La diferencia esencial entre el “balance” del período 1950-1958 y el del período 1958-1965 debe buscarse en los resultados obtenidos en materia de pagos exteriores. Desde 1959 la balanza de pagos corrientes no sólo ha permanecido en equilibrio, sino que ha resultado excedentaria. Antes de 1958, la balanza comercial de la Francia metropolitana había sido siempre deficitaria excepto en 1955, mientras que, durante los cinco años que han seguido a 1958, no ha dejado de ser excedentaria. El saldo de la balanza de pagos corrientes ha experimentado la misma evolución: sólo fue positivo en 1954 y 1955, años de expansión equilibrada durante los cuales el alza de los precios fue extraordinariamente débil. A partir de 1959, la balanza de pagos corrientes es ampliamente excedentaria. Al mismo tiempo, las reservas de oro y de divisas no han dejado de crecer, elevándose de 645 millones de dólares a finales de 1957 hasta 5.000 millones de dólares en 1965. Francia no había poseído un “colchón” como éste de reservas monetarias internacionales desde Poincaré. La inflación de 1962-1964 no invirtió esta tendencia; como máximo la redujo. El que el crecimiento rápido, y encima inflacionista, no engendre un desequilibrio exterior grave significa que hay algo nuevo en los mecanismos de la economía francesa. Hasta 1958 observamos que el crecimiento mayor, acompañado por un alza de precios, se dio al mismo tiempo que los más importantes déficits exteriores. Pero esto no ocurrió en 1960,1962 y 1963. ¿Cuáles son las causas de esta situación? pertenecen únicamente a la política económica o bien existen otros factores, más difíciles de localizar, que habrían podido contribuir al restablecimiento del equilibrio exterior? Para mejor responder a esta pregunta veamos cuáles fueron las circunstancias de la “crisis” de 1957-1958 y los acontecimientos que la precedieron.
a) LA INFLACIÓN DE 1956-1958.-Esta “crisis” heredada de una fuerte inflación interior y de una recesión nacida en el extranjero en 1957 no tiene nada que ver con los acontecimientos políticos y el cambio de régimen de mayo de 1958.
La población activa disminuyó ligeramente en 1955-1956, pasando de 18.750.000 a 18.500.000, a raíz del alargamiento del servicio militar debido al esfuerzo de guerra en Argelia. Esto crea tensiones más vivas en el mercado del trabajo que se encuentra en situación de pleno empleo con lo que los aumentos de salarios se hacen más rápidos. La crisis de Suez en 1956 no hace más que aumentar las dificultades comprometiendo el aprovisionamiento de productos petrolíferos. El aumento de los precios vuelve a adquirir fuerza: mientras que solamente había sido del 1,1% en 1955, pasa a ser del 4,7% en 1956 y del 5,6% en 1957.
Estos años de fuerte crecimiento vienen también marcados por un alza sensible de las inversiones privadas que aumentan en un 12,7% en 1955, en un 11,4% en 1956 y en un 12,7% en 1957. Este ritmo no se vuelve a alcanzar hasta 1961 y solamente por un año (véase cuadro XI). Este boom de la invasión privada costó caro en divisas extranjeras. Los empresarios fueron propensos a invertir ante las perspectivas de apertura del Mercado Común. Dándose cuenta, desde los acuerdos de Bruselas en 1956, de que el enfrentamiento con la competencia extranjera en un mercado libre era un hecho ineluctable, los industriales franceses quisieron acelerar la modernización de su equipo y aumentar, al mismo tiempo, su capacidad de producción. Sin embargo, es un hecho el insuficiente desarrollo del sector de bienes de producción tal como ha sido subrayado en los diversos planes, pero se trata de un tipo de deficiencia estructural que sólo a largo plazo se puede remediar. Las importaciones de bienes de producción aumentan pues necesariamente con la aceleración del crecimiento. En las relaciones de Francia con sus cinco asociados del Mercado Común, su déficit en bienes de equipo pasa de 230 millones de francos en 1954 a 610 millones en 1956, a 780 millones en 1957 y a 69 millones en 1958. Durante el mismo período, Alemania exporta hacia los demás miembros diez veces más bienes de equipo que importa (Pierre Drouin, Le Monde, 22-23 de febrero de 1959). Pero en el momento en que la inversión de las empresas crece a un ritmo constantemente más elevado, el ahorro se rezaga y las necesidades de financiación (desequilibrio entre el ahorro y la inversión) aumentan. El ahorro neto de las sociedades no financieras pasa de 5.390 millones de francos en 1955 a 5.350 en 1956 y a 5.420 en 1957. Habría bastado con que el crecimiento del ahorro familiar compensara esta insuficiencia, pero no ocurre así debido al desarrollo demasiado rápido del consumo. En 1954, el ahorro global sobrepasa la inversión bruta total en 1.790 millones de francos y en 1955 esta capacidad de financiación se eleva a 1.590 millones de francos. En 1956, 1957 y 1958, es la inversión la que supera al ahorro creando una necesidad de financiación de 4.670 millones, 5.550 millones y 4.250 millones de francos respectivamente. Esta insuficiencia de ahorro nacional (o este excedente de consumo) será finalmente compensada por el déficit exterior que en términos de pagos corrientes (bienes y servicios) pasa de 684 millones de dólares en 1956 a 1.204 millones de dólares en 1957. Las reservas de oro y de divisas caen de 1.912 millones de dólares a finales de 1954 a 645 millones de dólares a finales de 1957. Se ha entrado pues, en esta época, en un típico proceso inflacionista que tiene la ventaja de hacer aumentar la capacidad de producción de la economía nacional pero la desventaja de colocar a Francia en una situación deficitaria frente al resto del mundo. Cualquiera que hubiese sido el gobierno que ocupase el poder, hubiera sido imposible que no se tomaran medidas de saneamiento y, en consecuencia, de limitación del crecimiento, con el fin de absorber las presiones inflacionistas. Esto es lo que se hizo a partir del mes de julio de 1957.
