra intervino varias veces durante los aros veinte En su obra sobre La experiencia monetaria internacional, Nurkse escribe a este respecto:

En los países en las que dadas y los deseos formulados por los expertos y los financieros de los países prestamistas jugaron un papel particularmente importante en el funcionamiento del patrón de cambios oro. “Por otra parte, este mismo factor tendía a desacreditar el sistema a los ojos de algunos países acreedores y también de algunos países deudores. La inclusión de activos extranjeros, en vez de oro, en las reservas monetarias del banco central acabó considerándose perniciosa para el prestigio de un gran país e incluso de un país de segunda fila. Principalmente por esta razón, los Estados cuyos activos eran, en cifras absolutas, más importantes, por ejemplo, Francia, Alemania, Italia y Polonia, consideraron el empleo del patrón de cambios oro como un procedimiento pasajero, el problema del gold exchange standard y anticipa las causas de su fracaso. De todos modos, la evolución de las estructuras económicas y financieras del mundo entre fines del siglo xix y 1920 explican también el fracaso final del sistema.

La estrategia de los centros financieros

Los activos depositados en los centros de oro podían adoptar formas diversas, y los préstamos a corto plazo acordados por la banca de estos polos financieros aumentaban el volumen de los créditos extranjeros. A raíz de la competencia entre Londres y Nueva York. La preocupación por el antiguo hincharon los créditos a corto plazo. Nueva York no fue la única plaza que realizó operaciones bancarias internacionales con el apoyo de las autoridades monetarias. París también lo intentó con la ayuda del Banco de Francia, cuyo informe anual de 1930 declaraba la necesidad de fomentar sin reservas el papel internacional del mercado de París y en particular el papel del mercado de aceptación. Frente a la superioridad técnica de Londres, era necesario un apoyo oficial para la expansión de las operaciones, tanto en París como en Nueva York, donde podían considerarse como una “industria naciente” con necesidad de protección contra la competencia exterior de un país mejor equipado.

La competencia entre Londres y Nueva York

Mientras que la oposición dominante de la City fue el resultado de una larga evolución histórica, el papel internacional de Nueva York fue con mucho una consecuencia de la guerra. Antes de 1914, Nueva York ejecutaba a escala interna de los Estados Unidos el papel de clearing que Londres representaba a escala mundial. Las enormes necesidades de los países beligerantes a partir de 1914 llevaron a estos países a importar productos americanos. Para financiar sus operaciones, los europeos liquidaron una parte de sus créditos a largo plazo sobre los Estados Unidos, pagaron en oro y tomaron prestados dólares. La demanda mundial de dólares nacía y se desarrollaba en el momento en que las actividades tradicionales de Londres estaban paralizadas debido a la guerra. Entonces los banqueros americanos orientaron sus esfuerzos en tres direcciones: 

a) La aceptación.

b) La gestión de los depósitos de activos extranjeros.

c) Las inversiones exteriores a largo plazo. 

Del éxito de estas tres empresas dependía el papel futuro de la plaza de Nueva York como centro financiero internacional.

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